
Reflexiones del Comandante en Jefe
Los superrevolucionarios (03 septiembre)
La sumisión a la política imperial (27 agosto)
CHIBAS AL CUMPLIRSE 100 AÑOS DE SU NATALICIO (25 agosto)
Derrota moral sin precedentes del imperio (22 agosto )
EL IMPERIO Y LA ISLA INDEPENDIENTE (IV parte y final)
El imperio y la isla independiente (segunda y tercera partes)
EL IMPERIO Y LA ISLA INDEPENDIENTE (1º parte 15 agosto 2007)
Reflexiones de Fidel Castro:
Reagan fue el creador de la Fundación Nacional Cubano-Americana, cuyo siniestro
papel en el bloqueo y el terrorismo contra Cuba se revelaría años después cuando
el gobierno de Estados Unidos desclasifica documentos secretos, aunque todavía
llenos de bochornosas tachaduras. Si se hubieran conocido antes, no habría
cambiado nuestra conducta.
Cuando llegó a Cuba la noticia el 30 de marzo de 1981 de que se había producido
un atentado contra Reagan, con disparos de un arma de pequeño calibre le
enviamos un mensaje expresándole nuestra condena al hecho. Una bala de plomo
calibre 22 se alojó en uno de sus pulmones, causándole riesgos y sufrimientos
personales. El mensaje está contenido en la conversación que por instrucciones
precisas sostuvo el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Isidoro
Malmierca, con Wayne Smith, Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en
La Habana.
A continuación párrafos literales de la conversación entre ambos:
"ISIDORO MALMIERCA: Hemos procedido a convocarle y recibirle por encargo expreso
del Presidente Fidel Castro. Él me pidió que le explicara, primero, nuestro
reconocimiento por la información que usted nos ofreció a través del director
Joaquín Más sobre el atentado que sufrió el presidente Reagan. Por otra parte
queremos, también en nombre del Presidente Fidel Castro, expresarle cuánto
lamentamos este hecho y también nuestra esperanza, nuestros votos de que el
presidente Reagan pueda recuperarse de este atentado lo más pronto posible.
"WAYNE SMITH: Muchas gracias.
"ISIDORO MALMIERCA: Hemos estado recibiendo informaciones acerca de la atención
médica que le está siendo ofrecida. Inicialmente usted también recibió
información de que parecían más sencillas las consecuencias del atentado, pero
parece que es más grave, que está siendo sometido a una intervención quirúrgica.
"WAYNE SMITH: Sí. Nosotros tenemos la impresión de que fue operado ya, pero la
operación dicen ahora por radio que la empiezan ahora, es probable que salga,
digamos, dentro de una hora. Es decir, una operación de 3 horas no es nada
sencillo y más en un hombre de 70 años. Dicen que no hay peligro. Yo interpreto
eso como que no habrá peligro inmediato. Pero en un hombre de 70 años una
operación de 3 horas es seria. Pero dicen que su situación no es grave, que es
estable. Esperamos que todo salga bien. Agradezco sus votos y el interés y el
mensaje del Presidente Fidel Castro.
"ISIDORO MALMIERCA: En Washington también el señor Frechette se dirigió a la
Sección de Intereses de Cuba y nos trasladó datos sobre esta situación. Explicó
que usted también había recibido información sobre esto. Bien, le repito que el
Presidente Fidel Castro me encargó personalmente de conversar con usted y
expresarle nuestros votos de que el presidente Reagan pueda recobrase
rápidamente de las consecuencias del atentado.
"WAYNE SMITH: Muchas gracias. ¡Dios mío! Es difícil esto. El Presidente Kennedy
fue asesinado en Dallas y parece que el responsable del atentado a Reagan es de
Dallas. Vive ahora en Colorado, pero es de Dallas. No sé qué...
"ISIDORO MALMIERCA: Yo leí en unos cables que había nacido cerca de Denver, a 30
kilómetros de Denver.
"WAYNE SMITH: Yo no sé. Uno de mis cónsules aquí en la Oficina me dijo que él
había oído por radio que es un tipo que había estudiado en la misma escuela con
él. No sé, tal vez habrá vivido unos años en Dallas. No sé qué es lo que tiene
la atmósfera de Dallas.
"ISIDORO MALMIERCA: Dicen que son tres hermanos, hijos de un hombre que se
dedica a negocios de petróleo.
"WAYNE SMITH: Su papá, sí. El es un tipo de 22 años, que era estudiante en la
universidad de Yale, pero que había dejado sus estudios hace poco. Tal vez es un
resentido, un joven que ha fracasado, que actuó por sentimiento. Hablando con
toda franqueza, me alegro que sea un tipo como él y no, digamos, un
puertorriqueño o algo así, que podría provocar implicaciones políticas.
"ISIDORO MALMIERCA: Las especulaciones sobre motivaciones políticas para hacer
eso.
"WAYNE SMITH: Sí, eso podría innegablemente permitir estimular, alentar
interpretaciones políticas. Un joven blanco, de Colorado, Texas; es muy difícil
hacer interpretaciones políticas.
"ISIDORO MALMIERCA: Ha habido incluso ya algunas informaciones de la policía que
dicen que es un hombre que actuó solo, sin vinculación con otros grupos...
"WAYNE SMITH: Sí, debe haber sido un loco o fanático, acercarse tanto al
Presidente... Bueno, fue capturado enseguida. Sacó su pistola y disparó...
"ISIDORO MALMIERCA: ¿Brady murió?"
"WAYNE SMITH: No.
"ISIDORO MALMIERCA: Decían que había muerto.
"WAYNE SMITH: Sí. Hubo informes de que sí, que había muerto, pero últimamente
han dicho que no, que está muy grave, pero no se murió. Me imagino que si
hubiera sido de calibre 45 sí era de muerte, pero calibre 22 tiene ciertas
posibilidades... Pero parece que recibió la bala en la cabeza, evidentemente en
la cabeza... Eso no es nada bueno, no hay muchas esperanzas.
"ISIDORO MALMIERCA: Un balazo en la cabeza, de cualquier calibre, es algo muy
grave.
"WAYNE SMITH: Brady está muy grave. Podría quedar vivo pero sería un vegetal.
"ISIDORO MALMIERCA: Lamento que nuestra entrevista haya sido provocada por un
hecho tan lamentable.
"WAYNE SMITH: Le agradezco sus votos. Enviaré inmediatamente un cable avisando a
mi gobierno de nuestra conversación. Le ruego que transmita al Presidente Fidel
Castro mi agradecimiento.
No hago comentario alguno. La versión de Malmierca, redactada inmediatamente
después del encuentro, habla por sí misma. Wayne Smith es hoy un firme luchador
contra el bloqueo y las agresiones a Cuba.
Pero no concluye aquí la historia de nuestra conducta hacia el Presidente de un
país que desde los días de Einsenhower elaboró cientos de planes para eliminarme
físicamente.
Una información entregada muy confidencialmente en el verano de 1984 a un
oficial responsable de la seguridad de los representantes cubanos en ONU
alertaba sobre un plan de atentado contra el presidente Ronald Reagan, por parte
de un grupo de extrema derecha en Carolina del Norte. Al conocerla, decidimos
informar de inmediato a las autoridades norteamericanas. Nuestro oficial sugirió
entregarla a través de Robert C. Muller, jefe de seguridad de la misión de
Estados Unidos ante las Naciones Unidas, con el cual se tenía contacto para la
protección de delegaciones cubanas que visitaban al organismo internacional.
El atentado se produciría en fecha muy próxima cuando Reagan visitara Carolina
del Norte, como parte de la campaña para reelegirse en el cargo.
La información estaba completa; daba nombres de los implicados en el plan; día,
hora y lugar donde sería el magnicidio; tipo de armamento que poseían los
terroristas y dónde guardaban las armas; además de todo eso, el centro de
reunión de los elementos que estaban planificando la acción y un breve relato de
lo que habían conversado en dicha reunión.
La entrega de la información se realizó en un encuentro con Muller en un
edificio situado en la calle 37 y la Tercera Avenida, a dos cuadras del edificio
de la misión cubana.
Se le trasladaron todos los detalles conocidos, garantizando quedara bien claro
lo más importante, como era los nombres de los involucrados, lugar, hora y tipo
de armamento que se utilizaría por estos.
Al final del intercambio, nuestro oficial le comunicó que había recibido
instrucciones del gobierno de Cuba de hacerlo con urgencia, y que lo habíamos
seleccionado por conocer que era un profesional en los problemas de seguridad.
Muller leyó lo que había escrito para asegurarse de que no había alterado nada y
que estaban todos los elementos importantes.
Preguntó por la fuente, se le dijo era segura. Planteó que seguramente el
servicio secreto tendría necesidad de entrevistarse con los funcionarios
cubanos. Se le contestó no había inconveniente en hacerlo.
Aproximadamente a las cuatro y media de la tarde de ese día, los agentes del
Servicio Secreto se reunieron con la representación cubana.
La entrevista se llevó a cabo en el apartamento 34-F, situado en el piso 34 de
un complejo de edificios nombrado Ruppert Towers, que se encuentra en la calle
92 entre Tercera y Segunda Avenida, en la parte alta de Manhattan.
Los agentes eran dos hombres jóvenes, blancos, pelados bien bajo, vestidos de
traje. Su objetivo era principalmente chequear lo que Muller les había
trasladado, pues traían en sus manos copia del cable que este les había enviado.
Al comprobar el contenido del cable se les aseguró no faltaba nada.
Los agentes del Servicio Secreto querían conocer quién había dado la información
y cómo esta había llegado a nuestro poder. Se les respondió lo mismo que se le
había dicho a Muller. También se interesaron en saber si era posible alguna
ampliación, y se les dijo que si llegaba algo nuevo se les trasladaría de
inmediato.
Ellos dieron su tarjeta y pidieron se les llamara directamente si se conocían
otros datos adicionales, plantearon no era necesario hacerlo por medio de Muller.
El lunes siguiente pudimos conocer que el Buró Federal de Investigaciones había
detenido a un grupo de personas en Carolina del Norte a las que se les hacían
varias acusaciones, ninguna de ellas -como es de suponer- relacionadas con un
atentado al Presidente Reagan, quien viajó a dicho Estado poco después como
parte de la campaña por la reelección al cargo de Presidente.
Antes de que transcurrieran cuatro o cinco días de la detención, a fines de esa
propia semana, Muller llamó por teléfono a la Misión para invitar al funcionario
cubano a almorzar, lo cual hicieron en el restaurante para Delegados de las
Naciones Unidas. Lo primero que hizo fue pedir se trasladara al gobierno de Cuba
el agradecimiento del gobierno de Estados Unidos por la información brindada, y
confirmó que habían operado contra el grupo de involucrados. ¡Un luchador
antiterrorista cubano salvó la vida de un Presidente de Estados Unidos!
Alguna prensa norteamericana menciona un diario íntimo de más de 700 páginas de
apuntes personales de Reagan, desde su toma de posesión hasta la entrega del
mando a Bush (padre), tratando de hacer ver que su gobierno no fue tan agresivo
contra Cuba.
Sin embargo, según cuentan, Robert McFarlane, entonces Subsecretario de Estado
subordinado a Alexander Haig, afirmó en sus memorias: "De todos los gobiernos
que han lidiado con Fidel Castro desde 1959, el de Reagan parecía el menos
adecuado para dialogar con el régimen comunista de Cuba".
Tal vez Reagan experimentó algún agradecimiento tanto por nuestra preocupación
cuando sufrió el atentado en 1981, como por el aviso que le salvó la vida ante
un peligro inminente, y lo agradeció a través de Robert C. Muller
Reagan fue quien suscribió con Cuba el primer acuerdo migratorio, pero no podía
escapar de su entorno, porque otros más a la derecha todavía que él lo
eliminaban físicamente, como hicieron con Kennedy después que conoció el
terrible riesgo de una guerra termonuclear. Reagan sin duda cambió su política
hacia Cuba en un año electoral, incumplió el acuerdo suscrito que fijó la
entrega de hasta 20 mil visas por año para viajes seguros, al otorgar menos de
mil, y mantuvo la llamada Ley de Ajuste que tantas vidas cubanas ha costado.
El 11 de septiembre del 2001 en el vecino país se produjo un verdadero caos.
Durante mucho tiempo los aeropuertos tenían prohibido realizar aterrizajes. Un
incalculable número de vuelos con pasajeros estaban en el aire. Eran las
noticias que se transmitían por los medios de difusión masiva de Estados Unidos.
Se informaba de miles de víctimas en Nueva York, entre personal que trabajaba en
las Torres Gemelas, bomberos y visitantes. También se habló de personas que iban
en un avión de pasajeros lanzado contra el Pentágono. Ofrecimos el envío de
sangre segura procedente de donantes habituales si se necesitaba en algún caso.
La donación de sangre era una tradición de la Revolución cubana desde hacía
mucho tiempo.
Coincidió casualmente con el día en que habíamos convocado a las 6:00 de la
tarde a casi 15 000 estudiantes de nivel superior y graduados universitarios,
con motivo de la reinauguración de la escuela "Salvador Allende", donde 3 599
jóvenes comenzarían estudios superiores para prepararse con métodos nuevos y
probados a fin de ejercer como maestros de primaria.
Hoy se cumplen seis largos años de aquel doloroso episodio. En la actualidad se
conoce que hubo desinformación deliberada. No recuerdo haber oído hablar ese día
de que en los sótanos de esas torres, en cuyos pisos superiores radicaban bancos
de multinacionales junto a otras oficinas, había depositadas alrededor de 200
toneladas de barras de oro. La orden era disparar a muerte contra todo el que
intentara penetrar hasta el oro. Los cálculos sobre estructuras de acero,
impactos de avión, cajas negras encontradas y lo que estas revelaban, no se
ajustan a los criterios de matemáticos, sismólogos, especialistas en información
y especialistas en demolición, etcétera, etcétera. Lo más dramático es la
afirmación de que posiblemente nunca se conozca lo que verdaderamente ocurrió.
Consta sin embargo que varias personas que viajaban de New Jersey a San
Francisco, conversaron con familiares cuando ya la nave aérea estaba bajo el
control de individuos ajenos a su tripulación normal.
Analizando el impacto de aviones similares al proyectado contra las torres,
caídos por accidente en ciudades densamente pobladas, se concluye que ningún
avión se estrelló sobre el Pentágono y que sólo un proyectil pudo generar el
orificio geométricamente redondo que en dicha instalación creara el supuesto
avión. Tampoco aparece pasajero alguno que allí pereciera. Nadie en el mundo
tenía dudas sobre las noticias recibidas de un ataque al edificio del Pentágono.
Fuimos engañados al igual que los habitantes del resto del planeta.
Al hablar en la Ciudad Deportiva aquel 11 de septiembre, entre otras
consideraciones abordé el tema de la tragedia en Estados Unidos. Para no incluir
el discurso completo, extraje párrafos textuales del mismo:
[...] El acto no pensábamos suspenderlo, ni podía suspenderse, a pesar de la
tensión internacional creada por los acontecimientos. Imagino que muchos los
conozcan; pero, en esencia, consistieron en que, aproximadamente a las 9:00 de
la mañana un Boeing, de los grandes, se estrella directamente contra uno de los
dos edificios de las famosas torres de Nueva York, uno de los más altos del
mundo, que tiene dos alas. Como es natural, aquello se incendia con todo el
combustible de uno de esos grandes aviones; empiezan a ocurrir escenas
tremendas, y 18 minutos después otro avión, también de una empresa aérea
norteamericana, ataca y se estrella directamente contra la otra ala de la torre.
Unos minutos más tarde, otro avión se estrella contra el Pentágono. Llegan
noticias, en medio de cierta confusión, de una bomba frente al Departamento de
Estado y otros hechos alarmantes, aunque he mencionado los más importantes.
Evidentemente el país había sido víctima de un violento y sorpresivo ataque,
inesperado, inusitado, algo verdaderamente insólito, que dio lugar a escenas
impresionantes, en especial cuando ardían las dos torres y, sobre todo, cuando
ambas se desploman, con sus 100 pisos, sobre otras edificaciones próximas, y se
conocía que allí trabajaban decenas de miles de personas en diversas oficinas
que representan numerosas empresas de variados países.
Era lógico que aquello produjera una conmoción en Estados Unidos y en el mundo,
las bolsas de valores comenzaron a derrumbarse, y por la importancia política,
económica, tecnológica y el poder de Estados Unidos, el mundo hoy estaba
conmovido con aquellos acontecimientos que fue necesario seguir durante todo el
día, a la vez que por nuestra parte se mantenía la atención sobre las
condiciones y las circunstancias en que se realizaría este acto.
Por tanto había dos temas: la escuela y su importantísimo curso, y la catástrofe
de tipo político y humano que se había producido allá, especialmente en Nueva
York
[...] Hoy es un día de tragedia para Estados Unidos. Ustedes saben bien que aquí
jamás se ha sembrado odio contra el pueblo norteamericano. Quizás, precisamente
al sentirse Cuba plenamente libre, con patria y sin amo, por su cultura y por su
falta de complejos, sea el país donde se trate con más respeto a los ciudadanos
norteamericanos. Nunca hemos predicado ningún género de odios nacionales, ni
cosas parecidas al fanatismo, por eso somos tan fuertes, porque basamos nuestra
conducta en principios y en ideas, y tratamos con gran respeto -y ellos se
percatan de eso- a cada ciudadano norteamericano que visita a nuestro país.
Además no olvidamos al pueblo norteamericano que puso fin a la guerra de Viet
Nam con su enorme oposición a aquella guerra genocida; no olvidamos al pueblo
norteamericano que, en un número superior al 80 por ciento, apoyó el regreso de
Elián a nuestra patria; no olvidamos cuánto idealismo, perturbado muchas veces
por el engaño, porque -como hemos dicho muchas veces- para llevar a un
norteamericano a que apoye una causa injusta, una guerra injusta, primero hay
que engañarlo, y el método clásico utilizado en la política internacional de ese
enorme país es el método de engañar primero, para contar después con el apoyo de
la población. Cuando sucede a la inversa y su pueblo descubre que algo es
injusto, por su tradición de idealismo, se opone a aquello que ha estado
apoyando, muchas veces causas muy injustas, convencido de que lo que apoyaba era
justo.
Por eso nosotros -que sabemos no el número exacto, pero que hemos visto escenas
impresionantes de sufrimientos y posibles víctimas- hemos sentido dolor profundo
y tristeza por el pueblo norteamericano, fieles a la línea que hemos seguido
siempre.
No andamos adulando a gobiernos, ni pidiendo perdones, ni favores, ni se alberga
en nuestros pechos ni siquiera un átomo de temor. La historia de la Revolución
ha demostrado cuán capaz es de desafiar, cuán capaz es de luchar, cuán capaz es
de resistir lo que tenga que resistir, algo que nos ha convertido en un pueblo
invencible. Esos son nuestros principios, una Revolución que se basa en ideas,
en la persuasión y no en la fuerza.
[...] Nuestra reacción ha sido la que dije, y quisimos que nuestro pueblo viera
las escenas y contemplara la tragedia. Y no hemos vacilado en expresar
públicamente nuestro sentimiento. Aquí mismo está una declaración que se entregó
a la prensa internacional alrededor de las 3:00 de la tarde, elaborada tan
pronto se conocieron los hechos; mientras tanto, nuestra televisión estaba
enfrascada en la divulgación de los acontecimientos. Sería comunicada a nuestro
pueblo en el noticiero de la noche.
Me adelanto aquí algunos minutos para hacerles conocer la Declaración Oficial
del Gobierno de Cuba, frente a los hechos ocurridos en Estados Unidos.
"El Gobierno de la República de Cuba ha recibido con dolor y tristeza las
noticias sobre los ataques violentos y sorpresivos realizados en la mañana de
hoy contra instalaciones civiles y oficiales en las ciudades de Nueva York y
Washington, que han provocado numerosas víctimas.
[...] "No es posible olvidar que nuestro pueblo ha sido víctima durante más de
40 años de tales acciones, promovidas desde el propio territorio de Estados
Unidos.
"Tanto por razones históricas como por principios éticos, el Gobierno de nuestro
país rechaza y condena con toda energía los ataques cometidos contra las
mencionadas instalaciones y expresa sus más sinceras condolencias al pueblo
norteamericano por las dolorosas e injustificables pérdidas de vidas humanas que
han provocado dichos ataques.
"En esta hora amarga para el pueblo norteamericano, nuestro pueblo se solidariza
con el pueblo de Estados Unidos y expresa su total disposición a cooperar, en la
medida de sus modestas posibilidades, con las instituciones sanitarias y con
cualquier otra institución de carácter médico o humanitario de ese país, en la
atención, cuidado y rehabilitación de las víctimas ocasionadas por los hechos
ocurridos en la mañana de hoy."
Aunque no se sepa si son 5 000, 10 000, 15 000, 20 000 las víctimas, se sabe que
solo en los aviones que fueron estrellados contra las torres, o contra el
Pentágono, viajaban cientos de pasajeros, y ofrecimos lo que podíamos si hiciera
falta.
Ese es un país que tiene un gran desarrollo científico, médico, recursos; pero
hay momentos en que pudiera hacer falta sangre de un grupo, plasma -cualquier
otro producto que nosotros podamos donar lo haríamos gustosamente-, o apoyo
médico, o de personal paramédico, porque sabemos que muchos hospitales tienen
déficit de determinados técnicos y profesionales. En fin, lo que queríamos era
expresar nuestra actitud y nuestra disposición con relación a estos trágicos
acontecimientos.
[...] Los secuestros aéreos, método inventado contra Cuba, se convirtieron en
una plaga universal, y fue Cuba la que al fin y al cabo resolvió ese problema
cuando, después de advertirlo reiteradamente, devolvimos a Estados Unidos a dos
secuestradores; es doloroso, eran ciudadanos cubanos, pero los habíamos
advertido, vinieron y los enviamos, cumplimos la palabra pública; pero nunca, ni
siquiera después nos dieron noticias para sus familiares. Tienen su modo de
actuar. Nadie sabe. Sé que los condenaron a 40 años, y aquello fue lo que puso
fin al secuestro de aviones."
[...] Ninguno de los actuales problemas del mundo se puede resolver por la
fuerza, no hay poder global, ni poder tecnológico, ni poder militar que pueda
garantizar la inmunidad total contra tales hechos, porque pueden ser acciones de
grupos reducidos difíciles de descubrir.
Es muy importante saber cuál va a ser la reacción del gobierno de Estados
Unidos. Posiblemente vengan días peligrosos para el mundo, no estoy hablando de
Cuba. Cuba es el país que más tranquilo está en el mundo, por diversas causas:
por nuestra política, por nuestras formas de lucha, por nuestra doctrina,
nuestra ética, y, además, compañeras y compañeros, por la ausencia total de
temor.
Nada nos inquieta, nada nos intimida. Sería muy difícil fabricar una calumnia
contra Cuba, no lo creería ni el que la inventara y patentizara, es muy difícil;
y Cuba no es hoy cualquier cosa en el mundo, tiene una posición moral muy grande
y una posición política muy sólida.
[...] Los días próximos van a ser tensos dentro de Estados Unidos, empezarán a
emitir opiniones no se sabe cuánta gente.
[...] Les sugeriríamos a los que dirigen el poderoso imperio que sean serenos,
que actúen con ecuanimidad, que no se dejen arrastrar por raptos de ira o de
odio, ni se lancen a cazar gente lanzando bombas por todas partes.
Reitero que ninguno de los problemas del mundo, ni el terrorismo, se pueden
resolver por la fuerza, y cada acción de fuerza, cada acción disparatada del uso
de la fuerza, en cualquier parte, agravaría seriamente los problemas del mundo.
El camino no es la fuerza ni la guerra. Lo digo aquí con toda la autoridad de
haber hablado siempre con honradez, poseer convicciones sólidas y la experiencia
de haber vivido los años de lucha que ha vivido Cuba. Sólo la razón, la política
inteligente de buscar la fuerza del consenso y la opinión pública internacional
puede arrancar de raíz el problema. Creo que este hecho tan insólito debiera
servir para crear la lucha internacional contra el terrorismo; pero la lucha
internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por
aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y
sacrificando vidas inocentes. Se resuelve poniendo fin, entre otras cosas, al
terrorismo de estado y otras formas repulsivas de matar, poniendo fin a los
genocidios, siguiendo lealmente una política de paz y de respeto a normas
morales y legales que son ineludibles. El mundo no tiene salvación si no sigue
una línea de paz y de cooperación internacional.
[...] Nosotros hemos demostrado que podemos sobrevivir, vivir y progresar, y
todo lo que aquí se muestra hoy es expresión de un progreso sin paralelo en la
historia. No se progresa solo produciendo automóviles, se progresa desarrollando
inteligencias, impartiendo conocimientos, creando cultura, atendiendo a los
seres humanos como deben ser atendidos, que es el secreto de la enorme fuerza de
nuestra Revolución.
No tiene salvación el mundo por otras vías y me estoy refiriendo en este caso a
las situaciones de violencia. Búsquese la paz en todas partes para proteger a
todos los pueblos de la plaga del terrorismo. Hay otra terrible plaga que se
llama, por ejemplo, SIDA; otra que mata a decenas de millones de niños,
adolescentes y personas en el mundo por hambre, por enfermedades y por falta de
asistencia y medicamentos.
Hay en el terreno político ideas absolutistas, pensamiento único que se le trata
de imponer al mundo, y promueven rebeldías e irritaciones por todas partes.
No se salva este mundo -y ya esto no tiene que ver con el terrorismo- si
continúa desarrollándose o aplicándose este orden económico y social injusto que
conduce al mundo a la catástrofe, a un camino del cual no podrían escapar los 6
200 millones ni los futuros hijos de los habitantes que hoy tiene este planeta,
que está siendo cada vez más destruido y conducido a la pobreza, al desempleo,
al hambre y a la desesperación. Lo demuestran las masas en distintos lugares ya
históricos, como Seattle, Québec, Washington, Génova.
Ya los más poderosos líderes de la economía y de la política mundial no pueden
casi reunirse; la gente tiene cada vez menos miedo, está sublevada, lo que puede
apreciarse en todas partes. Yo acabo de estar en Durban, provincia de África del
Sur, y vi allí a miles de personas pertenecientes a las Organizaciones No
Gubernamentales; se ve crecer como espuma el descontento en el mundo. [...]
¡Qué enorme diferencia entre la conducta del gobierno de Cuba y la del gobierno
de Estados Unidos! ¡La Revolución, que se basa en la verdad, y el imperio, que
se basa en la mentira!
Fidel Castro Ruz
Septiembre 11 del 2007
5:25 p.m.
Reflexiones de Fidel Castro:
A tal ritmo se suceden reuniones importantes y a tanta velocidad vuela y habla Bush, que es casi imposible llevar la cuenta. En viaje hacia Sydney, hizo escala de varias horas nada menos que en Irak. No puedo afirmar si esto ocurrió hace dos o tres días, porque cuando en Sydney es jueves, con sol que cae casi vertical sobre la Tierra, en La Habana todavía es miércoles con el aire fresco de la noche. El planeta Tierra globalizado cambia y transforma conceptos. Sólo permanece inalterable una realidad: la red de bases militares, aéreas, navales, terrestres y espaciales del imperio, cada vez más poderoso y a la vez más endeble.
No hay que hacer especial esfuerzo de persuasión. Dejemos que hable la propia agencia norteamericana de noticias.
"SYDNEY, Australia (AP).—El presidente de Estados Unidos George W. Bush pidió el miércoles a los países de la Cuenca del Pacífico que lidien de manera conjunta con el calentamiento global de la atmósfera, y dijo que China y otras naciones responsables por la contaminación ambiental deben formar parte de una solución efectiva.
"Bush respaldó una propuesta de Australia de que los países de la APEC (siglas en inglés de Asia Pacific Economic Cooperation, o foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico), respalden un nuevo enfoque ante el desafío del cambio climático.
"Ese enfoque, a diferencia del protocolo de Kyoto, que tanto Estados Unidos como Australia se negaron a firmar, exige una acción más firme por parte de China y de otros países en desarrollo."
"¿?‘Para que exista una política eficaz en relación al cambio climático, China necesita estar en la mesa’, dijo Bush en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro de Australia John Howard. Bush y Howard emitieron un comunicado conjunto que respaldó la energía nuclear, nuevas tecnologías alternativas y gran cantidad de diálogo para disminuir el calentamiento global de la atmósfera."
"Por otra parte, unos trescientos manifestantes, muchos de ellos estudiantes de colegios, realizaron una demostración para protestar contra Bush, contra la guerra de Irak y por el respaldo que brinda Howard tanto a Bush como a la guerra.
"Trascendió por otra parte que en el borrador de declaración final que emitirá la Cumbre el próximo fin de semana se hace una breve mención al problema del cambio climático. The Associated Press obtuvo una copia del borrador el miércoles."
Los párrafos entrecomillados tomados del cable son textuales. Otras agencias internacionales tradicionales afirman con mayor o menos extensión los mismos hechos.
No es sin embargo la única noticia que llega del imparable torrente discursivo de Bush.
Por ejemplo, la agencia DPA informa que Bush trazó pautas en Sydney sobre lo que debe hacerse en Myanmar, antigua colonia británica de Birmania con 678 500 kilómetros cuadrados y 42 909 464 habitantes.
"Sydney, 5 sep/07 (DPA).—El presidente de Estados Unidos George W. Bush criticó hoy en duros términos a la junta militar de Myanmar (antigua Birmania) y llamó a hacer lo propio a los líderes que participarán este fin de semana en la Cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC), en la ciudad australiana de Sydney.
"’Es imperdonable que exista esta clase de comportamiento tiránico en Asia. Es imperdonable que personas que se manifiestan por la libertad reciban el tratamiento de un Estado represivo’, afirmó hoy en sus primeras declaraciones públicas desde que llegó a Sydney en la víspera para participar en la Cumbre de APEC.
"El presidente estadounidense se refirió con sus palabras a la violenta represión de las protestas que se produjeron a finales de agosto en Myanmar. ‘Los que vivimos cómodamente en una sociedad libre debemos alzar nuestra voz contra ese tipo de violaciones de los derechos humanos’, recalcó Bush."
Es conocido que en Irak han muerto alrededor de un millón de personas y dos millones se han visto forzadas a emigrar desde que el país fue invadido por tropas de Estados Unidos y sus aliados, entre ellos Australia. Ninguno de estos dos países mencionados firmó el acuerdo de Kyoto, convirtiéndose en aves raras los representantes permanentes de sus gobiernos en las Naciones Unidas, en la cual el rechazo es casi unánime. Se conoce igualmente que el sustituto de Blair tiene programada la retirada de las tropas británicas estacionadas en Irak. Existe en esos tres países, incluido por supuesto Estados Unidos y Australia, creciente resistencia a la aventura de Irak, a lo que se añade hoy la aventura de Afganistán, donde los campos se han llenado de amapola, con la que puede producirse el noventa por ciento del opio del mundo.
En Afganistán, país de tradición independentista y rebelde, nunca había ocurrido tal fenómeno. Surge ahora bajo la ocupación extranjera. La mayoría de sus habitantes, el 84 por ciento, son de creencia musulmana sunita. Los soldados y las armas de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN matan allí todos los días mujeres y niños. Como si no fuera suficiente, Bush amenazó a Pakistán con llevarlo de nuevo a la edad de piedra, declaró terroristas a los Guardianes de la Revolución, un contingente de millones de hombres asociados al ejército iraní, y presiona fuertemente, con la misma excusa de luchar contra el terrorismo, al primer ministro del gobierno de Irak sostenido hasta ahora por las tropas invasoras.
Dejemos que cada cual medite sobre la misión atroz de los gobiernos represivos que formó Estados Unidos durante décadas para América Latina en las escuelas norteamericanas de torturadores, y el papel de la droga que se sustenta en el mercado de la sociedad consumista del imperio. Esa es la democracia que W predica en la APEC. Todo de marca y patente norteamericana.
Se quiere castigar como al pueblo de Cuba al de Myanmar. ¿Por qué no se le concede una Ley de Ajuste para que sus emigrantes calificados como enfermeros, médicos, ingenieros y personas capaces de producir plusvalía para las transnacionales tengan derecho a residir en Estados Unidos?
La reflexión se extiende y debo concluir.
Como en nuestro país cada
institución o acontecimiento importante va cumpliendo un año adicional de vida,
cinco, diez, hasta cincuenta o más, aprovecho la oportunidad para compartir el
honor de los cienfuegueros por la conmemoración hace dos días del 50 Aniversario
del levantamiento de los marinos de la Jefatura del Distrito Naval de Cayo Loco,
dirigidos por el Movimiento 26 de Julio, y el de la creación de los Joven Club
de Computación, cuyo 20 Aniversario se cumple precisamente mañana sábado. Les
hago llegar a todos la más calurosa felicitación.
Fidel Castro Ruz
Septiembre 7 del 2007
6 y 14 p.m.
Reflexiones de Fidel Castro
04 de septiembre de 2007 00:53:09
GMT
Leo cuidadosamente todos los días las opiniones sobre Cuba de agencias
tradicionales de prensa, incluidas las de los pueblos que formaron parte de la
URSS, las de la República Popular China y otras. Me llegan noticias de órganos
de prensa escrita en América Latina, España y el resto de Europa.
El cuadro es cada vez más incierto ante el temor de una recesión prolongada como
la de los años que siguieron a 1930. El gobierno de Estados Unidos recibió el 22
de julio de 1944 los privilegios otorgados en Bretton Woods a la potencia
militar más poderosa, emitir el dólar como moneda internacional de cambio. La
economía de ese país estaba intacta después de la guerra, en 1945, y disponía de
casi el 70 por ciento de las reservas en oro del mundo. Nixon decidió
unilateralmente, el 15 de agosto de 1971, suspender la garantía en oro por cada
dólar emitido. Con eso financió la matanza de Vietnam en una guerra que costó
más de 20 veces el valor real de las reservas en oro que le quedaban. Desde
entonces la economía de Estados Unidos se sostiene a costa de los recursos
naturales y los ahorros del resto del mundo.
La teoría del crecimiento continuo de la inversión y el consumo, aplicada por
los más desarrollados a los países donde la inmensa mayoría es pobre, rodeada
por lujos y derroches de una exigua minoría de ricos, no solo es humillante sino
también destructiva. Ese saqueo y sus desastrosas consecuencias es la causa de
la rebeldía creciente de los pueblos, aunque muy pocos conozcan la historia de
los hechos.
Las inteligencias más dotadas y cultivadas se incluyen en la lista de recursos
naturales y están tarifadas en el mercado mundial de bienes y servicios.
¿Qué ocurre con los superrevolucionarios de la llamada extrema izquierda?
Algunos lo son por falta de realismo y el agradable placer de soñar cosas
dulces. Otros no tienen nada de soñadores, son expertos en la materia, saben lo
que dicen y para qué lo dicen. Es una trampa bien armada en la que no debe
caerse. Reconocen nuestros avances como quienes conceden limosnas. ¿Carecen
realmente de información? No es así. Les puedo asegurar que están absolutamente
informados. En determinados casos, la supuesta amistad con Cuba les permite
estar presentes en numerosas reuniones internacionales y conversar con cuantas
personas del exterior o del país deseen hacerlo, sin traba alguna de nuestro
vecino imperial a sólo 90 millas de las costas cubanas.
¿Qué aconsejan a la Revolución? Veneno puro. Las fórmulas más típicas del
neoliberalismo.
El bloqueo no existe, pareciera una invención cubana.
Subestiman la más colosal tarea de la Revolución, su obra educacional, el
cultivo masivo de las inteligencias. Sostienen la necesidad de personas capaces
de vivir realizando trabajos simples y rudos. Subestiman los resultados y
exageran los gastos en inversiones científicas. O algo peor: se ignora el valor
de los servicios de salud que Cuba presta al mundo, donde en realidad, con
modestos recursos, la Revolución desnuda el sistema impuesto por el
imperialismo, que carece de personal humano para llevarlo a cabo. Se aconsejan
inversiones que son ruinosas, y los servicios que aportan, como el alquiler, son
prácticamente gratuitos. De no haberse detenido a tiempo las inversiones
extranjeras en viviendas, habrían construido decenas de miles sin más recursos
que la venta previa de las mismas a extranjeros residentes en Cuba o en el
exterior. Eran además empresas mixtas regidas por otra legislación creada para
empresas productivas. No había límites para las facultades de los compradores
como propietarios. El país suministraría los servicios a tales residentes o
usuarios, para lo cual no se requieren los conocimientos de un científico o un
especialista en informática. Muchos de los alojamientos podían ser adquiridos
por los órganos de inteligencia enemigos y sus aliados.
No se puede prescindir de algunas empresas mixtas, porque controlan mercados que
son imprescindibles. Pero tampoco se puede inundar con dinero el país sin vender
soberanía.
Los superrevolucionarios que recetan tales medicamentos ignoran de forma
deliberada otros recursos verdaderamente decisivos para la economía, como es la
producción creciente de gas, que ya purificado se convierte en una fuente
inestimable de electricidad sin afectar el medio ambiente y aporta cientos de
millones de dólares cada año. De la Revolución Energética promovida por Cuba, de
vital y decisiva importancia para el mundo, no se dice una palabra. Llegan
todavía más lejos: ven en la producción cañera, un cultivo que se sostuvo en
Cuba con mano de obra semiesclava, una ventaja energética para la isla, capaz de
contrarrestar los elevados precios del diésel que derrochan sin freno los
automóviles de Estados Unidos, Europa Occidental y otros países desarrollados.
Se estimula el instinto egoísta de los seres humanos, mientras los precios de
los alimentos se duplican y triplican.
Nadie ha sido más crítico que yo de nuestra propia obra revolucionaria, pero
jamás me verán esperar favores o perdones del peor de los imperios.
Fidel Castro Ruz
3 de septiembre del 2007
8 y 36 p.m.
Reflexiones de Fidel Castro
La sumisión a la política imperial
De los Presidentes de Estados Unidos y los aspirantes a ese cargo, solo conocí
uno que por motivos ético-religiosos no fue cómplice del brutal terrorismo
contra Cuba: James Carter. Esto supone, desde luego, otro Presidente que
prohibió el empleo de funcionarios de Estados Unidos para asesinar a dirigentes
cubanos. Se trata de Gerald Ford, que sustituyó a Nixon después del escándalo de
Watergate. Con su llegada irregular al cargo pudiera calificarse como un
Presidente simbólico.
Al ilustre presidente Eisenhower, nada opuesto al terrorismo anticubano, sino
más bien el iniciador, debemos agradecerle al menos su definición del complejo
militar-industrial que hoy, con su insaciable e incurable voracidad, constituye
el motor que conduce a la especie humana a su actual crisis. Habían transcurrido
más de tres mil millones de años desde que surgieron en el planeta Tierra las
primeras formas de vida.
Un día el Che y yo nos fuimos a jugar golf. Él había sido caddie para ganar algo
en su tiempo de ocio; por mi parte, no sabía absolutamente nada de ese costoso
deporte. Ya se había decretado por el Gobierno de Estados Unidos la suspensión y
el reparto de la cuota azucarera de Cuba, después de aprobada por la Revolución
la Ley de Reforma Agraria. El partido de golf fue con prensa gráfica. El
propósito real, burlarnos de Eisenhower.
En Estados Unidos se puede tener una minoría de votos y ganar la Presidencia.
Fue lo que le pasó a Bush. Contar con la mayoría de votos de electores y perder
la Presidencia fue lo que sucedió con Gore. De ahí se deriva que el Estado de la
Florida, por el número de votos presidenciales que otorga, sea codiciado por
todos. En el caso de Bush, fue necesario además el fraude electoral, en el que
los primeros emigrantes cubanos de origen batistiano y burgués eran expertos.
De eso no está excluido Clinton, ni tampoco la precandidata del Partido
Demócrata. Con su apoyo se aprobó la Ley Helms-Burton, para lo que encontró un
pretexto: el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, que más de una vez
volaron sobre la ciudad de La Habana y decenas de veces violaron el territorio
de Cuba. La orden de impedir vuelos sobre la Capital había sido transmitida a la
Fuerza Aérea cubana semanas antes.
Debo contarles que, muy próximo al episodio, había llegado de visita a Cuba el
legislador Bill Richardson, el 19 de enero de 1996. Traía, como era habitual,
solicitudes de que fuesen puestos en libertad varios presos
contrarrevolucionarios. Al plantearle que estábamos ya cansados de tales
solicitudes, le hablé de lo que sucedía con los vuelos de Hermanos al Rescate.
También le hablé de las promesas no cumplidas sobre el bloqueo. Richardson
regresó a los pocos días, el 10 de febrero, y con entonación sincera me expresó,
según recuerdo con mayor o menor precisión, lo siguiente: "Eso no volverá a
repetirse, el Presidente ha dado ya la orden de que fueran suspendidos".
Yo creía entonces que las órdenes de un Presidente de Estados Unidos se
cumplían. Las avionetas fueron derribadas el 24 de febrero, unos días después de
la respuesta. La revista The New Yorker habla y ofrece detalles sobre esa
reunión con Richardson.
Parece cierto que Clinton dio la orden de que tales vuelos fuesen suspendidos,
pero nadie le hizo caso. Era un año electoral, y aprovechó ese pretexto para
invitar a los líderes de la Fundación y suscribir, con el apoyo de todos, la
criminal Ley.
A raíz de la crisis migratoria que se desató en 1994, supimos que Carter deseaba
actuar en busca de una solución. Clinton no lo aceptó, y llamó a Salinas de
Gortari, Presidente de México. Cuba había sido el último país en reconocer su
triunfo electoral. Había hecho contacto con él en su toma de posesión como nuevo
Presidente de México.
Salinas me comunicó por teléfono la decisión del presidente Clinton de buscar
una solución satisfactoria, quien a su vez le rogó que cooperara en esa
búsqueda. Así fue como se llegó a un acuerdo en principio. Dicho acuerdo con
Clinton incluía la idea de poner fin al bloqueo económico. El único testigo con
que contábamos era Salinas. Clinton había "planchado" a Carter en tal proceso.
Cuba no podía decidir quién sería el mediador. Salinas narra este episodio con
fidelidad. Quien lo desee, puede leerlo en sus textos.
Clinton fue realmente amable cuando coincidió casualmente conmigo en una reunión
de la ONU colmada de Jefes de Estado. Fue, además, amistoso, a la vez que
inteligente, al exigir el cumplimiento de la Ley con relación al niño
secuestrado al rescatarlo con fuerzas especiales enviadas desde Washington.
Los precandidatos están ahora enfrascados en la aventura de la Florida: Hillary,
la heredera de Clinton; Obama, el popular candidato afroamericano y varios de
los otros 16 que hasta este momento han propuesto su candidatura en ambos
partidos, con excepción de Ronald Ernest Paul, congresista republicano, y
Maurice Robert Gravel, ex senador demócrata por Alaska.
Ignoro lo que Carter dijo en sus días de candidato. Sea cual fuere su posición,
lo cierto es que adiviné que su elección podría evitar al pueblo de Panamá un
holocausto, y así se lo dije a Torrijos. Creó en Cuba la Oficina de Intereses y
promovió un acuerdo sobre límites jurisdiccionales marítimos. Las circunstancias
de su tiempo le impidieron llegar más lejos y se embarcó, a mi juicio, en
algunas aventuras imperiales.
Hoy se habla de que un ticket al parecer invencible podría crearse con el
binomio Hillary presidente y Obama vice. Ambos se sienten en el deber sagrado de
exigir "un gobierno democrático en Cuba". No están haciendo política; están
jugando a las barajas un domingo por la tarde.
Se afirma por los grandes medios que esto sería imprescindible, excepto si Gore
se postula. No creo que lo haga, él conoce mejor que nadie la catástrofe que
espera a la humanidad si continúa por el actual camino. Cuando fue candidato,
por supuesto cometió el error de suspirar por "una Cuba democrática".
Basta de cuentos y nostalgias. Esto se escribe sencillamente para incrementar la
conciencia del pueblo cubano.
Fidel Castro Ruz
Agosto 27 del 2007
4:56 p.m.
Reflexiones del Comandante
en Jefe Fidel Castro
CHIBAS AL CUMPLIRSE 100 AÑOS DE SU NATALICIO
Cuando leí en Granma el artículo del compañero Hart al conmemorar esa fecha, se
menciona un párrafo del discurso que pronuncié el 16 de Enero de 1959 en el
Cementerio de Colón, a los ocho días de mi llegada a La Habana después del
triunfo.
Me trajo muchos recuerdos de los heroicos compañeros caídos. Pensaba en Juan
Manuel Márquez, brillante orador martiano y Segundo Jefe de la fuerza
expedicionaria del "Granma"; en Abel Santamaría, sustituto en el mando si yo
caía en el ataque al Cuartel Moncada; Pedro Marrero, Ñico López, José Luis
Tasende, Gildo Fleitas, los hermanos Gómez, Ciro Redondo, Julio Díaz y
prácticamente todos los miembros del numeroso contingente de jóvenes artemiseños
que cayeron en el Moncada o en la Sierra. Sería interminable la lista. Todos
procedían de las filas ortodoxas.
El primer problema a resolver era Batista en el poder. Con Chibás vivo no habría
podido dar el golpe de estado, porque el fundador del Partido del Pueblo Cubano
(Ortodoxo) lo observaba de cerca y metódicamente lo ponía en la picota pública.
Muerto Chibás, era seguro que Batista perdería las elecciones que debían
realizarse el 1º de junio del año 1952, dos meses y medio después del golpe de
estado. Los análisis de opinión eran bastante precisos y el rechazo a Batista
crecía constantemente, día tras día.
Yo estaba en la reunión donde se eligió al nuevo candidato ortodoxo, más como
atrevido que como invitado. Ingresaría en el Parlamento, donde lucharía por un
programa radical. Nadie habría podido impedirlo. Se rumoraba entonces que yo era
comunista, palabra que despertaba muchos reflejos sembrados por las clases
dominantes. Hablar entonces de marxismo-leninismo, e incluso en los primeros
años de la Revolución, habría sido insensato y torpe. En aquel discurso ante la
tumba de Chibás hablé de forma que se comprendiera por las masas las
contradicciones objetivas que nuestra sociedad enfrentaba en aquel entonces, y
aún tiene que enfrentar.
Me comunicaba todos los días a través de una estación local de radio ubicada en
la capital y con mensajes enviados directamente a decenas de miles de electores
espontáneamente inscritos en el Partido Ortodoxo. Además lo hacía con toda la
nación a través de las ediciones extraordinarias del periódico Alerta durante
varios lunes casi consecutivos, con las denuncias probadas de la corrupción del
gobierno de Prío formuladas entre el 28 de enero y el 4 de marzo de 1952. Pude
intuir y profundizar las intenciones golpistas de Batista. Lo denuncié a la
dirección y les pedí utilizar la hora dominical que tenía Chibás para hacerlo.
"Investigaremos", me respondieron. Dos días más tarde comunicaron: "Hemos
indagado por nuestras vías y no existe indicio alguno." Pudo evitarse el golpe y
no se hizo nada. Ya Chibás, meses antes, a duras penas pudo impedir "un pacto
sin ideología", como él lo calificara, entre ortodoxos y el antiguo Partido
Revolucionario Cubano (Auténtico). La mayoría de las direcciones provinciales
apoyaron tal pacto. El sistema económico imperante facilitó que en casi todas
las provincias, la oligarquía y los terratenientes se apropiaran de la
dirección. Solo una fue leal, la de la Capital, con gran influencia de
intelectuales radicales en la dirección. Consumado el golpe y cuando más se
necesitaba la unión, el papel de la oligarquía fue dejar la masa mayoritaria del
pueblo a merced del viento imperialista. Yo seguí con mi proyecto
revolucionario, en el que esta vez la lucha, desde su propio inicio, sería
armada.
El día que Chibás, cuyo cadáver fue velado en la Universidad de La Habana, iba a
ser enterrado, propuse a la dirección ortodoxa dirigir aquella enorme masa hacia
el Palacio Presidencial y tomarlo. Me había pasado toda la noche respondiendo
preguntas de los reporteros radiales y preparando los ánimos del pueblo para
acciones radicales. Nadie en la Universidad les prestaba atención a las
radioemisoras aquella noche. Había un gobierno desorganizado y lleno de pánico,
un ejército desmoralizado y sin ánimos para reprimir a aquella masa. Nadie
habría resistido.
Al conmemorarse el primer aniversario de la muerte de Chibás, escribí una
proclama cuyo título fue: "Zarpazo", impresa en mimeógrafo seis días después del
golpe traidor. A continuación su texto:
¡Revolución no, Zarpazo! Patriotas no, liberticidas, usurpadores, retrógrados,
aventureros sedientos de oro y poder.
No fue un cuartelazo contra el Presidente Prío, abúlico, indolente; fue un
cuartelazo contra el pueblo, vísperas de elecciones cuyo resultado se conocía de
antemano.
No había orden pero era el pueblo a quien le correspondía decidir
democráticamente, civilizadamente y escoger sus gobernantes por voluntad y no
por la fuerza.
Correría el dinero a favor del candidato impuesto, nadie lo niega, pero ello no
alteraría el resultado como no lo alteró el derroche del Tesoro Público a favor
del candidato impuesto por Batista en 1944.
Falso es por completo, absurdo, ridículo, infantil, que Prío intentase un golpe
de Estado, burdo pretexto, su impotencia e incapacidad para intentar semejante
empresa ha quedado irrebatiblemente demostrada por la cobardía con que se dejó
arrebatar el mando.
Se sufría el desgobierno, pero se sufría desde hace años esperando la
oportunidad constitucional de conjurar el mal, y usted Batista que huyó
cobardemente cuatro años y politiqueó inútilmente otros tres, se aparece ahora
con su tardío, perturbador y venenoso remedio, haciendo trizas la Constitución
cuando sólo faltaban dos meses para llegar a la meta por la vía adecuada.
Todo lo alegado por Ud. es mentira, cínica justificación, disimulo de lo que es
vanidad y no decoro patrio, ambición y no ideal, apetito y no grandeza
ciudadana.
Bien estaba echar abajo un gobierno de malversadores y asesinos, y eso
intentábamos por la vía cívica con el respaldo de la opinión pública y la ayuda
de la masa del pueblo ¿Qué derecho tienen en cambio a sustituirlo en nombre de
las bayonetas los que ayer robaron y mataron sin medida?
No es la paz, es la semilla del odio lo que así se siembra. No es felicidad, es
luto y tristeza lo que siente la nación frente al trágico panorama que se
vislumbra. Nada hay tan amargo en el mundo como el espectáculo de un pueblo que
se acuesta libre y se despierta esclavo.
Otra vez las botas; otra vez Columbia dictando leyes quitando y poniendo
ministros; otra vez los tanques rugiendo amenazadores sobre nuestras calles;
otra vez la fuerza bruta imperando sobre la razón humana. Nos estábamos
acostumbrando a vivir dentro de la Constitución, doce años llevábamos sin
grandes tropiezos a pesar de los errores y desvaríos. Los estados superiores de
convivencia cívica no se alcanzan sino a través de largos esfuerzos. Ud. Batista
acaba de echar por tierra en unas horas esa noble ilusión del pueblo de Cuba.
Cuanto hizo Prío de malo en tres años, lo estuvo Ud. haciendo en once. Su golpe
es pues, injustificable, no se basa en ninguna razón moral seria, ni en doctrina
social o política de ninguna clase. Sólo halla razón de ser en la fuerza, y
justificación en la mentira. Su mayoría está en el Ejército, jamás en el pueblo.
Sus votos son los fusiles, jamás las voluntades, con ellos puede ganar un
cuartelazo, nunca unas elecciones limpias. Su asalto al poder carece de
principios que lo legitimen; ríase si quiere, pero los principios son a la larga
más poderosos que los cañones. De principios se forman y alimentan los pueblos,
con principios se alimentan en la pelea, por los principios mueren.
No llame revolución a ese ultraje, a ese golpe perturbador e inoportuno, a esa
puñalada trapera que acaba de clavar en la espalda de la República. Trujillo ha
sido el primero en reconocer su gobierno, él sabe quiénes son sus amigos en la
camarilla de tiranos que azotan la América, ello dice mejor que nada el carácter
reaccionario, militarista y criminal de su zarpazo. Nadie cree ni remotamente en
el éxito gubernamental de su vieja y podrida camarilla, es demasiada la sed de
poder, es muy escaso el freno cuando no hay más Constitución ni más ley que la
voluntad del tirano y sus secuaces.
Sé de antemano que su garantía a la vida será la tortura y el palmacristi. Los
suyos matarán aunque usted no quiera, y usted consentirá tranquilamente porque a
ellos se debe por completo. Los déspotas son amos de los pueblos que oprimen y
esclavos de la fuerza en que sustentan la presión. A su favor lloverá ahora
propaganda mentirosa y demagógica en todos los voceros, por las buenas o por las
malas, y sobre sus opositores lloverán viles calumnias; así lo hizo Prío también
y de nada le valió en el ánimo del pueblo. Pero la verdad que alumbre los
destinos de Cuba y guíe los pasos de nuestro pueblo en esta hora difícil, esa
verdad que ustedes no permitirán decir, la sabrá todo el mundo, correrá
subterránea de boca en boca en cada hombre y mujer, aunque nadie lo diga en
público ni la escriba en la prensa, y todos la creerán y la semilla de la
rebeldía heroica se irá sembrando en todos los corazones; es la brújula que hay
en cada conciencia.
No sé cuál será el placer vesánico de los opresores, en el látigo que dejen caer
como caínes sobre la espalda humana, pero sí sé que hay una felicidad infinita
en combatirlos en levantar la mano fuerte y decir: ¡No quiero ser esclavo!
Cubanos: Hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos, y Guiteras.
Hay opresión en la patria, pero habrá algún día otra vez libertad.
Yo invito a los cubanos de valor, a los bravos militantes del Partido Glorioso
de Chibás; la hora es de sacrificio y de lucha, si se pierde la vida nada se
pierde, "vivir en cadenas, es vivir en oprobio y afrenta sumido. Morir por la
patria es vivir."
Fidel Castro.
Al no ser publicado este irreverente artículo -¿quién se atrevería?-, fue
distribuido en el Cementerio de Colón por amigos y simpatizantes ortodoxos el 16
de marzo de 1952.
El 16 de agosto de 1952 se publicó en el periódico clandestino El acusador un
artículo titulado "Recuento crítico del P.P.C. (Ortodoxo)", firmado con un
seudónimo del autor: Alejandro. Ya que hice una valoración crítica de aquel
partido, me pareció conveniente incluir este análisis:
Por encima del tumulto de los cobardes, los mediocres y los pobres de espíritu,
es necesario hacer un enjuiciamiento breve, pero valiente y constructivo del
movimiento ortodoxo, después de la caída de su gran líder Eduardo Chibás.
El formidable aldabonazo del paladín de la Ortodoxia, dejó al Partido un caudal
tan inmenso de emoción popular que lo puso a las puertas mismas del Poder. Todo
estaba hecho, solo era necesario saber retener el terreno ganado.
La primera pregunta que debe hacerse todo ortodoxo honrado es esta: ¿Hemos
engrandecido el legado moral y revolucionario que nos legó Chibás..., o, por el
contrario, hemos malversado parte del caudal...?
Quién crea que hasta ahora todo se ha hecho bien, que nada tenemos que
reprocharnos, ese será un hombre muy poco severo con su conciencia.
Aquellas pugnas estériles que sobrevinieron a la muerte de Chibás, aquellas
escandaleras colosales, por motivos que no eran precisamente ideológicos, sino
de sabor puramente egoístas y personales, aún resuenan como martillazos amargos
en nuestra conciencia.
Aquel funestísimo procedimiento de ir a la tribuna pública a dilucidar
bizantinas querellas, era síntoma grave de indisciplina e irresponsabilidad.
Inesperadamente vino el 10 de Marzo. Era de esperar que tan gravísimo
acontecimiento arrancara de raíz en el Partido las pequeñas rencillas y los
personalismos estériles. ¿Acaso fue totalmente así...?
Con asombro e indignación de las masas del Partido, las torpes querellas
volvieron a relucir. La insensatez de los culpables no reparaba en que la puerta
de la prensa era estrecha para atacar al régimen; pero en cambio muy ancha para
atacar a los propios Ortodoxos. Los servicios prestados a Batista con semejante
conducta no han sido pocos.
Nadie se escandalizará de que tan necesario recuento se haga hoy, en que le ha
tocado el turno a la gran masa, que en silencio amargo ha sufrido estos
extravíos y ningún momento más oportuno que el día de rendir cuentas a Chibás
junto a su tumba.
Esa masa inmensa del P.P.C. está puesta de pie, más decidida que nunca. Pregunta
en estos momentos de sacrificio...: ¿Dónde están los que aspiraban... los que
querían ser los primeros en los puestos de honor de las asambleas y los
ejecutivos, los que recorrían terrritorios y hacían tendencias, los que en las
grandes concentraciones reclamaban puesto en la tribuna, y ahora no recorren
territorios, ni movilizan la calle, ni demandan los puestos de honor de la
primera línea de combate...?
Quién tenga un concepto tradicional de la política podrá sentirse pesimista ante
este cuadro de verdades. Para los que tengan, en cambio, fe ciega en las masas,
para los que creen en la fuerza irreductible de las grandes ideas, no será
motivo de aflojamiento y desaliento la indecisión de los líderes, porque esos
vacíos son ocupados bien pronto por los hombres enteros que salen de las filas.
El momento es revolucionario y no político. La política es la consagración del
oportunismo de los que tienen me dios y recursos. La Revolución abre paso al
mérito verdadero, a los que tienen valor e ideal sincero, a los que exponen el
pecho descubierto y toman en la mano el estandarte. A un Partido Revolucionario
debe corresponder una dirigencia revolucionaria, joven y de origen popular que
salve a Cuba.
Alejandro.
Más adelante creamos una estación radial clandestina que hiciera lo que después
hizo Radio Rebelde en la Sierra. En relativamente poco tiempo, mimeógrafo,
emisora y lo poco que teníamos, cayó en manos del ejército golpista. Entonces
aprendí las reglas rigurosas a las que debía ajustarse la conspiración que nos
llevó al ataque del Moncada.
Próximamente se publicará un pequeño volumen con dos ideas fundamentales que
fueron condensadas en dos discursos: el de Río de Janeiro en la Cumbre de
Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo hace más de 15 años y el que
pronunciara en la conferencia internacional Diálogo de Civilizaciones hace dos
años y medio. Recomiendo a los lectores analizar bien ambos documentos. Ruego me
excusen por este anuncio comercial, pero gratuito.
Fidel Castro Ruz
Agosto 25 del 2007
6:32 p.m.
Reflexiones del Comandante en Jefe
Derrota moral sin
precedentes del imperio
Lo primero al abordar el tema es recordar las palabras de Roberto González,
abogado, hijo de familia cubana refugiada en Estados Unidos durante la tiranía,
que regresó al triunfo de la Revolución. Tanto él como René nacieron en ese país
durante la estancia de su familia allí. Ha estado todo el tiempo batallando por
la libertad de su hermano René, que sufre cruel e injusta prisión junto a otros
cuatro héroes defensores de su pueblo en la lucha contra el terrorismo.
"Lo más malo que nos puede pasar es que por un sentimiento tanto de derrota como
de victoria nos desmovilicemos. El caso de los Cinco lo ganamos cuando ellos
estén en La Habana...Este es un juicio que tú lo ganas muchas veces en los
hechos y lo pierdes en Derecho, lo pierdes en la decisión de los jueces."
Sabias y prudentes palabras de un verdadero experto batallando contra
desvergüenzas; él mismo expresó su asombro por lo ocurrido.
En la Mesa Redonda se nos explicó la trascendencia que tuvo la participación en
la ciudad de Atlanta de 73 personalidades con gran prestigio en el mundo sobre
cuestiones relacionadas con el Derecho Internacional. Allí se hizo evidente e
irrefutable que no existieron los delitos que se les imputaban a los acusados,
con sanciones que fueron unánimemente aprobadas por un jurado supuestamente
imparcial, en la peor comunidad del planeta para alcanzar una decisión justa.
Hay que leer textualmente y analizar lo que expresaron en la Mesa o por vía
telefónica cada uno de los que hablaron y las afirmaciones de los que todavía
faltan por hablar.
En casos reales de espionaje juzgados recientemente en Estados Unidos la sanción
no pasa de 10 años. A nuestros cinco compatriotas ni siquiera se les ha podido
probar el cargo de conspiración para cometer espionaje. El destino cruel e
insólito de los mismos y sus familiares obedece a la política pérfida y confesa
seguida por Washington de aplicar el terrorismo contra el pueblo cubano,
violando durante casi medio siglo las más elementales normas de las Naciones
Unidas y la soberanía de los pueblos.
Hay muchas cosas importantes que pueden añadirse y están probadas, pero hoy
deseo ser breve para que estas palabras sean transcritas y publicadas en la
prensa nacional. Lo más importante es que nuestro pueblo desarrolle una sólida e
indestructible conciencia sobre estas realidades.
Fidel Castro Ruz
22 de agosto del 2007
4 y 35 p.m.
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PL-58
EL IMPERIO Y LA ISLA
INDEPENDIENTE (IV Y FINAL)
Cuarta parte:
La Base Naval en Guantánamo desde la desaparición formal de la Enmienda Platt
hasta el Triunfo de la Revolución.
Después de firmado el Tratado de Relaciones de 1934, el territorio de la
"estación naval" fue fortificándose y acondicionándose poco a poco hasta que, en
la primavera de 1941, la Base quedó establecida como estación naval de
operaciones bajo la estructura siguiente: estación naval, estación naval aérea y
base del cuerpo de marines y de almacenes.
El 6 de junio de 1934 el Senado de Estados Unidos había aprobado una ley
mediante la cual se autorizaba a la Secretaría de Marina para suscribir un
contrato a largo plazo con una empresa que se comprometía a abastecer de agua en
forma adecuada a la Base Naval en Guantánamo, pero anteriormente existían planes
norteamericanos para la construcción de un acueducto que la surtiera de agua
procedente del río Yateras.
La expansión continuó, y hacia 1943 se construyeron otras facilidades mediante
contratación con la empresa "Frederick Snare Co.", que contrató aproximadamente
9 000 obreros civiles, muchos de los cuales eran cubanos.
Otro año de ingente trabajo de ampliación de las instalaciones militares y
civiles de la Base fue 1951. En 1952, el Secretario de Marina de Estados Unidos
decidió cambiarle el nombre de "U.S. Naval Operating Base" por el de "U.S. Naval
Base", y ya entonces tenía una estructura que incluía el Centro de
Entrenamiento.
La Constitución de 1940, la lucha revolucionaria y la Base Naval en Guantánamo,
hasta diciembre de 1958.
El período que transcurre desde finales de 1937 hasta 1940 se caracterizó, desde
el punto de vista político, por la adopción de medidas que permitieron la
convocatoria a las elecciones para la Asamblea Constituyente y su realización.
La razón de que Batista accediera a estas medidas democratizadoras estuvo en su
interés de ir al establecimiento de fórmulas que le permitieran mantenerse en el
centro de las decisiones políticas, con lo que garantizaba la continuidad de su
poder en el nuevo ordenamiento surgido bajo las fórmulas por él instrumentadas.
A principios de 1938 se hizo público el acuerdo de Batista y Grau de realizar
una Asamblea Constituyente. La Convención Constituyente quedó inaugurada el 9 de
febrero de 1940 y terminó sus labores el 8 de junio de ese propio año.
La Constitución fue firmada el 1° de julio de 1940 y promulgada el 5 de ese mes.
La nueva Ley de Leyes estableció que "el territorio de la República está
integrado por la Isla de Cuba, la Isla de Pinos y las demás islas y cayos
adyacentes que con ellas estuvieron bajo la soberanía de España hasta la
ratificación del Tratado de París de 10 de diciembre de 1898. La República de
Cuba no concertará ni ratificará pactos o tratados que en forma alguna limiten o
menoscaben la soberanía nacional o la integridad del territorio".
La oligarquía se esforzaría por impedir la materialización de los postulados más
avanzados de esa Constitución o al menos por restringir al máximo su aplicación.
Quinta parte: La Base Naval en Guantánamo desde el Triunfo de la Revolución.
Desde el triunfo de la Revolución el Gobierno Revolucionario ha denunciado la
ocupación ilegal de esa porción de nuestro territorio.
Por otra parte, a partir del 1º de enero de 1959 Estados Unidos convirtió el
territorio usurpado de la Base Naval en Guantánamo en foco permanente de
amenaza, provocación y violación de la soberanía de Cuba, con el propósito de
crearle dificultades al victorioso proceso revolucionario. Dicha Base siempre ha
estado presente en los planes y operaciones concebidos por Washington para
derrocar al Gobierno Revolucionario.
Todo tipo de agresiones han provenido de la Base Naval:
Lanzamientos en territorio libre de materiales inflamables desde aviones
procedentes de la Base.
Provocaciones de soldados norteamericanos, incluyendo insultos, lanzamientos de
piedras, de latas con material inflamable y disparos con pistolas y armas
automáticas.
Violación de las aguas jurisdiccionales de Cuba y del territorio cubano por
embarcaciones y aeronaves militares norteamericanas procedentes de la Base.
Elaboración de planes de autoagresión en la Base para provocar una lucha armada
en gran escala entre Cuba y Estados Unidos.
Inscripción de las frecuencias radiales utilizadas por la Base en el Registro
Internacional de Frecuencias, dentro del espacio correspondiente a Cuba.
El 12 de enero de 1961 fue torturado bárbaramente por soldados yanquis en la
Base Naval en Guantánamo, por el "delito" de ser revolucionario, el obrero
Manuel Prieto Gómez, quien laboraba allí hacía más de 3 años.
El 15 de octubre de ese año, fue torturado y luego asesinado el obrero cubano
Rubén López Sabariego.
El 24 de junio de 1962 fue asesinado por los soldados de la Base el pescador de
Caimanera Rodolfo Rosell Salas.
Igualmente, la pretendida intención de fabricar una autoprovocación y desplegar
las tropas norteamericanas en una "justificada" invasión punitiva contra Cuba,
en todo momento tuvo como elemento detonante la Base en Guantánamo. Ejemplo de
ello lo encontramos en una de las acciones incluidas dentro de la denominada
"Operación Mangosta", cuando el 3 de septiembre de 1962 soldados norteamericanos
estacionados en Guantánamo debían disparar contra las postas cubanas.
Durante la Crisis de Octubre, la Base fue reforzada en técnica militar y
efectivos, elevándose el número de estos últimos a más de 16 000 infantes de
marina. Ante la decisión del Primer Ministro soviético Nikita Jruschov de
retirar los cohetes nucleares desplegados en Cuba sin consultar ni informar
previamente al Gobierno Revolucionario, Cuba fijó la firme posición de la
Revolución en los denominados "Cinco Puntos". En el quinto se demandaba la
retirada de la Base Naval de Guantánamo. Estuvimos al borde de una guerra
termonuclear, en la que seríamos el primer blanco como consecuencia de la
política imperial de apoderarse de Cuba.
El 11 de febrero de 1964 el presidente Lyndon B. Johnson redujo el personal
cubano que trabajaba en la Base en 700 trabajadores aproximadamente. También
confiscaron fondos acumulados del retiro de centenares de obreros cubanos que
habían trabajado en la Base y suspendieron de modo ilegal el pago de las
pensiones a los obreros cubanos jubilados.
El 19 de julio de 1964, en grosera provocación de centinelas fronterizos
norteamericanos contra las postas cubanas de Guardafronteras, fue asesinado a
mansalva el joven soldado de 17 años Ramón López Peña, en la casamata donde
cumplía con su turno de guardia.
En circunstancias similares, el 21 de mayo de 1966, disparos provenientes de la
Base dieron muerte al soldado Luis Ramírez López.
En apenas 21 días del mes de mayo de 1980, más de 80 000 hombres, 24 barcos y
unos 350 aviones de combate participaron en las maniobras Solid Shield-80, que
entre sus dinámicas incluyó el desembarco de 2 000 infantes de Marina en la Base
Naval y el reforzamiento de dicha instalación con otros 1 200 efectivos.
En octubre de 1991, durante la celebración del IV Congreso del PCC en Santiago
de Cuba, aviones y helicópteros procedentes de la Base violaron el espacio aéreo
cubano sobre la ciudad.
En 1994, la Base sirvió como punto de apoyo para la invasión a Haití: la
aviación militar norteamericana utilizó los aeropuertos de ese enclave. Más de
45 000 emigrados haitianos llegaron a ser concentrados en la Base a mediados del
siguiente año.
Del mismo modo, en el año 1994 se produjo la conocida crisis migratoria
provocada por el endurecimiento del bloqueo y los años más duros del período
especial, el incumplimiento del Acuerdo Migratorio de 1984 suscrito con la
administración Reagan, la considerable reducción en las visas acordadas y el
estímulo a la emigración ilegal, incluida la Ley de Ajuste Cubano, facturada por
el presidente Johnson hace más de 40 años.
Como consecuencia de la crisis desatada, una declaración del presidente Clinton
del 19 de agosto de 1994 convirtió a la Base en un campo de concentración
migratorio para los balseros cubanos en cifra cercana a los 30 000.
Finalmente, el 9 de septiembre de 1994 se suscribió un Comunicado Conjunto entre
la administración de Clinton y el gobierno de Cuba, mediante el cual Estados
Unidos se comprometió a impedir la entrada a su territorio de los emigrantes
ilegales interceptados y a otorgar un mínimo de 20 000 visas anuales para la
reunificación familiar, los que viajarían por vía segura a Estados Unidos.
El 2 de mayo de 1995, como parte de las negociaciones migratorias, los gobiernos
de Cuba y Estados Unidos acordaron adicionalmente lo que esta vez se llamó
Declaración Conjunta, estableciendo el procedimiento para la devolución a Cuba
de todos los que continuaran intentando emigrar ilegalmente hacia Estados Unidos
y fueran interceptados por los Guardacostas norteamericanos.
Obsérvese cómo la referencia se relaciona sólo con los inmigrantes ilegales
interceptados por los Guardacostas. Quedaban establecidas las bases para un
siniestro negocio: el tráfico de personas. La Ley Asesina se mantuvo. Cuba sería
el único país del mundo sometido a tal látigo. Mientras 250 000 personas
aproximadamente han viajado por vía segura sin el menor riesgo, es en cambio
incalculable el número de mujeres, niños y personas de todas las edades que han
perecido en el próspero tráfico de inmigrantes.
A partir de la crisis migratoria de 1994, por acuerdo de ambos gobiernos se
iniciaron los encuentros regulares entre los mandos militares de cada parte. Una
franja del territorio sembrada de minas a veces era inundada por tormentas
tropicales y ríos desbordados. No en pocas ocasiones nuestros zapadores
arriesgaron sus vidas para salvar a personas que atravesaban esa zona militar
restringida por aquellos parajes, incluso con niños.
Entre 1962 y 1996, se registraron 8 288 violaciones principales desde la Base
Naval en Guantánamo, incluidas 6 345 violaciones aéreas, 1 333 violaciones
navales y 610 violaciones territoriales. Del total de violaciones, 7 755 se
produjeron entre 1962 y 1971.
La Base Naval en Guantánamo a partir de la promulgación de la Ley Helms-Burton.
Esta Ley, firmada por el presidente William Clinton el 12 de marzo de 1996, en
el Título II sobre la "asistencia a una Cuba libre e independiente", la Sección
201 relacionada con la "política hacia un gobierno de transición y elegido
democráticamente en Cuba", establece en su inciso 12 que Estados Unidos debe
"estar preparado para negociar con un gobierno elegido democráticamente en Cuba
la devolución de la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo o renegociar el
acuerdo actual bajo términos mutuamente convenientes". Algo peor que lo del
gobernador militar Leonard Wood, que junto a Theodore Roosevelt desembarcó a pie
en las cercanías de Santiago de Cuba: la idea de un anexionista de origen cubano
administrando a nuestro país.
La guerra de Kosovo de 1999 ocasionó un gran número de refugiados kosovares. El
gobierno de Clinton, envuelto en aquella guerra de la OTAN contra Serbia, tomó
la decisión de utilizar la Base como albergue para un número de ellos, y en esa
ocasión, por primera vez, sin ningún tipo de consulta previa como es habitual,
comunicó a Cuba la decisión tomada. Nuestra respuesta fue constructiva. Aunque
opuestos a la injusta e ilegal contienda, no teníamos razones para oponernos a
la ayuda humanitaria que pudieran necesitar los refugiados kosovares. Ofrecimos
incluso la cooperación de nuestro país, si fuese necesario, para la atención
médica o cualquier otro servicio que necesitaran los mismos. Finalmente, los
refugiados kosovares no fueron enviados a la Base Naval en Guantánamo.
En el manifiesto Juramento de Baraguá, del 19 de febrero del 2000, se expresó
que "a su debido tiempo, ya que no constituye objetivo prioritario en este
instante aunque es justísimo e irrenunciable derecho de nuestro pueblo, el
territorio ilegalmente ocupado de Guantánamo debe ser devuelto a Cuba". En esos
tiempos estábamos enfrascados en la lucha por el regreso del niño secuestrado y
las consecuencias económicas del brutal bloqueo.
La Base Naval de Guantánamo a partir del 11 de septiembre.
El 18 de septiembre del 2001, el presidente Bush firmó la legislación del
Congreso de Estados Unidos que lo autorizó a usar la fuerza como respuesta a los
atentados del 11 de septiembre. Bush se basó en esta legislación para firmar, el
13 de noviembre de ese propio año, una Orden Militar mediante la cual estableció
las bases jurídicas para las detenciones y el enjuiciamiento por tribunales
militares, como parte de la "guerra contra el terrorismo", de individuos que no
ostentaran la condición de ciudadanos de Estados Unidos.
El 8 de enero del 2002 Estados Unidos comunicó oficialmente a Cuba que
utilizarían la Base Naval en Guantánamo como centro de detención de prisioneros
de guerra de Afganistán.
Tres días más tarde, el 11 de enero del 2002, llegaron los primeros 20 detenidos
hasta alcanzar la cifra de 776 prisioneros de 48 países. Ninguno de estos datos,
por supuesto, era mencionado. Suponíamos que se trataba de prisioneros de guerra
afganos. Los primeros aviones aterrizaban repletos de prisioneros, y muchos más
custodios que prisioneros. Ese mismo día el Gobierno de Cuba emitió una
declaración pública señalando su disposición de cooperar con los servicios de
asistencia médica que fuesen requeridos, programas de saneamiento y de lucha
contra vectores y plagas en las áreas bajo nuestro control que circundan la
base, o de cualquier otra forma útil, constructiva y humana que pudiera
presentarse. Recuerdo los datos porque participé personalmente en detalles de la
Nota presentada por el MINREX dando respuesta a la Nota norteamericana. Cuán
lejos estábamos de imaginar en aquel momento que el Gobierno de Estados Unidos
se preparaba para crear en esa base un horrible campo de tortura.
La Constitución Socialista proclamada el 24 de febrero de 1976 había
establecido, en el inciso c) de su artículo 11, que "la República de Cuba
repudia y considera ilegales y nulos los tratados, pactos o concesiones
concertados en condiciones de desigualdad o que desconocen o disminuyen su
soberanía y su integridad territorial".
El 10 de junio del 2002, el pueblo de Cuba, en un proceso plebiscitario popular
sin precedentes, ratificó el contenido socialista de aquella Constitución de
1976 en respuesta a las manifestaciones injerencistas y ofensivas del Presidente
de Estados Unidos, e interesó a la Asamblea Nacional del Poder Popular
reformarla para dejar expresamente consignado, entre otros aspectos, el
principio irrevocable que debe regir las relaciones económicas, diplomáticas y
políticas de nuestro país con otros estados, al añadir en el mismo Artículo 11,
inciso c): "Las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con cualquier
otro Estado no podrán ser jamás negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de
una potencia extranjera."
Tras darse a conocer la Proclama al pueblo de Cuba, el 31 de julio del 2006, las
autoridades norteamericanas han declarado que no desean una crisis migratoria
pero se preparan de forma preventiva para enfrentarla, valorándose el uso de la
Base Naval en Guantánamo como campamento de concentración de los emigrantes
ilegales interceptados en el mar. En declaraciones públicas se informa que
Estados Unidos está realizando ampliaciones de las construcciones civiles en la
Base, con el objetivo de aumentar su capacidad de recepción de emigrantes
ilegales.
Cuba, por su parte, ha tomado todas las medidas posibles para evitar incidentes
entre las fuerzas militares de ambos países, y ha declarado que se atiene a los
compromisos contenidos en la Declaración Conjunta sobre temas migratorios
suscrita con la administración Clinton. ¿Por qué tanta habladuría, amenaza y
bulla?
El pago simbólico anual de $3 386.25 dólares por el arrendamiento del territorio
que ocupa la Base Naval en Guantánamo se mantuvo hasta 1972, cuando la parte
norteamericana lo reajustó por su cuenta a $3 676 dólares. En 1973, se hizo una
nueva corrección del valor del antiguo dólar de oro de Estados Unidos, y por tal
razón el cheque emitido por el Departamento del Tesoro fue elevado desde
entonces a $4 085.00 dólares anuales. Ese cheque se carga a la Marina de Estados
Unidos, responsable operacional de la Base Naval.
Los cheques que hace el Gobierno de Estados Unidos como pago por el
arrendamiento, se dirigen a favor del "Tesorero General de la República de
Cuba", institución y funcionario que desde hace muchos años dejaron de formar
parte de la estructura del Gobierno de Cuba, y se remiten por vía diplomática
cada año. El correspondiente a 1959, por simple confusión, fue convertido en
ingreso nacional. Desde 1960 hasta hoy jamás se han cobrado y quedan como
constancia de un arrendamiento impuesto durante más de 107 años. Imagino,
conservadoramente, que es diez veces menos que lo que gasta el gobierno de
Estados Unidos en el salario de un maestro cada año.
Tanto la Enmienda Platt como la Base Naval en Guantánamo sobraban. La historia
demuestra que en gran número de países de este hemisferio, donde no hubo una
revolución como la nuestra, la totalidad de su territorio gobernado por las
transnacionales y las oligarquías, no necesitaron ni una ni otra cosa. De su
población, mal preparada y pobre en su mayoría, se ocupaba la publicidad
sembrando reflejos.
Desde el punto de vista militar, un portaaviones nuclear repleto de veloces
cazabombarderos y su numerosa escolta, apoyado por la tecnología y los
satélites, es varias veces más poderoso y puede desplazarse a cualquier lugar
del mundo donde más convenga al imperio.
Hace falta la Base para humillar y hacer las cosas sucias que allí tienen lugar.
Si hay que esperar el derrumbe del sistema, esperaremos. Los sufrimientos y
peligros para toda la humanidad serán grandes, como la actual crisis de las
bolsas de valores, y un número creciente de personas lo pronostican. La espera
de Cuba será siempre en alarma de combate.
Fidel Castro Ruz
14 de agosto del 2007
6:10 p.m.
Reflexiones del Comandante en Jefe Fidel Castro
El imperio y la isla
independiente (segunda y tercera partes)
La segunda parte se refiere a la aplicación de la Enmienda Platt y el
establecimiento de la Base Naval de Guantánamo como marco de las relaciones
entre Cuba y Estados Unidos. La tercera parte aborda la derogación formal de la
Enmienda Platt, mediante el Tratado de Relaciones entre Cuba y Estado Unidos de
29 de mayo de 1934, a pesar de lo cual se mantuvo la Base Naval en Guantánamo.
Reflexiones anteriores del Comandante en Jefe Fidel Castro
Correo: digital@jrebelde.cip.cu
16 de agosto de 2007 03:26:20 GMT
Segunda parte: La aplicación de la Enmienda Platt y el establecimiento de la
Base Naval en Guantánamo como marco de las relaciones entre Cuba y Estados
Unidos.
A finales de 1901 se inició el proceso electoral en el cual la candidatura de
Tomás Estrada Palma alcanzó el triunfo sin oposición y contando con el apoyo del
47 por ciento del electorado. El Presidente electo en ausencia partió de Estados
Unidos rumbo a Cuba el 17 de abril de 1902 y arribó tres días después. El cambio
de poderes tuvo lugar el 20 de mayo de 1902 a las 12 del día. Ya se había
constituido el Congreso de la República. Leonard Wood embarcó hacia su país en
el acorazado “Brooklyn”.
En 1902, poco antes de proclamarse la República, el gobierno norteamericano
informó al recién electo Presidente de la Isla sobre los cuatro lugares
seleccionados para establecer las estaciones navales —Cienfuegos, Bahía Honda,
Guantánamo y Nipe— previstas por la Enmienda Platt. También se consideró nada
menos que el puerto de La Habana como “el lugar más ventajoso para la cuarta
estación naval”.
Desde un inicio, a pesar de su origen espurio, el Gobierno de Cuba, en el cual
participaban muchos de los que lucharon por la independencia, se opuso a la
concesión de cuatro bases navales, pues consideraba que dos eran más que
suficientes. La situación se volvió más tensa al endurecer el gobierno cubano
sus posiciones y demandar la elaboración final del Tratado Permanente de
Relaciones, con el fin de “determinar al mismo tiempo y no por partes, todos los
particulares que fueron objeto de la Enmienda Platt y fijar el alcance de sus
preceptos”.
El presidente McKinley había muerto el 14 de septiembre de 1901 como
consecuencia de los disparos que había recibido el día 6 de ese mes. Theodore
Roosevelt había ascendido tanto en su carrera política que era ya vicepresidente
de Estados Unidos, por lo cual había asumido la presidencia tras los disparos
mortales recibidos por su predecesor. A Roosevelt en ese momento no le resultaba
conveniente precisar el alcance de la Enmienda Platt, para no demorar la
instalación militar de la Base en Guantánamo, por lo que esta significaría en la
defensa del Canal —iniciado y después abandonado por Francia en el Istmo
centroamericano—, que el gobierno voraz del imperio tenía proyectado concluir a
cualquier costo. Tampoco le interesaba definir la situación legal de Isla de
Pinos. Por ello, de manera abrupta disminuyó el número de las bases navales en
discusión, retiró la sugerencia del puerto de La Habana y finalmente se acordó
la concesión de dos bases: Guantánamo y Bahía Honda.
Con posterioridad, en cumplimiento del Artículo VII del apéndice constitucional
impuesto a la Convención Constituyente, se firmó el Convenio por los Presidentes
de Cuba y Estados Unidos el 16 y el 23 de febrero de 1903 respectivamente:
“Artículo I.- La República de Cuba arrienda por la presente a los Estados
Unidos, por el tiempo que las necesitare y para el objeto de establecer en ellas
estaciones carboneras o navales, las extensiones de tierra y agua situadas en la
isla de Cuba que a continuación se describen:
“1. En Guantánamo...” Se hace una descripción completa de la bahía y el
territorio adyacente.
“2. En Bahía Honda...” Se hace otra descripción similar.
En dicho Convenio se establece:
“Artículo III.- Si bien los Estados Unidos reconocen por su parte la
continuación de la soberanía definitiva de la República de Cuba sobre las
extensiones de tierra y agua arriba descritas, la República de Cuba consiente,
por su parte, que durante el período en que los Estados Unidos ocupen dichas
áreas a tenor de las estipulaciones de este convenio, los Estados Unidos ejerzan
jurisdicción y señorío completos sobre dichas áreas con derecho a adquirir para
los fines públicos de los Estados Unidos cualquier terreno u otra propiedad
situada en las mismas por compra o expropiación forzosa indemnizando a sus
poseedores totalmente.”
El 28 de mayo de 1903 comenzaron los trabajos de medición para establecer los
linderos de la estación naval en Guantánamo.
En el Convenio del 2 de julio de 1903 sobre el tema se aprobó el “Reglamento
para el arrendamiento de las Estaciones Navales y Carboneras”:
“Artículo I.- Los Estados Unidos de América acuerdan y estipulan pagar a la
República de Cuba la suma anual de 2 000 pesos en moneda de oro de los Estados
Unidos durante el tiempo que estos ocuparen y usaren dichas áreas de terreno en
virtud del mencionado Convenio.”
“Todos los terrenos de propiedad particular y otros bienes inmuebles
comprendidos en dichas áreas serán adquiridos sin demora por la República de
Cuba. Estados Unidos convienen en suministrar a la República de Cuba las
cantidades necesarias para la compra de dichos terrenos y bienes de propiedad
particular, y la República de Cuba aceptará dichas cantidades como pago
adelantado a cuenta de la renta debida en virtud de dicho Convenio.”
El Convenio que reglamentaba ese arrendamiento, firmado en La Habana por los
representantes de los Presidentes de Cuba y Estados Unidos, respectivamente, fue
aprobado por el Senado de Cuba el 16 de julio de 1903, ratificado por el
Presidente de Cuba un mes más tarde, el 16 de agosto, y por el Presidente de
Estados Unidos el 2 de octubre, canjeándose las ratificaciones en Washington el
6 de octubre, fue publicado en la Gaceta de Cuba el 12 del mismo mes y año.
Con fecha 14 de diciembre de 1903 se hizo saber que cuatro días antes, el 10 de
ese mes, se había dado posesión a Estados Unidos de las áreas de agua y tierra
para el establecimiento de la estación naval en Guantánamo.
Para el Gobierno y la Marina de Estados Unidos el traspaso de parte del
territorio de la mayor de las Antillas era motivo de gran regocijo, y pretendió
celebrarlo. En Guantánamo se reunieron con ese propósito buques de la Escuadra
del Caribe y algunos acorazados de la Flota del Atlántico Norte.
El gobierno cubano designó al Jefe de Obras Públicas de Santiago de Cuba para
hacer entrega de aquella parte del territorio sobre el cual teóricamente ejercía
soberanía el 10 de diciembre de 1903, fecha escogida por Estados Unidos. Sería
el único cubano que estaría presente en la ceremonia y sólo por un corto tiempo
ya que, cumplida su misión, sin brindis ni apretones de mano, se retiró al
vecino poblado de Caimanera.
El jefe de Obras Públicas se había trasladado al acorazado “Kearsage”, que era
el buque insignia norteamericano, a bordo del cual se encontraba el
contralmirante Barker. A las 12:00 horas se dispararon 21 cañonazos y con los
acordes del Himno Nacional de Cuba se arrió la bandera cubana que estaba izada
en dicha nave, e inmediatamente se izó en tierra, en el punto llamado Playa del
Este, con el mismo número de salvas, la bandera de Estados Unidos, con lo cual
quedó concluido el acto.
Según el reglamento del Convenio, Estados Unidos debía dedicar las tierras
cedidas exclusivamente a usos públicos, no pudiendo establecer en ellas
comercios o industrias de ningún tipo.
Se comprometían mutuamente, las autoridades de Estados Unidos en dichos
territorios y las autoridades cubanas, a entregar los prófugos de la justicia
por delitos o faltas sujetos a la jurisdicción de las leyes de cada parte,
siempre que lo solicitaran las autoridades de la nación que los juzgara.
Los materiales importados en las áreas de dichas estaciones navales para el uso
y consumo de las mismas estarían libres del pago de derechos arancelarios, o de
cualquier otra clase, a la República de Cuba.
El arrendamiento de las referidas estaciones navales incluía el derecho a usar y
ocupar las aguas adyacentes a dichas extensiones de tierra y agua, a mejorar y
profundizar las entradas de las mismas y sus fondeaderos, y a cuanto más fuera
necesario para los usos exclusivos a que estaban dedicadas.
Aunque Estados Unidos reconocía la continuación de la soberanía definitiva de
Cuba sobre aquellas extensiones de agua y tierra, ejercería, con el
consentimiento de Cuba, “jurisdicción y señoríos completos” sobre dichas áreas
mientras las ocuparan de acuerdo con las otras estipulaciones ya citadas.
En el llamado Tratado Permanente del 22 de mayo de 1903, celebrado entre los
gobiernos de la República de Cuba y de Estados Unidos, se habían precisado las
relaciones futuras entre ambos países: es decir, se aseguró lo que llamara
Manuel Márquez Sterling “la coyunda insoportable de la Enmienda Platt”.
El Tratado Permanente suscrito por ambos países fue aprobado por el Senado de
Estados Unidos el 22 de marzo de 1904 y por el Senado cubano el 8 de junio de
ese año, y fueron canjeadas las ratificaciones en Washington el 1o de junio de
1904. Por eso, la Enmienda Platt es una enmienda a una ley norteamericana, un
apéndice a la Constitución de Cuba de 1901 y un tratado permanente entre ambos
países.
Las experiencias adquiridas con la Base Naval de Guantánamo sirvieron para
aplicar en Panamá medidas iguales o peores con el Canal.
En el Congreso norteamericano el método de las enmiendas introducidas, cuando se
discute una ley que por su contenido e importancia es de impostergable
necesidad, suele aplicarse con frecuencia obligando a los legisladores a dejar a
un lado o sacrificar criterios discrepantes. Tales enmiendas han mordido más de
una vez la soberanía por la que lucha incansablemente nuestro pueblo.
En 1912 el Secretario de Estado de Cuba, Manuel Sanguily, negoció con la
cancillería norteamericana un nuevo tratado por el que Estados Unidos renunciaba
a sus derechos sobre Bahía Honda a cambio de una ampliación en los límites de la
estación en Guantánamo.
En ese mismo año, cuando se produjo el alzamiento del Partido de los
Independientes de Color, que el gobierno del presidente José Miguel Gómez —del
Partido Liberal— reprimió brutalmente, salieron de la Base Naval en Guantánamo
tropas norteamericanas que ocuparon diferentes poblaciones de la antigua
provincia de Oriente, cercanas a las ciudades de Guantánamo y de Santiago de
Cuba, con el pretexto de “proteger vidas y haciendas de ciudadanos
estadounidenses”.
En 1917, con motivo del levantamiento conocido por “La Chambelona” en Oriente,
llevado a cabo por elementos del Partido Liberal que se opusieron al fraude
electorero que llevó a la reelección al presidente Mario García Menocal, del
Partido Conservador, destacamentos yanquis procedentes de la Base se dirigieron
a diversos puntos de aquella provincia cubana, para lo cual utilizaron como
pretexto “la protección del suministro de agua a la Base”.
Tercera parte: La derogación formal de la Enmienda Platt y el mantenimiento de
la Base Naval en Guantánamo.
Manifestación popular en contra de la tiranía de Gerardo Machado
La presión de un poderoso movimiento popular derrocó la tiranía de Gerardo
Machado, mas no condujo a la realización del programa de transformaciones que
demandaba el pueblo.
En 1933, la llegada al poder de la Administración demócrata de Franklin Delano
Roosevelt en Estados Unidos dejó abierto el camino para un necesario reacomodo
de las relaciones de dominación que ese país ejercía sobre Cuba. La caída de la
tiranía de Gerardo Machado bajo la presión de un poderoso movimiento popular, y
la posterior instalación de un gobierno provisional presidido por el profesor
universitario de Anatomía, Ramón Grau San Martín, constituyeron un serio
obstáculo para la realización del programa que demandaba el pueblo.
El joven luchador antimperialista Antonio Guiteras
Como Secretario de Obras Públicas del gobierno de Grau, el joven luchador
antimperialista Antonio Guiteras promulgó medidas muy radicales.
El 24 de noviembre de 1933, el presidente Roosevelt de Estados Unidos emitió una
declaración oficial en la que alentó la conjura de Batista y el Embajador en La
Habana, Sumner Welles, contra el gobierno de Grau, que incluía la oferta de
firmar un nuevo tratado comercial y derogar la Enmienda Platt. Roosevelt explicó
que “...Sería bienvenido cualquier Gobierno Provisional en Cuba en el cual el
pueblo cubano demuestre su confianza”. La impaciencia de la administración
estadounidense por desembarazarse de Grau iba en aumento, pues desde mediados de
noviembre se acrecentó la influencia en el gobierno de un joven luchador
antimperialista, Antonio Guiteras, quien en las semanas siguientes daría muchos
de sus más radicales pasos. Había que derrocar rápidamente a ese gobierno.
El 13 de diciembre de 1933, el embajador Sumner Welles regresó definitivamente a
Washington, y fue sustituido cinco días después por Jefferson Caffery.
De izquierda a derecha Ramón Grau San Martín, Federico Laredo Bru y Fulgencio
Batista
En enero de 1934 Fulgencio Batista (derecha) convocó y presidió la llamada Junta
Militar de Columbia, en la que propuso destituir al presidente Ramón Grau San
Martín (izquierda). Con ese golpe de estado dejó instalado como mandatario a
Carlos Mendieta. (En la foto, al centro, Federico Laredo Bru)
Durante los días 13 y 14 de enero de 1934, Batista convocó y presidió una
reunión militar en Columbia en la que propuso destituir a Grau y nombrar al
Coronel Carlos Mendieta y Montefur, lo cual fue acordado por la llamada Junta
Militar de Columbia. Grau San Martín presentó su dimisión en la madrugada del 15
de enero de 1934 y embarcó rumbo a México, exiliado, el 20 de ese propio mes.
Mendieta, entonces, quedó instalado como presidente mediante golpe de Estado, el
18 de enero de 1934. Aunque la administración de Mendieta había sido reconocida
por Estados Unidos el 23 de enero de ese año, en realidad, como se sabe, el
embajador Caffery y Batista dirigían los destinos del país.
El derrocamiento del mencionado gobierno provisional de Grau San Martín en enero
de 1934, víctima de sus contradicciones internas y del arsenal de presiones,
maniobras y agresiones que contra él esgrimieron el imperialismo y sus aliados
criollos, significó un primer e indispensable paso en la imposición de una
alternativa oligárquico-imperialista como salida a la crisis nacional cubana.
Carlos Mendieta
Al gobierno presidido por Carlos Mendieta le correspondió la tarea de reajustar
los vínculos de la dependencia neocolonial del país.
Al gobierno presidido por Mendieta correspondería la tarea de reajustar los
vínculos de la dependencia neocolonial del país.
Ni la oligarquía reinstalada en el poder, ni el gobierno de Washington, estaban
entonces en condiciones de ignorar el estado de ánimo del pueblo cubano hacia el
neocolonialismo y sus instrumentos. Estados Unidos tampoco ignoraba la
importancia del respaldo de los gobiernos de América Latina —Cuba entre ellos—
en la ya entonces previsible confrontación con otras potencias imperialistas
emergentes como Alemania y Japón.
En el proceso que entonces se iniciaba habrían de estructurarse fórmulas para
garantizar el renovado funcionamiento del sistema neocolonial. La política de
“buena vecindad” tenía muy en cuenta la oposición latinoamericana al
intervencionismo abierto que Washington había practicado en el hemisferio. Era
propósito de la política de Roosevelt obtener una nueva imagen en sus relaciones
continentales mediante la fórmula diplomática del “buen vecino”.
Como una de las medidas de reajuste, el 29 de mayo de 1934 se firmó un nuevo
Tratado de Relaciones cubano norteamericano, modificando el del 22 de mayo de
1903, suscrito entonces por otro Roosevelt, tal vez de lejano parentesco, el de
los Jinetes Rudos, que desembarcó en Cuba.
Dos días antes, el 27 de mayo, a las 10:30 de la mañana, y en los momentos en
que el embajador de Estados Unidos, Jefferson Caffery, se preparaba a abandonar,
como de costumbre, su residencia de Alturas de Almendares, fue objeto de un
atentado de tres disparos realizado por varios desconocidos desde un automóvil.
Al día siguiente, el 28 de mayo, al transitar al mediodía por la Quinta Avenida
del reparto Miramar, el auto al servicio del primer secretario de la embajada de
Estados Unidos, H. Freeman Matthews, de regreso después de haber dejado al
diplomático en la Embajada, fue asaltado por varios individuos armados con
ametralladoras que viajaban en un auto. Dirigiéndose uno de ellos al chofer, le
dijo que hiciera saber a Matthews que le daba una semana de plazo para que se
marchara de Cuba; acto seguido rompió de un golpe el parabrisas del auto y
desaparecieron velozmente.
Estos actos revelaban un estado general de hostilidad contra Estados Unidos y
pudieron haber precipitado la firma del nuevo Tratado de Relaciones que planteó
el supuesto fin de la impopular Enmienda Platt.
El nuevo Tratado de Relaciones dispuso la supresión del derecho de intervención
de Estados Unidos en Cuba y que:
“La República de Cuba y Estados Unidos de América, animados por el deseo de
fortalecer los lazos de amistad entre los dos países y de modificar, con ese
fin, las relaciones establecidas entre ellos por el Tratado de Relaciones
firmado en La Habana el 22 de mayo de 1903, (...) han convenido en los
siguientes artículos:
[...]
Entrada de la Base Naval de Guantánamo
El 9 de junio de 1934 se canjearon en Washington las ratificaciones, por los
gobiernos de Estados Unidos y Cuba, del Tratado de Relaciones del 29 de mayo de
ese año. Con ello desapareció formalmente la Enmienda Platt, pero permaneció la
Base Naval de Guantánamo.
“Artículo 3.- En tanto las dos partes contratantes no se pongan de acuerdo para
la modificación o abrogación de las estipulaciones del Convenio firmado por el
Presidente de la República de Cuba el 16 de febrero de 1903, y por el Presidente
de Estados Unidos de América el 23 del mismo mes y año, en cuanto al
arrendamiento a Estados Unidos de América de terrenos en Cuba para estaciones
carboneras o navales, seguirán en vigor las estipulaciones de ese Convenio en
cuanto a la estación naval de Guantánamo. Respecto a esa estación naval seguirá
también en vigor, en las mismas formas y condiciones, el arreglo suplementario
referente a estaciones navales o carboneras terminado entre los dos Gobiernos el
2 de julio de 1903. Mientras no se abandone por parte de Estados Unidos de
América la dicha estación naval de Guantánamo o mientras los dos gobiernos no
acuerden una modificación de sus límites actuales, seguirá teniendo la extensión
territorial que ahora ocupa, con los límites que tiene en la fecha de la firma
del presente Tratado.”
El Senado de Estados Unidos ratificó el nuevo Tratado de Relaciones el 1° de
junio de 1934, y Cuba, el 4 de junio. Cinco días después, el 9 de junio, se
canjearon en Washington las ratificaciones del Tratado de Relaciones del 29 de
mayo de ese año, con lo que desapareció formalmente la Enmienda Platt, pero
permaneció la Base Naval en Guantánamo.
El nuevo Tratado legalizó la situación de facto en que se encontraba la estación
naval en Guantánamo, por lo que se rescindía la parte de los convenios del 16 y
23 de febrero y 2 de julio de 1903 entre los dos países relativa a terrenos y
aguas en Bahía Honda, y se modificaba, en el sentido de ampliarlos, aquella que
se refería a las aguas y terrenos en la estación naval en Guantánamo.
Estados Unidos mantuvo la estación naval en Guantánamo como lugar estratégico de
vigilancia y resguardo, para asegurar su predominio político y económico sobre
las Antillas y Centroamérica y para la defensa del Canal de Panamá.
(continuará)
Reflexiones del Presidente Fidel Castro
EL IMPERIO Y LA ISLA INDEPENDIENTE
La historia de Cuba en los últimos 140 años es la de la lucha por preservar la identidad e independencia nacionales, y la historia de la evolución del imperio de Estados Unidos, su constante pretensión de apropiarse de Cuba y los horrendos métodos que hoy utiliza para mantener el dominio del mundo. Destacados historiadores cubanos han tratado con profundidad estos temas en distintas épocas y en diversos y excelentes libros que merecen estar al alcance de nuestros compatriotas. Estas reflexiones van dirigidas especialmente a las nuevas generaciones con el objetivo de que conozcan hechos muy importantes y decisivos en el destino de nuestra patria
Primera parte: La imposición de la Enmienda Platt como apéndice de la Constitución neocolonial cubana de 1901.
La "doctrina de la fruta madura" fue formulada en 1823 por John Quincy Adams, Secretario de Estado y más tarde Presidente. Estados Unidos inevitablemente lograría, por ley de gravitación política, apoderarse de nuestro país al romperse la subordinación colonial a España.
Bajo el pretexto de la voladura del "Maine" —suceso que está todavía por desentrañar, aprovechado para desatar la guerra contra España, como el incidente del Golfo de Tonkin, hecho que en cambio fue probadamente prefabricado a los efectos de atacar a Viet Nam del Norte—, el presidente William McKinley firmó la Resolución Conjunta del 20 de abril de 1898, la cual declaraba "... que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente", "... que los Estados Unidos por la presente declaran que no tienen deseo ni intención de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio sobre dicha Isla, excepto para su pacificación, y afirman su determinación, cuando esta se haya conseguido, de dejar el gobierno y dominio de la Isla a su pueblo." La Resolución Conjunta autorizó al Presidente el uso de la fuerza para eliminar el gobierno español en Cuba.
El coronel Leonard Wood, jefe principal del regimiento de los Rough Riders, y Theodore Roosevelt, segundo jefe de los voluntarios expansionistas que desembarcaron en nuestro país por las playas próximas a Santiago de Cuba, ya destruida por los acorazados norteamericanos la valiente pero mal utilizada escuadra española y la infantería de Marina que llevaba a bordo, solicitaron el apoyo de los insurrectos cubanos, que al precio de enormes sacrificios habían desgastado y puesto fuera de combate al ejército colonial español. El regimiento de los Rough Riders había desembarcado sin los caballos.
Tras la derrota española el 10 de diciembre de 1898, se firmó el Tratado de París entre los representantes de la Reina Regente de España y los del Presidente de Estados Unidos, en el cual, a espaldas del pueblo de Cuba, se acordó que España renunciaba a todo derecho de soberanía y propiedad sobre la isla y la evacuaría. Cuba sería ocupada por Estados Unidos con un carácter temporal.
Ya nombrado gobernador militar norteamericano y Mayor General del Ejército, Leonard Wood dictó la Orden 301 del 25 de julio de 1900, por la que se decretó la realización de una elección general para delegados a una Asamblea Constituyente que debería reunirse en la ciudad de La Habana a las 12 del día del primer lunes de noviembre de 1900, con el objetivo de redactar y adoptar una Constitución para el pueblo de Cuba.
El 15 de septiembre de 1900 se efectuaron los comicios, en los cuales fueron seleccionados 31 delegados provenientes de los partidos Nacional, Republicano y Unión Democrática. El 5 de noviembre de 1900 se procedió a realizar la apertura de la Convención Constituyente en el Teatro Irijoa de La Habana, ocasión en que recibió el nombre de Teatro Martí.
El general Wood, en representación del Presidente de Estados Unidos, declaró constituida la Asamblea. Wood les adelantó los propósitos que abrigaba el gobierno de Estados Unidos: "Cuando hayáis formulado las relaciones que, a vuestro juicio, deben existir entre Cuba y Estados Unidos, el gobierno de Estados Unidos adoptará sin duda alguna las medidas que conduzcan por su parte a un acuerdo final y autorizado entre los pueblos de ambos países, a fin de promover el fomento de sus intereses comunes."
La Constitución de 1901 dispuso en su Artículo 2 que "componen el territorio de la República, la Isla de Cuba, así como las islas y cayos adyacentes que con ella estaban bajo la soberanía de España hasta la ratificación del Tratado de París de 10 de diciembre de 1898."
Redactada la Constitución, llegó el momento de definir las relaciones políticas entre Cuba y Estados Unidos. Al efecto, el 12 de febrero de 1901 se designó una comisión de cinco miembros encargada de estudiar y proponer lo que procediera al expresado fin.
El 15 de febrero el gobernador Wood invitó a los miembros de la comisión a una pesquería y les ofreció un banquete en Batabanó, ruta principal de acceso a la Isla de Pinos, como se le conocía, entonces ocupada también por las tropas de Estados Unidos que intervinieron en la Guerra de Independencia de Cuba. En el propio Batabanó les dio a conocer una carta del Secretario de la Guerra, Elihu Root, en la que estaban contenidos los aspectos fundamentales de la futura Enmienda Platt. Según las instrucciones recibidas de Washington, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos debían regularse por varios aspectos. El quinto de estos era que, para facilitar a Estados Unidos el cumplimiento de deberes tales como los que recaerían sobre ellos por las estipulaciones ya expresadas, y para su propia defensa, Estados Unidos podría adquirir título, y conservarlo, de terrenos para estaciones navales y mantener estas en ciertos puntos específicos.
Al conocer la Convención Constituyente cubana las condiciones exigidas por el gobierno de Estados Unidos, aprobó, el 27 de febrero de 1901, una posición opuesta a la del Ejecutivo norteamericano, en la cual se eliminaba el establecimiento de estaciones navales.
El gobierno de Estados Unidos acordó con el senador republicano de Connecticut, Orville H. Platt, la presentación de una enmienda al proyecto de Ley de Presupuesto del Ejército que convertiría en hecho consumado la implantación en suelo cubano de bases navales norteamericanas.
En la Enmienda, aprobada por el Senado de Estados Unidos el 27 de febrero de 1901, por la Cámara de Representantes el 1° de marzo, y sancionada por el presidente McKinley al día siguiente, como anexo a la "Ley concediendo créditos para el Ejército en el año fiscal que termina el 30 de junio de 1902", el artículo sobre las bases navales quedó redactado de la siguiente forma:
"Art. VII.- Para poner en condiciones a Estados Unidos de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el Gobierno de Cuba venderá o arrendará a Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que convendrán con el Presidente de Estados Unidos."
En el artículo VIII se añadía: "El gobierno de Cuba insertará las anteriores disposiciones en un tratado permanente con Estados Unidos."
La rápida aprobación de la Enmienda por el Congreso de Estados Unidos obedecía a la circunstancia de encontrarse éste próximo a terminar el período legislativo y contar el presidente McKinley con mayoría segura en ambas Cámaras para aprobarla sin dificultades. Estaba convertida en Ley de Estados Unidos cuando, el 4 de marzo, McKinley tomó posesión de su segundo período presidencial.
Algunos miembros de la Convención Constituyente mantuvieron la tesis de que no estaban facultados para acordar la Enmienda solicitada por Estados Unidos, ya que ello implicaba limitar la independencia y soberanía de la República de Cuba. Entonces el gobernador militar Leonard Wood se apresuró a dictar una nueva Orden Militar, el 12 de marzo de 1901, en la cual se declaraba que la Convención estaba facultada para acordar las medidas de cuya constitucionalidad se dudaba.
Otros miembros de la Convención, como Manuel Sanguily, opinaron que la Asamblea debía disolverse antes de acordar medidas que de tal manera ofendían la dignidad y soberanía del pueblo de Cuba. Pero en la sesión del 7 de marzo de 1901 de nuevo se nombró una comisión para redactar una respuesta al gobernador Wood, correspondiendo la ponencia a Juan Gualberto Gómez, quien recomendó rechazar, entre otras, la cláusula relativa al arriendo de estaciones navales o carboneras.
Juan Gualberto Gómez mantuvo la más severa crítica a la Enmienda Platt. El 1° de abril sometió a discusión una ponencia donde impugnaba el documento por contravenir los principios del Tratado de París y la Resolución Conjunta. Pero la Convención suspendió el debate sobre la ponencia de Juan Gualberto Gómez y decidió enviar otra comisión para "conocer las miras y propósitos del gobierno de Estados Unidos acerca de cuantos particulares se refieran al establecimiento de un orden definitivo de relaciones, en lo político y en lo económico, entre Cuba y Estados Unidos, y gestionar con el propio gobierno, las bases de un acuerdo sobre esos extremos que proponer a la Convención para su resolución final."
Posteriormente, se eligió la comisión que viajaría a Washington integrada por Domingo Méndez Capote, Diego Tamayo, Pedro González Llorente, Rafael Portuondo Tamayo y Pedro Betancourt, quienes arribaron a Estados Unidos el 24 de abril de 1901. Al día siguiente fueron recibidos por Root y Wood, quien había viajado previamente a su país con ese propósito.
El gobierno norteamericano se apresuró a declarar públicamente que la comisión visitaría Washington por su iniciativa, sin invitación alguna y sin carácter oficial.
El Secretario de la Guerra, Root, recibió a la comisión el 25 y 26 de abril de 1901 y les hizo saber de manera terminante que "el derecho de Estados Unidos a imponer las discutidas cláusulas había sido proclamado durante tres cuartos de siglo a la faz del mundo americano y europeo y que no estaban dispuestos a renunciarlo hasta el extremo de poner en peligro su propia seguridad."
Los funcionarios estadounidenses reiteraron que ninguna de las cláusulas de la Enmienda Platt mermaba la soberanía e independencia de Cuba sino, por el contrario, la preservaría, y se aclaraba que únicamente se intervendría en caso de graves perturbaciones, con el solo objetivo de mantener el orden y la paz interna.
La comisión dio a conocer su informe en sesión secreta el 7 de mayo de 1901. Dentro de la comisión se manifestaron serias discrepancias con respecto a la Enmienda Platt.
El 28 de mayo se sometió a discusión una ponencia redactada por Villuendas, Tamayo y Quesada, en la que se aceptaba la Enmienda con algunas aclaraciones y recomendando la concertación de un tratado de reciprocidad comercial.
Esta ponencia fue aprobada por 15 votos contra 14; pero el gobierno de Estados Unidos no admitió tal solución, comunicando por medio del gobernador Wood que sólo aceptaría la Enmienda sin cualificación, y advirtió a la Convención en forma de ultimátum que, siendo la Enmienda Platt "un estatuto acordado por el Poder Legislativo de Estados Unidos, el Presidente está obligado a ejecutarlo tal como es. No puede cambiarlo ni modificarlo, añadirle o quitarle. La acción ejecutiva que pide el estatuto es la retirada de Cuba del Ejército norteamericano, y el estatuto autoriza esta acción cuando —y solamente cuando— se haya establecido un gobierno bajo una Constitución que contenga, ya en su cuerpo o en su apéndice, ciertas disposiciones terminantes, especificadas en el estatuto [... ] Si entonces él encuentra esas disposiciones en la Constitución, estará autorizado para retirar el Ejército; si no las encuentra allí, entonces, no está autorizado para retirar el Ejército... "
El Secretario de la Guerra de Estados Unidos envió una carta a la Constituyente cubana donde expresaba que la Enmienda Platt debía ser aprobada en su totalidad sin ninguna aclaración, pues así aparecía adicionada a la Ley de presupuesto norteamericana, y señalaba que, en caso contrario, las fuerzas militares de su país no serían retiradas de Cuba.
El 12 de junio de 1901, en otra sesión secreta de la Asamblea Constituyente, fue sometida a votación la incorporación de la Enmienda Platt como apéndice a la Constitución de la República, aprobada el 21 de febrero: 16 delegados votaron que sí y 11 votaron en contra. Se ausentaron de la sesión Bravo Correoso, Robau, Gener y Rius Rivera, absteniéndose de votar a favor de aquel engendro.
Lo peor de la Enmienda fue la hipocresía, el engaño, el maquiavelismo y el cinismo con que elaboraron el plan para apoderarse de Cuba, al extremo de proclamar públicamente los mismos argumentos de John Quincy Adams en 1823, sobre la manzana que caería por gravedad. Esta manzana finalmente cayó, pero estaba podrida, como previeron muchos pensadores cubanos durante casi medio siglo, desde José Martí en la década de 1880 hasta Julio Antonio Mella, asesinado en enero de 1929.
Nadie podría describir mejor lo que significaba para Cuba la Enmienda Platt que el propio Leonard Wood, en dos fragmentos de la carta confidencial, fechada el 28 de Octubre de 1901, a su compañero de aventura Theodore Roosevelt:
"Por supuesto que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión. Esto, sin embargo, requerirá algún tiempo y durante el período en que Cuba mantenga su propio gobierno, es muy de desear que tenga uno que conduzca a su progreso y a su mejoramiento. No puede hacer ciertos tratados sin nuestro consentimiento, ni pedir prestado más allá de ciertos límites y debe mantener las condiciones sanitarias que se le han preceptuado, por todo lo cual es bien evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración." ... "Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se americanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo..."
(Continuará)
Reflexión del Comandante en
Jefe
La constancia escrita
Suceden muchos acontecimientos en el mundo de gran importancia. Algunos se
relacionan con Cuba. A nuestro país llegan a veces noticias de mucho más interés
que una sencilla reflexión mía con el propósito de crear conciencia.
La entrevista de Gerardo Hernández Nordelo, uno de nuestros Cinco Héroes, con la
BBC divulgada ayer por la televisión, qué tremendo impacto me produjo, qué
contenido humano, profundidad, brillantez, algo que solo puede surgir de una
mente que ha sufrido 9 años de injusta tortura psíquica. Por favor rogamos que
la Mesa Redonda nos siga informando sobre el histórico proceso relacionado con
el destino de los heroicos compatriotas.
En Brasil, mientras tanto, la prensa sigue buscando noticias e informando sobre
las actividades realizadas por los dos boxeadores después que, rompiendo el
rigor de las normas, se ausentaron del alojamiento de la delegación cubana.
Un cable de EFE fechado en Río de Janeiro el 3 de agosto, informa:
"Tras ser sorprendidos el jueves en un balneario en el norte del litoral de Río
de Janeiro, en donde pasaron varios días al lado de un empresario cubano y de
otro alemán, así como de tres prostitutas, los boxeadores fueron conducidos en
la madrugada de hoy a un hotel, en donde han sido custodiados por agentes de la
Policía Federal.
"Rigondeaux y Lara fueron retenidos el jueves en el balneario de Araruama por
agentes de la Policía Militar de Río de Janeiro. En sus declaraciones ante la
Policía Federal, los dos boxeadores dijeron que, arrepentidos, desean regresar a
Cuba, y que supuestamente fueron víctimas de un golpe, para lo cual fueron
dopados por los empresarios antes de ser retirados de la Villa Panamericana. Los
atletas rechazaron la ayuda de dos abogados que se presentaron en la sede de la
Policía Federal y que insistieron en representarlos.
"Los dos cubanos, sin embargo, fueron vistos en diferentes balnearios en el
litoral norte de Río de Janeiro en total libertad y disfrutando de las
comodidades de posadas, fiestas regadas con bebidas alcohólicas y mujeres. Según
dueños de posadas en el balneario de Saquarema consultados por O Globo, los dos
boxeadores, junto a los empresarios cubano y alemán, pasaron varios días en esa
ciudad antes de viajar a Araruama en la compañía de tres prostitutas contratadas
en Río de Janeiro. ‘Ellos son buenas personas, nos trataron como si fuésemos sus
novias y hasta dijeron que van a sentir nuestra falta’, dijo una de las mujeres,
que admitió haber recibido cerca de 100 dólares por día, en declaraciones a O
Globo."
Son detalles desagradables pero esenciales y no puedo usar términos diferentes a
los incluidos por la agencia cablegráfica en su despacho. Imagino que los
propios boxeadores informaron sobre esto a los familiares adultos más cercanos.
Ayer lunes 6 otro cable de la misma agencia afirmaba:
"La policía brasileña dijo confiar en la versión de los dos boxeadores cubanos
deportados a su país tras haber desaparecido durante los Juegos Panamericanos de
Río de Janeiro en el sentido de que fueron dopados y engañados por dos
empresarios que querían llevarlos a Alemania.
"‘Confiamos en lo que nos dijeron y consideramos su versión factible y
probable’, declaró hoy a EFE el comisario de Policía Federal Felicio Latera,
responsable de la investigación."
"‘La Policía Federal brasileña no está investigando la supuesta deserción de los
dos cubanos, está investigando a los empresarios que intentaron llevárselos’,
afirmó el comisario."
Con esa misma fecha y en el mismo cable la agencia EFE informó:
"En una entrevista con un diario brasileño, el empresario alemán Ahmet Öner,
promotor de cuatro boxeadores cubanos ya refugiados en Alemania, admitió que
organizó la fuga de Rigondeaux y de Lara, por la que dijo haber pagado cerca de
medio millón de dólares."
No dudamos, por nuestra parte, que la Policía Federal creyó en el
arrepentimiento de los dos atletas. La misión de dicha institución era gestionar
con el consulado cubano la documentación que le solicitaban con apremio los
boxeadores y explicar lo sucedido con ellos después de 12 días de ausencia.
Para la inmensa mayoría de nuestro pueblo lo esencial es conocer cuál fue el
comportamiento moral de los atletas, que con tanto sacrificio los educa y forma.
La mayor responsabilidad, a mi juicio, corresponde a Erislandy Lara, quien era
el capitán del Equipo de Boxeo, y aun así incumple normas y va a parar
directamente a las manos de los mercenarios. Tiene 24 años y es estudiante
universitario de Educación Física y Deportes. Los dos boxeadores ignoran la
influencia en sus conductas de las estrechas relaciones de amistad que sostenían
con los tres boxeadores sobornados en Venezuela, aunque seguramente desconocían
la indiscreción verborreica con que el dueño de la empresa mafiosa hablaría
después que ellos dejaron de asistir al pesaje.
Los dos atletas se mostraron reacios a conversar con la prensa. Un periodista de
Granma, Miguel Hernández, los esperó en el aeropuerto y habló con ellos sobre el
tema. Estaba luego decepcionado con las respuestas cuando trató de escribir un
artículo convincente de la sinceridad de los boxeadores.
Julita Osendi, reportera de televisión y bien informada de los Juegos
Panamericanos de Río, solicitó visitarlos y se esforzó por persuadirlos de que
conversaran con toda franqueza. Fueron más abiertos y le contaron algunos
detalles adicionales sobre su insólita aventura, pero el resultado final fue
igual.
Al compañero Fernández, Vicepresidente del Consejo de Ministros que atiende
entre otros organismos al INDER, le pedí me enviase una transcripción de la
entrevista de Osendi con Erislandy Lara y Guillermo Rigondeaux. No bastaba la
imagen, deseaba analizar cada pregunta y cada respuesta. Lo escrito ocupa dos
veces el espacio de esta reflexión.
Le pediré a Granma que la publique en la página deportiva o en otro espacio,
para dejar constancia escrita de la conversación.
Muchos países pobres no tienen problemas con el profesionalismo, pero también en
ellos numerosas personas mueren prematuramente o sufren enfermedades
invalidantes por falta de ejercicios. Esa tragedia la padecen también los países
ricos desarrollados por insuficiencias en su podrido sistema y el espíritu
mercantilista de sus servicios médicos.
El atleta que abandona su delegación es como el soldado que abandona a sus
compañeros en medio del combate. Cuba dispone de muchos buenos deportistas pero
no se los ha robado a nadie. El pueblo disfruta además de sus maravillosas
actuaciones. Es ya parte de su cultura, su bienestar y su riqueza espiritual.
La Revolución ha cumplido su palabra. Prometió darles un trato humano a los dos
atletas, reunirlos de inmediato con sus familiares, brindarles acceso a la
prensa si lo deseaban, y asignarles un trabajo decoroso de acuerdo con sus
conocimientos. Hemos atendido igualmente con esmero su estado de salud, como
hacemos con todos los ciudadanos.
Era indispensable, por elemental justicia, escucharlos, conocer el grado de
arrepentimiento que alegaban al verse envueltos en tan doloroso episodio.
Hemos puesto a disposición de nuestro pueblo los elementos de juicio que pudimos
reunir. Ya ellos desean marcharse con sus familiares. Llegaron a un punto sin
retorno como parte de una delegación cubana en ese deporte.
Nosotros, en cambio, debemos continuar la lucha. Ha llegado nada menos que el
momento de constituir la lista de boxeadores cubanos que participarán en las
Olimpiadas de Beijing, con casi un año de anticipación. Primero deben viajar a
Estados Unidos para participar en el Campeonato Mundial, uno de los tres eventos
clasificatorios a los Juegos Olímpicos. Imagínense a los tiburones de la mafia
demandando carne fresca.
Algo debemos advertirles: no estamos ansiosos de suministrarla a domicilio. Cuba
no sacrificará un ápice de su honor y sus ideas por medallas de oro olímpicas;
prevalecerán por encima de todo la moral y el patriotismo de sus atletas.
Sabemos que en el boxeo el tamaño del ring y los guantes se han modificado para
afectar a nuestro país que tantas medallas obtiene en ese deporte, hasta lograr
que el boxeo profesional se incluya también en las Olimpiadas.
Las autoridades deportivas están analizando todas las variantes posibles,
incluyendo cambiar la lista de boxeadores o no enviar delegación alguna, a pesar
de los castigos que nos esperen. Estudian igualmente estrategias y tácticas a
seguir.
Mantendremos nuestra política de principios, aunque el mundo se adentre cada vez
más en el profesionalismo, y como en los tiempos de Kid Chocolate —un verdadero
genio—, no exista una medalla para el deporte sano y solo se conciba un deporte
que ponga precio a lanzar pelotas imbateables, conectar jonrones y repartir y
recibir piñazos sin protección alguna. A una época como aquella jamás
volveremos.
El deporte sano es incompatible con el consumismo y el derroche, que está en la
raíz de la actual e irreversible crisis económica y social del mundo
globalizado.
Fidel Castro Ruz
7 de agosto del 2007
8:25 p.m.