¡Libertad a los 5 héroes, Rompamos  el silencio, que el mundo conozca la verdad !

 

 

Breve Reseña Histórica

 

       Después de casi tres meses de peripecias por mares y océanos, el 27 de octubre de 1492, Cristóbal Colón exclamó: "Esta es la tierra más hermosa que ojos humanos vieron". Había llegado a las costas de Cuba. Dieciocho años después, en 1510, Diego Velázquez inicia la conquista del territorio cubano. A partir de esa fecha se fundan las primeras villas: Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa (1512), San Salvador de Bayamo (1513), La Santísima Trinidad (1514), Sancti Spíritus (1514), Santiago de Cuba (1515), San Cristóbal de La Habana (1514) y Santa María del Puerto del Príncipe (1515). Aunque algunas de estas siete villas fueron trasladadas de lugar por distintos motivos, constituyen hoy objetivos de marcado interés turístico por los monumentos históricos que en ellas se encuentran.

A fines del siglo XVI aparecieron los primeros ingenios azucareros, que dos siglos después serían el sostén económico de la Isla, comenzaron a introducirse los primeros esclavos africanos para explotar esta nueva industria y poco a poco comenzó a desarrollarse la plantación azucarera esclavista, que influyó notablemente en las primeras ideas independentistas y el surgimiento incipiente de la nacionalidad cubana.

Desde que los conquistadores españoles se asentaron en Cuba, sometieron a los aborígenes a la esclavitud, por lo que su población fue extinguida en pocos decenios. Para suplir esta mano de obra, España importó de Africa miles de negros para trabajar como esclavos en las plantaciones azucareras. Introdujo así uno de los elementos que, al mezclarse con el español, dio origen al cubano o criollo.

La sangre aborigen, la africana, la china y la española se fundieron y poco a poco se gestó un proceso de "transculturación" hasta formar esa mezcla inigualable que dio lugar al cubano o criollo como ente cultural, a mediados del siglo XIX.

Desde sus primicias, la historia de Cuba no fue más que la lucha entre los hombres que vivían en la colonia y la metrópoli.

Con el advenimiento del siglo XVII empezó la decadencia española. Francia, Inglaterra y Holanda le disputaban a España sus conquistas de ultramar y las aguas y costas cubanas se llenaron de corsarios y piratas que hicieron florecer el comercio de contrabando, hecho que repercutió sobre la incipiente economía cubana al incrementar el ganado, la producción de azúcar, café y tabaco, tres renglones fundamentales que perduran hasta el presente. Además, la piratería aportó una historia rica en leyendas.

A mediados del siglo XVIII, un hecho inesperado sacudió fuertemente el panorama económico, político y social de Cuba: la ocupación de La Habana por los ingleses en 1762. Durante once meses entraron en el puerto habanero más de mil barcos que establecieron un amplio comercio con las Trece Colonias norteamericanas, a la vez que los ingleses introdujeron más de diez mil esclavos para impulsar el desarrollo de la industria azucarera.

Recuperada La Habana en 1763 a cambio de la Península de La Florida (descubierta y conquistada por España en el siglo XVI), España introdujo en Cuba numerosas transformaciones en todos los órdenes.

A medida que el criollo se ligaba fuertemente a Cuba, su tierra de origen, fue perdiendo cada vez más su contacto con España y no estuvo dispuesto a ocupar un lugar secundario frente a comerciantes y gobernantes metropolitanos que lo obligaban a negociar sólo con ellos. Fue surgiendo así un sentimiento nacionalista que encontró su máxima expresión en el siglo XIX con el inicio de las guerras de independencia.

El proceso de formación de la nacionalidad cubana se aceleró y se hizo cada vez más fuerte la idea de la liberación. El 10 de octubre de 1868 se inició la lucha por la independencia nacional, cuando el hacendado y abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes incendió el ingenio azucarero de su propiedad, "La Demajagua", proclamó la independencia de Cuba y dio la libertad a sus esclavos. Estalló así la primera guerra independentista, que duró diez años (hasta 1878).

Es destacable la participación de Ignacio Agramonte y Loynaz, quien organizó la famosa caballería camagüeyana y cayó en combate en 1871; el dominicano Máximo Gómez Báez, quien organizó la primera carga al machete (la cual se convirtió en lo adelante en la principal arma del Ejército Libertador cubano) y combatió por la independencia de Cuba hasta 1898; el mestizo Antonio Maceo, conocido como el "Titán de Bronce", así como Calixto García.

La Guerra de los Diez Años no tuvo un final feliz, influyó en ello un incontrolable caudillismo y regionalismo desatado entre los cubanos que hicieron fracasar la unidad y por ende, la independencia. En 1878, el general español Arsenio Martínez Campos propuso al mando cubano el llamado "Pacto de El Zanjón" por medio del cual cesaba la guerra. Muchos de los criollos en guerra no aceptaron las enmiendas del pacto, pero se vieron totalmente en minoría y finalmente claudicaron.

En 1878 surgió la figura culminante de las luchas cubanas por la independencia:
José Martí (1853-1895), quien fundó el Partido Revolucionario Cubano y dirigió guerra de 1895. Máximo Gómez y Antonio Maceo continuaron luchando y extendieron la guerra desde el oriente del país a toda Cuba. España nada pudo hacer ante el avance de las tropas independentistas.

Las fuerzas cubanas ganaban cada vez más terreno y el Ejército Español se debilitaba rápidamente con su política de "Hasta el último hombre y hasta la última peseta". En esa situación se produjo, en 1898, la intervención de los Estados Unidos en la guerra tomando como pretexto el estallido en el puerto de La Habana del acorazado norteamericano "Maine", y que según muchos historiadores fue autosaboteado por Estados Unidos para intervenir en el conflicto.

El gobierno de Washington acabó muy pronto con el maltrecho Ejército Español y no reconoció al gobierno de la República de Cuba en Armas, impidiendo incluso la entrada de las tropas cubanas a la ciudad de Santiago de Cuba, una vez que capituló.

La guerra concluyó con la firma de un tratado de paz (Tratado de París, del 10 de diciembre de 1898) entre España y Estados Unidos en virtud del cual Norteamérica recibió el control absoluto de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

En 1901, el Senado y la Cámara de Representantes norteamericanos aprobaron la Enmienda Platt, la cual permitía la "soberanía" de Cuba, pero autorizaba al gobierno norteamericano a intervenir en cualquier momento en el país, y dejaba establecido que el gobierno de Cuba debía arrendar a los Estados Unidos "las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el presidente de los Estados Unidos." El 20 de mayo de 1902 a Cuba se le concedió, después de tres años bajo tutela estadounidense, una independencia formal controlada por una oligarquía dependiente de Washington que convirtió al país, de hecho, en neocolonia de Estados Unidos. Desde entonces, se sucedieron gobiernos corruptos e intervenciones norteamericanas que cumplían la misión de entregar cada vez más las riquezas de la nación a intereses foráneos.

El escenario político cubano de aquellos años sólo había contado hasta el momento con hombres corruptos, pero más tarde un pequeño grupo de patriotas en oposición creó en 1923 el movimiento estudiantil de la Reforma Universitaria, tras la creación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) -diciembre de 1922- destacándose como líder el martiano y marxista Julio Antonio Mella.

Le siguen la fundación de la Liga Antimperialista, la Universidad Popular "José Martí" para obreros, y otras organizaciones. En agosto de 1925 nacen la Confederación Obrera de Cuba y el Partido Comunista, fundado por Julio Antonio Mella y el socialista Carlos Baliño, entre otros.

Estas inquietudes juveniles contra la corrupción pronto abarcaron un amplio temario y sectores de la sociedad, lo cual contribuyó al desarrollo de una tendencia independentista de inspiración martiana, y más tarde antimperialista, de gran auge en la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado y luego contra la de Fulgencio Batista.

El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes con
Fidel Castro al frente, atacó en Santiago de Cuba, en el oriente del país, el Cuartel Moncada, segunda fortaleza militar cubana, con el objetivo de armar al pueblo e iniciar una insurrección general. El asalto terminó en derrota militar, pero destacó a Fidel Castro como líder de la futura revolución. La Historia me Absolverá, alegato de autodefensa de Fidel Castro en el juicio por el hecho, en el que se convirtió de acusado en acusador, devino el mejor argumento para la incorporación de decenas de miles de cubanos a la lucha antibatistiana.

Fidel Castro y los asaltantes sobrevivientes fueron condenados a prisión en el Presidio Modelo de Isla de Pinos (hoy, Isla de la Juventud). Una fuerte campaña popular consiguió la amnistía de los prisioneros, quienes se exiliaron en México en 1955.

En México, Fidel Castro organizó a sus compañeros del ataque al cuartel Moncada y a otros revolucionarios que se le unieron, entre ellos el argentino Ernesto "Che" Guevara. Salió del puerto mexicano de Tuxpan hacia Cuba a bordo del yate "Granma" y desembarcó el 2 de diciembre de 1956 por la playa Las Coloradas, al sur de la región oriental, reiniciando la lucha armada, esta vez como guerrilleros en las montañas de la Sierra Maestra. Al mismo tiempo se organizó en todo el país la lucha clandestina.

El primero de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista, definitivamente derrotado por las fuerzas revolucionarias comandadas por Fidel Castro, abandonó Cuba. Había triunfado la Revolución Cubana.

Muchas fueron las acciones y muchos los héroes de la guerra de liberación. Hombres desconocidos totalmente, se hicieron adorados por el pueblo gracias a su valentía e inteligencia en el combate, gracias a sus ideas populares y su respeto a las masas, por eso Fidel estuvo bien acompañado durante toda la contienda, porque hombres como el humilde sastre Camilo Cienfuegos, o el médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, lo siguieron siempre y estuvieron a su lado en los momentos más difíciles, tanto en la guerra como en los primeros meses del triunfo revolucionario. Ese es el secreto de la increíble comunicación de los líderes de la Revolución con las masas, pues los líderes eran las masas mismas.

El 7 de febrero de 1959 se restauró la Constitución de 1940, al aprobarse la Ley Fundamental de la República, a la cual introdujeron los cambios correspondientes a la nueva situación del país, como el otorgamiento del poder legislativo y facultades constituyentes al Consejo de Ministros. Tomó posesión el presidente Manuel Urrutia Lleó, un exmagistrado, y Fidel asumió el cargo de Primer Ministro el 16 de febrero. Posteriormente ocurrieron sucesos como la intervención de la Cuban Telephone Company, la Cooperativa de Ómnibus Aliados y de Ómnibus Metropolitanos y se firmó la Ley de Reforma Agraria.

El camino estaba expedito para cumplir las promesas del Moncada y la Sierra Maestra, a pesar del incremento de la contrarrevolución organizada desde República Dominicana y Estados Unidos, a donde huyeron numerosos criminales y políticos batistianos. Comenzaba así la otra guerra, una guerra más solapada, más sucia. Las montañas del centro y occidente del país se llenaron de bandidos armados y financiados por la contrarrevolución exiliada en los Estados Unidos y luego ocurrió la Invasión por
Playa Girón, donde participaron aviones del Ejército Norteamericano y fuerzas contrarrevolucionarias entrenadas por especialistas de ese país.

Obreros, campesinos y estudiantes, integrantes de las Milicias Nacionales Revolucionarias y los Comités de Defensa de la Revolución -fundados en 1959 y 1960, respectivamente- tomaron las armas y derrotaron a los invasores en 72 horas, los bandidos también fueron aniquilados y continuó el proceso revolucionario.

La historia de Cuba con los Estados Unidos no terminó con esta hazaña, sino que al desaparecer el campo socialista en el este de Europa, y la URSS al borde de la desintegración, el Gobierno estadounidense entendió que había llegado el momento de iniciar, en 1990, una nueva fase del bloqueo económico contra Cuba.

En abril de ese año, legisladores de La Florida presentaron proyectos de leyes en el Congreso, con el propósito de interrumpir las transacciones entre filiales de transnacionales norteamericanas y nuestro país, aspecto que se había flexibilizado desde 1975. Pretendían además, sancionar a los barcos que transportaran mercancías o pasajeros a la mayor de las antillas (180 días sin tocar puertos estadounidenses). El 23 de octubre de 1992, el entonces presidente republicano George Bush firmó la denominada Ley Torricelli y en 1997, como continuidad de esta política, se implementó el capítulo II de la Ley Helms-Burton.

Desde el mismo momento de su aprobación, Washington no ha escatimado esfuerzos para conseguir internacionalizar la Ley, tratando de incorporar a la Unión Europea y otros aliados en su política contra la Isla.

A lo largo de todos estos años la batalla ha continuado. Cuba enfrenta atentados, sabotajes, guerra bacteriológica, un bloqueo económico terrible y cada vez más novedosas formas de agresión, incluyendo campañas contra el país a través de todos los medios. A pesar de este injusto y cruel ensañamiento por parte de la nación más poderosa de la Tierra, el gobierno revolucionario inició un programa socialista para el desarrollo nacional, a la vez que impulsó un profundo programa de desarrollo social que ha hecho de Cuba el país de mayores niveles de justicia social de todo el Tercer Mundo. Se destacan en este programa los altísimos logros de la salud pública en la que Cuba aspira a ser una potencia mundial; en la educación, gratuita a todos los niveles y obligatoria hasta la enseñanza media; en el deporte, donde obtiene los primeros lugares de los Juegos Panamericanos y en las Olimpiadas; y en la cultura, asequible a todos los cubanos y proclamada por nuestros artistas en todo el urbe.

 

 

Fuente: mipais.cuba.cu