
BARBADOS, HORRENDO ATENTADO TERRORISTA CONTRA CUBA
Hoy se cumplen 34 años del sabotaje al avión de Cubana: El asesino en la calle y los Cinco presos
Irma Ortiz
Revista Siempre
Mejor conocido como el Comandante Basilio o Bambi, Luis Posada Carriles, hoy con
81 años, espera tranquilamente en Miami un juicio en 2010, acusado por el
gobierno estadounidense sólo de perjurio, mientras en su haber se cuenta un
rosario de acusaciones y asesinatos vinculados con atentados, como la colocación
de bombas en hoteles internacionales y la explosión de un avión de Cubana de
Aviación en 1976, donde murieron 73 personas.
El gobierno venezolano solicitó la extradición de Posada Carriles —reconocido
como hombre de la CIA— y quien declaró en 1988 al diario The New York Times
haber sido financiado por la Fundación Nacional Cubano-Americana —uno de los
grupos del exilio cubano—, lo que la organización niega.
El gobierno cubano envió en los años noventa a Estados Unidos a Gerardo
Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando y René González, con el
objetivo de recabar información para prevenir acciones de terror organizadas
desde ese país por Carriles a Cuba. Se le entregó la información al FBI y en vez
de arrestar a los terroristas aprehendió a los Cinco cubanos y los sentenció a
más de 4 cadenas perpetuas.
José Pertierra, abogado que representa al gobierno venezolano ante la Corte
norteamericana, habla a Siempre! sobre en qué momento se encuentra el proceso y
las perspectivas de solución.
El Osama Bin Laden de AL
¿Quién es Luis Posada Carriles?
Es el Osama Bin Laden de América Latina, es el terrorista más peligroso que ha
visto este hemisferio. Hombre de la CIA que a principios de los setenta es
responsable de asesinar y torturar a decenas de personas de la oposición en
Venezuela. Después en los ochenta se convierte en hombre de la CIA en
Centroamérica —Guatemala, El Salvador y Honduras— donde participa en los
asesinatos de muchas personas y entrena a paramilitares. Fue asesor de seguridad
del presidente guatemalteco Vinicio Cerezo Arévalo en los noventa y dirige una
campaña de terror contra Cuba, emplea a centroamericanos para que pongan
explosivos en La Habana. Asesinó a un italiano llamado Fabio di Celmo en 1997,
un joven de 22 años.
También trató de volar un auditorio lleno de estudiantes en la Universidad de
Panamá en el año 2000 y asesinar a Fidel Castro con la consecuencia de que
muchos estudiantes hubieran muerto si no lo arrestan antes.
Es autor intelectual del acto terrorista de un avión civil —hasta entonces, el
acto terrorista más grande antes del 11 de septiembre del 2001 en los Estados
Unidos— con 73 personas a bordo en 1976. Fallecieron muchos jóvenes del equipo
de esgrima cubano.
¿En qué situación se encuentra el caso Posada Carriles?
Primero Venezuela solicitó la extradición de Posada Carriles justo después de
que éste llegó a territorio norteamericano en 2005. Venezuela pidió su
extradición en junio de ese año y esa solicitud todavía está pendiente.
Lo que ha hecho Estados Unidos para contrarrestar esa solicitud y proteger a
Posadas es encaminar un caso penal en los Estados Unidos contra él, no por
asesinato sino por perjurio, lo juzgan no por terrorista sino por mentiroso. Si
lo condenan como mentiroso el castigo es leve, no lo meten preso y está libre en
las calles de Miami.
El otro día en la Universidad Nacional Autónoma de México, el intelectual
norteamericano Noam Chomsky dio una conferencia magistral donde con una frase
colmada de ironía dijo que la ley en Estados Unidos es algo solemne y majestuoso
refiriéndose a otros casos que hay. Lo que quería decir es que la Casa Blanca
politiza, utiliza, manipula el sistema judicial para fines políticos. Es lo que
han hecho con Posada Carriles y el caso de los 5 cubanos presos en los Estados
Unidos.
La próxima audiencia del caso Posada ocurrirá en marzo del año que viene, el
propósito no es hacer justicia sino demorar lo más que se pueda. Posada es una
persona anciana y la salida que quisieran es que se muera. No quieren que sea
extraditado a Venezuela porque es un hombre que tiene mucho que contar, él mismo
dice que ha sido un hombre de la CIA y los documentos de esta organización
desclasificados confirman que es hombre de la CIA.
Recientemente en documentos presentados en tribunales federales, su propio
abogado dijo que todo lo que había hecho Posada en América Latina lo había hecho
a nombre de Washington. No es un tiro al aire, es alguien que ha sido entrenado,
preparado, instruido y dirigido por Washington y por eso lo protegen.
Organizador de los atentados
Y sigue siendo peligroso.
Sí, porque Posada Carriles nunca ha sido el hombre que pone las bombas sino es
el que dirige a otros para hacerlo. Para dirigir uno no necesita ser joven, uno
puede dirigir como viejo, tan bien o mejor que cuando se es joven. El peligro de
Posada sigue vigente, hace muy poco, unos tres meses, Posada Carriles, quien
está libre en Miami, se presentó ante un club de supuestos exiliados cubanos y
pidió que se liberara a Cuba con el filo del machete, eso es un llamado a la
violencia.
Muchas veces me pregunto si una persona con el nombre de Mahoma u Osama se
parara en un club de los Estados Unidos a pedir la violencia allá ¿cuánto tiempo
estaría libre? No estaría libre mucho tiempo, estaría preso pero no se llama
Mahoma, se llama Posada y por eso está libre y permiten que pida la violencia
contra Cuba.
¿Qué posibilidades hay de que fructifiquen las gestiones de Venezuela?
Hay posibilidades siempre y cuando se ejerza una presión internacional y también
doméstica para exigir justicia. La salida que busca la Casa Blanca es esconderse
detrás del sistema judicial, lo hacen con los Cinco, lo hacen con Posada, dicen
que no es una decisión de la Casa Blanca sino que es el sistema judicial
funcionando se demora el sistema judicial. Lo tenemos que enjuiciar por
mentiroso a ver qué dicen los tribunales cuando lo que pasa es que los fiscales
han querido manipular el sistema para demorar la extradición.
La presión crece, el movimiento de países no alineados en forma unánime pidió la
extradición de Posada Carriles. Cada vez que Estados Unidos se presenta en foros
internacionales para hablar del terrorismo, otros países le sacan el caso de
Posada. George Bush decía que un país que protege, que ampara a un terrorista,
es un país terrorista que merece ser bombardeado y uno se pregunta si eso se
aplica también a los Estados Unidos.
Razón de ser de los Cinco
¿Cómo va el caso de los Cinco antiterroristas cubanos?
La razón de ser de los Cinco es Posada Carriles, éste es el autor intelectual de
una campaña terrorista contra Cuba que le ha costado a la isla 3 mil 400 muertos
en los últimos 50 años.
En los años 90, después de la caída del bloque socialista, Cuba necesita buscar
ingresos para poder sobrevivir, dinero en efectivo y miraron hacia el turismo,
abrieron hoteles, restaurantes como nunca, para contrarrestar ese turismo a Cuba
y la inversión extranjera a Cuba, Posada Carriles lanzó esta campaña terrorista
de explosivos en los mejores hoteles y restaurantes de Cuba, el Hotel Nacional,
Copacabana, Melià, la Bodeguita del Medio, los lugares más conocidos empleando a
mercenarios centroamericanos para poner esos explosivos.
Cuba para defenderse envió a unos hombres a Miami no para atacar a los
terroristas sino para investigar y buscar información sobre estos grupos
terroristas.
Le entregó Cuba esa información al FBI y en vez de arrestar a los terroristas
arrestó a los antiterroristas. La razón de ser de los Cinco es Posada Carriles,
igual que en el caso de Posada utilizan y manipulan el sistema judicial
norteamericano con fines políticos. Igual han hecho con los Cinco, en este caso
no es para protegerlos sino para encarcelarlos, hicieron un juicio en Miami,
ciudad llena de prejuicios contra la isla, una ciudad donde recientemente hubo
un concierto en La Habana, más de un millón de personas en Cuba fueron a
escuchar música de Juanes, Olga Tañón, una celebración de la vida.
En Miami, la respuesta fue amenazar a muerte a Juanes, aplastar los discos de
los cantantes con una aplanadora en plena Calle Ocho de Miami, es otro planeta.
Es la única ciudad del mundo donde la gente puede justificar el secuestro
abierto de un niño de 6 años simplemente porque el padre quiere vivir en Cuba,
una cosa insólita. Sabiendo eso el gobierno de Estados Unidos insistió en
enjuiciar a estos cinco cubanos en Miami y a pesar de que no había evidencia en
contra y a pesar de que se demostró que conspiraban para cometer espionaje, un
jurado de Miami los condenó y sentenció a 4 cadenas perpetuas más 77 años, una
barbaridad.
La Corte Suprema desestimó el caso recientemente, no le veo salida jurídica al
caso pero sí una salida política, hay precedente histórico. El presidente de los
Estados Unidos es muy diferente a los anteriores, no sólo al último, a todos. El
quiere normalizar relaciones con Cuba.
La piedra más grande que lo obstaculiza es el problema de los presos tanto los
cubanos en Estados Unidos como los que están en Cuba y que Estados Unidos
considera políticos. Existe una coyuntura parecida a la que existió en los años
setenta cuando James Carter quiso normalizar relaciones.
En los setenta Carter respondió a una oferta del presidente Fidel Castro que
éste llamó gesto-a-gesto, Fidel le dijo a los americanos que porque eran tan
estrictos con cuatro presos puertorriqueños nacionalistas como Lolita Lebrón,
Rafael Cancel, que habían estado en cárceles de los Estados Unidos por 24 años y
Fidel les dijo que si ellos hacían un gesto humanitario sin vínculo alguno (el
secreto aquí es “sin vínculo alguno”) y liberaba a los puertorriqueños. Cuba
respondería con un gesto y liberaba a cuatro personas que estaban en Cuba
condenadas por espionaje.
En el año 79 ese canje llamado “gesto a gesto” ocurrió, Carter liberó a los
puertorriqueños y Cuba respondió diez días después liberando a los cuatro
presos. Es un caso poco conocido, pero cierto. Lo dicen documentos
desclasificados del Departamento de Estado y del Departamento de Justicia.
El artículo tres de la Constitución de Estados Unidos le da al presidente el
poder de clemencia ejecutiva para no sólo indultar sino liberar reduciéndole la
sentencia a cualquier preso, un poder ejecutivo sin límites, sin parámetros.
El presidente Obama no necesita consultar con el Congreso, con los jueces, con
un plumazo puede liberar a los Cinco, le conviene hacerlo, igual que a Carter le
convenía liberar a los puertorriqueños porque los Estados Unidos es muy golpeado
internacionalmente por tener ese doble estándar de tener presos a los Cinco
antiterroristas y a los terroristas libres.
Para ayudar a la normalización de relaciones con Cuba a Estados Unidos les
conviene y a Cuba también acercarse y normalizar relaciones. Es factible, hay
precedente histórico, la ley lo apoya, lo que se necesita es que le fuercen la
mano al presidente para que pueda justificar la decisión que él quiere tomar.
Tomado de: Cubadebate
A 34 años del Crimen de Barbados, Herida abierta sobre Cuba
Por Nicanor León Cotayo
El crimen de Barbados, ese espeluznante y cobarde hecho terrorista que el 6 de
octubre de 1976 arrancó la vida a 73 personas frente a la mencionada isla
caribeña cuando viajaban en un avión civil cubano.
Abrumadoras pruebas demostraron la máxima responsabilidad de la CIA en el
suceso, quienes lo organizaron en Caracas y pusieron los explosivos fueron
plenamente identificados, pero aún, ni unos ni otros, han sido sancionados por
esta fechoría.
Se trata de la más repugnante síntesis de las múltiples agresiones lanzadas por
Washington contra la Revolución desde que esta en 1959 liberó a Cuba del status
de neocolonia estadounidense y emprendió un programa de justicia social a favor
de la inmensa mayoría de su pueblo.
Meses antes del caso Barbados las principales figuras de la Casa Blanca habían
lanzado duras amenazas contra la Isla debido a la conocida ayuda
internacionalista prestada a Angola y a continuación se intensificaron las
agresiones terroristas.
Fueron dirigidas fundamentalmente contra sedes diplomáticas cubanas y
representaciones aéreas de la misma nacionalidad, sobre todo en Panamá y países
del Caribe que mantenían relaciones con La Habana, tales como México, Colombia,
Jamaica, Barbados, Trinidad-Tobago y Venezuela.
Para la organización de sus actividades subversivas utilizaban en primer lugar
las bases montadas a lo largo de años en Miami y Puerto Rico, así como, entre
otros, los territorios de Chile y Nicaragua donde se movían con asistencia
oficial.
El periódico francés Le Monde recordó entonces, apoyado en investigaciones del
Senado de Estados Unidos, que la CIA estaba mezclada con grupos terroristas de
origen cubano, dato corroborado después por importantes publicaciones
norteamericanas.
En julio de 1976, varias de esas pandillas terroristas radicadas en Estados
Unidos fueron reunidas en República Dominicana y crearon un llamado Comando de
Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), bajo la jefatura de Orlando Bosch
Ávila.
Varias semanas después, en un periódico editado en Miami publicaron un
denominado parte de guerra, y luego de referir cómo volaron un automóvil frente
a la embajada de Cuba en Colombia y destruyeron las oficinas de Air Panamá,
declaraba al final: "muy pronto atacaremos aeronaves en vuelo..."
El 21 de septiembre de aquel año dos hombres de estos grupos, los hermanos
Ignacio y Guillermo Novo Sampol, asesinaron en Washington con una bomba al ex
canciller chileno Orlando Letelier y a su secretaria de nacionalidad
norteamericana, Ronny Moffit.
Mas tarde ambos terroristas ocuparon responsabilidades públicas en la Fundación
Nacional Cubano Americana (FNCA), hecho muy criticado por el periódico The New
York Times, y uno de ellos, Guillermo, se encuentra detenido en Panamá junto a
Posada Carriles por el conocido nuevo intento de asesinato a Fidel.
El 15 de octubre de 1976, en la despedida de duelo por las víctimas del
sabotaje, y luego de apuntar un conjunto de aplastantes evidencias, Fidel señaló
que "la CIA tuvo una participación directa en la destrucción del avión de Cubana
en Barbados"
Ese mismo día el entonces secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger,
se limitó a decir que el gobierno de Washington "no tiene absolutamente nada que
ver" con la destrucción por medio de explosivos del avión DC-8.
Pero otros hechos concretos lo desmintieron. Por ejemplo, se supo que alguien
acusado de ser el jefe CIA en Venezuela, Joe Leo, mantuvo sistemáticas
relaciones con uno de los implicados en la masacre de Barbados, Hernán Ricardo
Lozano.
Así fue admitido el 20 de octubre de 1976 ante periodistas por un funcionario de
la Embajada de Estados Unidos en Caracas, Yale Newman, quien dijo que desde
hacía dos años existían contactos entre Ricardo y el "agregado legal" de la
misión diplomática, Leo, y trató de justificarlo con el argumento de que el
primero estaba interesado en viajar al país norteño.
Con anterioridad, el entonces primer ministro de Guyana, Forbes Burham, al
hablar en la despedida de duelo de los jóvenes guyaneses muertos en Barbados,
indicó que en una libreta de notas ocupada en Trinidad-Tobago al otro autor
material del suceso, Freddy Lugo, aparecía el nombre de Joe Leo, a quien acusó
de ser un falso diplomático.
El periódico The Washington Post subrayó que los contactos admitidos
oficialmente entre Joe Leo y Ricardo Lozano, hacían dudar de la declaración
hecha por Kissinger el 15 de octubre, en el sentido de que "nadie relacionado
con su gobierno había tenido que ver con el sabotaje del avión".
Por otro lado el diario canadiense Le Devoir llamó la atención sobre el hecho de
que "el atentado contra el DC-8 de la empresa Cubana de Aviación que costó la
vida a 73 personas, fue apenas comentado por la prensa estadounidense, que en
otros casos dedicó grandes espacios a esas informaciones".
Las pruebas contra los terroristas fueron tan abrumadoras, que la jueza
venezolana Delia Estava Moreno dictó auto de detención contra Luis Posada
Carriles, Orlando Bosch Avila y sus dos cómplices, por homicidio calificado,
fabricación y uso de armas de fuego y porte de documentos falsos.
Pero más tarde la CIA con la asistencia de la Fundación Nacional Cubano
Americana y gente de la extrema derecha venezolana decidió salvar a sus hombres,
y para ello comenzó a través de brutales presiones por hacer renunciar a la
referida funcionaria.
La deformación del proceso llegó a tal extremo, que cuando años después el
presidente de la Corte Marcial, general (r) Elio García Barrios, intentó retomar
la postura de Estava Moreno, le asesinaron a su hijo y a su chofer en un ataque
terrorista.
El 18 de agosto de 1985 "fugaron" a Posada Carriles de la cárcel y
posteriormente hicieron aparecer a Bosch como inocente respecto al crimen de
Barbados, lo que facilitó a ambos volver a planear y ejecutar actos violentos
contra Cuba.
El primero de ellos está detenido en Panamá luego de un nuevo intento de
asesinato contra Fidel durante la reunión Cumbre Iberoamericana celebrada allí a
fines del 2000, y el segundo radica sin limitaciones en Miami.
Baste remitirse a lo dicho públicamente por el FBI, o a las historias contadas
por The New York Times y otras importantes publicaciones de Estados Unidos, para
saber hasta dónde llegan los antecedentes terroristas de estos individuos.
Sin embargo, porque somos civilizados, respetamos el derecho internacional y la
soberanía de las naciones, los cubanos jamás reclamaríamos una invasión a Miami
para capturar a Bosch y juzgarlo en La Habana, y nunca sugeriríamos lanzar un
operativo en Panamá con el ánimo de llegar hasta Posada Carriles con iguales
intenciones.
Ni terrorismo ni guerra, he ahí nuestra posición.
Indignación con Lockerbie, indiferencia
con Barbados
Por Jean-Guy Allard
Mientras la liberación en Gran Bretaña del único condenado del crimen de
Lockerbie, el atentado contra un avión de la Pan Am, ocurrido en 1988, provoca
un escándalo político en Gran Bretaña y la indignación de la Casa Blanca, ningún
órgano de prensa señala que en Miami viven, en toda libertad, no solo uno sino
dos responsables de un crimen tan horroroso.
Más aún. Luis Posada Carriles y Orlando Bosch que ni siquiera niegan su
responsabilidad en la muerte de las 73 víctimas de la explosión de una aeronave
cubana ocurrida en 1976 frente a la isla caribeña de Barbados, siguen predicando
el terror y conspirando con extremistas, con la inercia cómplice del FBI.
Para Washington, Barbados y Lockerbie no tienen nada en común, ni siquiera el
hecho –simple coincidencia- de que George Bush padre era jefe de la CIA cuando
ocurre el primer crimen y Vice-Presidente encargado de la Inteligencia cuando
ocurre el segundo.
Una comparación entre el manejo de ambos crímenes por las sucesivas
administraciones norteamericanas lo cuenta todo.
El atentado de Escocia tuvo prioridad absoluta. La CIA, el FBI y todo lo que
Washington tiene de dispositivos de inteligencia lanzaron sobre el caso sus
efectivos más confiables.
Ocurrió algo raro. En los primeros tres años, todas las sospechas e evidencias
se orientaron contra el Frente Popular de Liberación de Palestina (PFLP), un
grupo supuestamente vinculado a Irán.
Pero cuando surge la Guerra del Golfo y que los intereses geopolíticos se
reorientaron, la investigación hizo un giro de 180 grados y los mismos sabuesos
imperiales se buscaron convenientemente sospechosos del lado de Libia.
Tan grande fueron las presiones, que Tripoli terminó por entregar a Abdelbaset
Ali al-Megrahi a la justicia escocesa.
El 31 de enero del 2001, el acusado fue juzgado por un panel de tres jueces
reunido en una sala de audiencia especial preparada en una base de la US Air
Force, en la vecindad de la ciudad holandesa de Zeist, declarada temporalmente
territorio británico bajo jurisdicción de la justicia escosesa.
El juicio estableció un record de duración en los anales de las cortes de
Escocia y costó más de 150 millones de dólares.
Las evidencias presentadas fueron tan dudosas que después de la condena del
libio a 27 años de prisión, el caso terminó finalmente ante una corte de
casación con la perspectiva de hundirse.
El caso Posada-Bosch fue totalmente distinto. La CIA, el FBI y demás agencias se
quedaron de brazos cruzados ante un crimen cuyos autores conocían por haberlos
contratado y estar al tanto con antelación de sus planes criminales.
Los distintos procedimientos judiciales navegaron ante varias cortes venezolanas
en circunstancias siempre equivocas. Y en medio de la controversia y hasta de
denuncias de parte de magistrados. Hasta que el entonces embajador en Caracas,
el omnipresente Otto Reich, consiguió la liberación de Bosch ante un tribunal
que engrasó.
Con Posada, se procedió de manera distinta. La CIA, por el intermedio de la
Fundación Nacional Cubano Americana, compró la evasión de su agente con el
personal de su centro de detención y lo ubicó luego en la base aérea salvadoreña
de Ilopango, a disposición de Oliver North y de su jefe - George Bush.
De Bosch ni se habla desde ya rato. El viejo asesino, afectado de senilidad
intermitente, mira el televisor en su bungalow de Hialeah. De su integración a
la sociedad norteamericana, agilizada por la congresista, entonces aspirante,
Ileana Ross-Lehtinen, apenas se recuerda.
En cuanto a Posada, liberado por el peculiar aparato judicial de George W. Bush,
espera un hipotético juicio ante una corte tejana cuya jueza, Kathleen Cardone,
ya lo calificó de luchador anticomunista.
De esto, en la Casa Blanca nadie se estremece, ni el Presidente Obama, ni su
Secretario de Justicia, Eric Holder que acaba de decretar la creación de un
mecanismo de investigación de los torturadores de la CIA.
Que casualidad: Posada también era de la CIA. Y también torturó.