¡Libertad a los 5 héroes, Rompamos  el silencio, que el mundo conozca la verdad !

 

SOLIDARIDAD CUBANA  ANTE EL TERREMOTO

BRIGADA MEDICA CUBANA HENRY REEVE EN CHILE

 

 


Inauguran Muestra de Cine Cubano en Rancagua

• La sede del Hospital de Campaña antillano marcó en su sede la apertura
de tres semanas de proyecciones del séptimo arte cubano, itinerantes por
toda la Región O`Higgins.

CHILE, 26 de agosto 2010.

 

Coordinada por la Embajada de Cuba en Chile
y la Comisión de Relaciones Internacionales de la Ilustre Municipalidad de
Rancagua y el Comité local de Solidaridad con Cuba y con los Pueblos de
América Latina, quedó inaugurada esta semana una Muestra de Cine Cubano,
la cual recorrerá varios sectores de esa geografía regional chilena.

La apertura estuvo a cargo de Concejal Danilo Jorquera, por la Municipalidad
anfitriona, y Ru
bén Pino Martínez, Consejero Cultural de la Embajada de Cuba
en Chile, este último, quien ofreció una charla sobre el cine cubano producido
por el ICAIC en sus 51 años de existencia, a partir de una aproximación a la
realidad de la isla, vista desde el prisma de la creación cinematográfica, según
los títulos seleccionados.


“Con esta muestra –acotó el Consejero Cultural
— Rancagua viene a enriquecer los sucesivos
homenajes rendidos a la cinematografía
cubana durante el último año, a partir de otros
ciclos ya realizados en la Cineteca Nacional de
Chile, en Coyhaique, Viña del Mar, Lebu y
Chillán, así como en múltiples festivales
internacionales, donde han primado
retrospectivas con lo mejor del cine cubano de
los últimos cincuenta años.”

Abrió la muestra el filme Los dioses rotos (2008), de Ernesto Daranas, y se
incluyen, además, Lista de Espera (2000) y El cuerno de la abundancia
(2008), ambas de Juan Carlos Tabío, Páginas del Diario de Mauricio (2006),
de Manuel Pérez Paredes, Viva Cuba (2005), de Juan Carlos Cremata y
Ciudad en rojo (2009), de Rebeca Chávez.

El ciclo de cine es fruto de la primera visita oficial que realizara a esta ciudad,
en febrero último, la Embajadora de Cuba en Chile, Ileana Díaz-Argüelles
Alasá, así como de la receptividad manifiesta por Eduardo Soto, Alcalde de la
Ilustre Municipalidad de Rancagua y su consejo de administración municipal.

El programa de cine cubano acercará al público asistente a una panorámica de
lo producido durante el último decenio, en su mayoría por el Instituto Cubano
de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y podrá apreciarse en un período
de tres semanas, aproximadamente.

Otro ejemplo de la interacción comunitaria que ha crecido entre la población
rancagüina y la Brigada Médica Cubana instalada a partir del 3 de marzo
último, en áreas del Centro Municipal Deportivo “Patricio Mekis”, colectivo que
estuvo representado en la apertura del ciclo por la mayoría de sus integrantes,
conjuntamente con su Director, Carlos Pérez.

Una jornada cuya previa presentación a la prensa tuvo lugar en la sede de la
municipalidad, a cargo del propio Alcalde, Eduardo Soto, el Consejero Cultural
de la Embajada de Cuba, Rubén Pino, los Concejales Danilo Jorquera, Juan
Godoy y Silvia Santelices, así como Dennise Campos, Presidenta del Comité
de Solidaridad con Cuba de Rancagua.

(Rubén Pino / Embacuba Chile)

 

 


 

DOS MIL RAZONES PARA ESTAR FELICES


CHILLÁN, CHILE, 4 de agosto de 2010. A José Isidro Vera Riquelme y a más de medio centenar de profesionales de la salud cubana que ayudan por estas tierras del sur de Chile, le sobran motivos para celebrar. Especialmente a Loy, Martín, Carlos y Marilay, el equipo quirúrgico que asumió ayer el cronograma de intervenciones, acordadas de conjunto con el Hospital Clínico ”Herminda Martín” de Chillán.


Lejos estaban de imaginar ellos que la primera intervención de la mañana en el quirófano del Hospital de Campaña Cubano resultaría el caso número 2000, entre las miles asumidas por ambos equipos médicos, tanto en Chillán como en Rancagua, el mismo colectivo multidisciplinario que a título de Contingente “Henry Reeve”, no cesa de salvar vidas, acumular vivencias, gratitudes, emociones, y ¿por qué no?, “corazones” por estas latitudes, a pocos días después del devastador terremoto del 27 de febrero último.


UN SANCARLINO AFORTUNADO

Una hernia inguinoescrotal le acompañaba por más de un año a José Isidro, un chileno nacido en la Comuna de San Carlos, de 64 años, hoy pensionado, quien dedicara gran parte de su vida laboral a reparar equipos electrodomésticos a domicilio. Una faena que, por más que quisiera retomar, no podría asumir en su actual estado de salud, marcado por una insuficiencia renal crónica terminal, por hipertensión arterial no controlada, sometido a sucesivas hemodiálisis que le aplican en los últimos dos años y que mucho han lastrado su calidad de vida.

“Ningún médico se atrevía a operarme, porque no me daban seguridad de vida” –apuntó José Isidro en su post operatorio--, dando por sentado la reticencia de algunos especialistas en otros hospitales para realizar esta intervención, no sólo por las dimensiones de la hernia, sino por las posibles complicaciones en el acto quirúrgico. “Incluso –precisó— me llegaron a hacer todos los análisis complementarios en el Hospital de San Carlos, pero no se atrevían. Me dijeron que si me operaba, me moría”.


Todo ese peregrinar le había llevado a recorrer diversas instituciones médicas, sin solución a su caso. Hoy José Isidro ya ocupa una cama de las carpas de hospitalización en el hospital de campaña de la isla, y se recupera, conciente de saberse parte de una historia aún por contar entre los profesionales de una isla lejana en geografía, pero muy vital y “de piel” en la entrega.

“Y ya lo ve. El nefrólogo que me atiende aquí en el “Herminda Martín” me habló de los cubanos, que hacían un excelente trabajo,…y cuando me informaron de la posibilidad de operarme aquí, yo acepté encantado. Ya me habían dicho que los cubanos eran muy buenos” (…) Y aquí estoy, de este lado. Sólo me queda recuperarme. Soy muy afortunado” – argumentó.


Y LOS PROFESIONALES….

De todas las intervenciones quirúrgicas que se han realizado en ambos hospitales de campaña de Chillán y Rancagua, unas 1 601 son cirugías mayores. Estos profesionales también operan en otras ocho instituciones hospitalarias de las Regiones O’Higgins y Bio bio. ¿Cómo valora el equipo quirúrgico el caso 2000?:



Jorge Lázaro Loys Fernández: (Especialista 1er Grado en Cirugía General- Ciudad de La Habana): Más que una experiencia social o profesional ha sido una experiencia humana. Estamos hablando de 2000 personas, en su mayoría gente muy humilde, y que por razones propias del sistema de salud de acá, no tenían una posibilidad real de resolver sus problemas de salud. Ayudarlos a solucionarlos ha constituido la mayor recompensa a nuestro esfuerzo y dedicación.

 

 


 


Miguel Ángel Martín González. (Especialista 2do Grado en Cirugía General- Ciudad de La Habana): “El paciente 2000 representa sólo un corte en relación con la cantidad de los casos operados y los que están por operar. Lo particular en este radica en la enfermedad de base, la insuficiencia renal crónica, que de por sí afecta mucho la calidad de vida de estos enfermos, al necesitar tres hemodiálisis semanales. A José Isidro se le sumaba el padecimiento de una hernia inguinoescrotal de un año de evolución, con varios episodios de complicaciones, que mermaban aún más su calidad de vida. Por tanto, esta cirugía lo reintegra a la sociedad como una persona más activa, aún cuando deba continuar conviviendo con dicha insuficiencia, en espera de un transplante renal.”
 

 

 

 

Carlos Manuel Álvarez Ruffo. (Especialista en 1er Grado en Anestesiología y Reanimación.- Santiago de Cuba): “Una vez más ha prevalecido la calidad de nuestro trabajo en el quehacer quirúrgico. En lo particular, hemos puesto en práctica nuestra experiencia en el manejo de los pacientes con patologías graves, en escenarios donde la especialidad de anestesia se ha visto limitada por la carencia de algunas prácticas profesionales. Ello ha posibilitado el intercambio entre los profesionales de la especialidad y de otras disciplinas médicas de ambos países.”
 

 


 

 

 

Marilay González Peralta. (Licenciada en Enfermería- Especialista en Unidad Quirúrgica.- Pinar del Río): Ha sido una experiencia inolvidable. El solo hecho de apreciar la gratitud y humildad con que se valora nuestro quehacer, reconforta y estimula a seguir trabajando. Acá nos hemos ganado no sólo la confianza y el respeto del pueblo, sino también sus corazones. Chile nos ha ratificado lo que hemos aprendido en Cuba y en otros países donde hemos trabajado, que un mundo mejor es posible. Y con mucha modestia lo hemos comprendido a partir de nuestro desempeño como profesionales de la salud.

 

 

 



Y ha sido ese potencial humano y profesional de la isla el que ha hecho tangible esa realidad. Un ejército de batas blancas volcado de a lleno a rescatar, dentro de lo posible y en tan corto tiempo, todo lo humanamente salvable, como parte del sistema de atención de salud chileno al que tienen acceso por la vía quirúrgica y asistencial, tanto en la Región O’Higgins como en la del Bío Bio.

Son los mismos que desde el pasado 3 de marzo, le roban espacio al tiempo y protagonismo a la nostalgia, para revertir –amén de quienes lo pongan en duda o intenten desvirtuarlos-- los sinsabores de la distancia y/o la añoranza por sus seres queridos y la patria. Son hombres y mujeres de carne y hueso, con historias propias y otras aún por construir, que hoy valoran y agradecen aún mejor el “si po” o el “cachai” de estas tierras de América, como parte ya inseparable de su acervo cultural y humano.


Por Rubén Pino Martínez
Fotos del autor.
 

 

 


 

CONMEMORAN EN CHILLÁN LA GESTA DEL 26 DE JULIO

Chillán, Chile, 27 julio de 2010.- La Asociación de Solidaridad con Cuba y los pueblos de América Latina “Rolando Alarcón” de Chillán, conmemoró en días pasados el 57 Aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, a través de un amplio programa de actividades en esta ciudad del sur chileno.

Para recordar la efemérides, la Asociación chillaneja organizó una Velada Político Cultural, cuyos principales invitados fueron los 35 integrantes de la Brigada Médica Cubana “Henry Reeve”, que desde el 16 de marzo último prestan su ayuda medico-asistencial en la Provincia Ñuble.

El acto posibilitó reconstruir una semblanza histórica de los acontecimientos del 26 de julio del 1953, el Programa del Moncada, y desde el triunfo del 1ro de enero del 1959 hasta nuestros días.

Incluyó, además, la lectura de un saludo en ocasión de la fecha, de parte de los médicos chilenos graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina, quienes integran un contingente de ayuda humanitaria en Puerto Príncipe, Haití, después del pasado terremoto del 12 de enero.

“En un 26 de julio –expresa el mensaje-- los jóvenes chilenos que nos encontramos en Haití reafirmamos nuestro compromiso con la Revolución, con nuestro Comandante en Jefe, con nuestro pueblo y les pedimos que confíen en nosotros y en nuestras capacidades que estaremos donde sea, como sea, cuando sea y para lo que sea. Nuestras capacidades humanas y profesionales desplegadas en Haití constituyen el modesto homenaje a los combatientes de ese histórico 26 de julio de 1953 y a los 5 héroes cubanos presos injustamente en cárceles imperiales”.
La Asociación “Rolando Alarcón” de Chillán hizo similar reclamo de justicia para los cinco antiterroristas cubanos, prisioneros injustamente en cárceles estadounidenses, al igual que el Dr. José Ernesto Betancourt, integrante de la Brigada Médica de Chillán, quien tuvo a su cargo las palabras centrales del acto. “Por Gerardo, Ramón, René, Antonio y Fernando, quienes han demostrado al mundo y a las nuevas generaciones de cubanos el valor de los principios y los ideales por una causa justa, tenemos el deber moral y la responsabilidad histórica como nación de exigir justicia y su inmediata liberación.”


Una velada matizada por el buen gusto y la excelente interpretación de la Agrupación “Nueva Semilla”, integrada por niños y adolescentes, hijos de funcionarios y trabajadores del Hospital Herminda Martín de Chillán. Concierto especial el que hiciera Osvaldo Alvear y su agrupación, artistas emblemáticos de esta región, con reconocido prestigio por la música, los valores y las tradiciones musicales que cultivan. Singular aporte el realizado por Patricia Paredes, en calidad de cantante y presentadora de la velada.

Nuevamente el joven trovador Hugo Castillo se adueñó del auditorio con la poesía y musicalidad de la obra de Silvio Rodríguez. Por su reiterada entrega musical al colectivo de médicos cubanos, la Brigada Henry Reeve le obsequió un ejemplar del libro “Que levante la mano la guitarra”, para corresponder a su apego por toda la obra del poeta cubano.


A esta conmemoración se sumó un conjunto de actividades en homenaje al 26 de julio, organizadas por la Asociación de Solidaridad con Cuba “Rolando Alarcón” de Chillán, que incluyeron una jornada de trabajo voluntario y una muestra de cine documental latinoamericano.
En este contexto, Juan Carlos Andux, Jefe de la Brigada Médica Cubana en Chile, recibió sendos reconocimientos por parte de la Asociación local de Solidaridad con Cuba y su homóloga de Concepción, la Asociación Cultural José Martí, esta última, con una réplica del rostro del Maestro, y la siguiente dedicatoria: “En reconocimiento y agradecimiento al Contingente Henry Reeve por su generosa solidaridad para con el pueblo chileno, gravemente afectado por el terremoto del 27 de febrero del 2010”. Asociación cultural Jose Martí, Concepción-Chile.”
Asistieron a esta velada otros representantes de organizaciones sociales, políticas y de agrupaciones de solidaridad con la isla de Chillán, Talca y Concepción, así como personal médico y trabajadores del Hospital Clínico “Herminda Martín”.

(Por Rubén Pino – Embajada de Cuba)

 

 


 

Imparten conferencia sobre experiencia internacional del Contingente Henry Reeve en Chillán

Chillán, Chile, 9 de julio 2010: A solicitud de las máximas autoridades del Hospital Clínico “Herminda Martín” de esta ciudad, fue impartida ayer en esa institución una conferencia sobre el “Surgimiento y desarrollo en Cuba de las Brigadas Médicas de Emergencia, para la ayuda solidaria internacionalista”, a cargo del Dr. José Ernesto Betancourt Lavastida, integrante de la brigada médica de la isla, que labora en la provincia Ñuble desde el pasado 16 de marzo.

Como parte de su exposición, Betancourt Lavastida rememoró un antecedente de alta significación para las Brigadas de Emergencia, al ilustrar la presencia de un primer colectivo médico cubano en Chile en mayo de 1960, a raíz del terremoto de Valdivia, considerado el más fuerte registrado en la historia de este país. En esa ocasión Cuba ofrecía su primera misión médica de ayuda internacionalista ante desastres naturales.

Asimismo, se destacó la trayectoria y perfeccionamiento de la ayuda médica cubana en el mundo ante disímiles desastres naturales, así como, la organización y funcionamiento de estas brigadas en los países, a partir de las solicitudes expresas de los gobiernos donde tienen lugar estos fenómenos.

El Dr. Betancourt explicó ante el auditórium del hospital acerca del origen y la constitución del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”, conformado por Cuba en Agosto del 2005 para brindar ayuda a la población estadounidense de Louisiana, seriamente golpeada en ese entonces por el Huracán Katrina.

Rememoró la intensa trayectoria de ese contingente, el cual ha prestado su ayuda humanitaria e internacionalista en Guatemala, Pakistán, Bolivia, Indonesia, México, China, Perú, Haití y actualmente en Chiles

Durante su exposición, comentó el trabajo desarrollado por las dos brigadas que laboran en Chile, las cuales han atendido a 43 mil 201 pacientes y han realizado 1683 intervenciones quirúrgicas en los últimos cuatro meses.

A la conferencia asistieron representantes de la Municipalidad y del Regimiento del Ejército en Chillán, de la Jefatura de Carabineros local, Dr. Carlos Rojas, Presidente del Colegio Médico de Chillán, directivos de los gremios de la salud en la ciudad, así como una nutrida representación del personal médico, técnico y funcionarios del Hospital Herminda Martín y del Hospital de Campaña Cubano.


Por Rubén Pino – Embajada de Cuba.
Fotos del autor.

 

 

 

 

 


 

CENTRO CULTURAL “VICTOR JARA” DE CHILLÁN RINDE HOMENAJE A BRIGADA MÉDICA CUBANA

Chillán, Chile, 23 de mayo.-Con una velada artístico-cultural de profundo arraigo a las raíces y tradiciones musicales de esta región, el Centro Cultural “Victor Jara” de Chillán rindió homenaje a los treinta y seis integrantes de la Brigada Médica Cubana, que brindan su ayuda solidaria al pueblo chileno, tras el terremoto del 27 de febrero Último.

 


El colectivo ---integrante de la Brigada “Henry Revee”, conjuntamente con otro personal que labora por similar período de tiempo en el Hospital de Campaña de Rancagua-- recibió el agasajo cultural de los anfitriones chillanejos, quienes ofrecieron un repertorio musical bien diverso y autóctono, como regalo a profesionales cubanos de la salud.

En su intervención, Estrella Monroy, del ejecutivo de dirección del Centro Cultural Victor Jara, agradeció a la Brigada Médica Cubana todo cuanto han hecho en materia de salud y asistencia especializada, y destacó los valores que hoy dignifican a este contingente médico, a su pueblo y a su Revolución, al calificarlos como un ejemplo de entrega, solidaridad y humanismo para el mundo.

En el homenaje fueron entregados 36 gallardetes de reconocimiento, como prueba de esa gratitud colectiva, cuyo texto refiere: “27 de febrero de 2010: La tierra y el mar, desde sus entrañas nos sacuden con fiereza inusitada, cargada de dolor y oscuridad. Al instante, desde los mares cristalinos, desde la tierra luminosa, llegan los abrazos…Vienen solidarios, sonrientes, voluntarios, a acompañarnos, a levantarnos, a curar nuestras heridas. Hermanos de Cuba: Gracias por siempre. Patria es Humanidad. Otro mundo es posible. Firma: Centro Artístico Cultural Victor Jara. Chillán, Chile, 2010.”

En ese contexto, los integrantes de la Brigada Médica de la isla, reciprocaron al colectivo y a la delegación artística anfitrionas, con una bandera cubana, regalada como muestra de la hermandad entre nuestros pueblos e historias comunes, de manos del Doctor, Juan Carlos Andux, Director del Hospital de Campaña.

Una jornada que posibilitó aunar la alegría de chilenos y cubanos presentes, a partir de la celebración de un cumpleaños colectivo de ocho de los integrantes de la Henry Reeve, quienes cumplieron años en estos dos últimos meses de permanencia en el sur de Chile.

Por Rubén Pino Martínez –Embajada de Cuba
Fotos del autor.
 

 


USTEDES SON UNOS “APERRADOS”   EN LA MEDICINA

 Por Rubén Pino Martínez.

Fotos: autor

María Valenzuela y Rogelio Arredondo hoy viven su cotidianidad con un prisma diferente. Cinco doctores cubanos sienten el tremendo alivio profesional y humano de haberles retornado su tranquilidad y el bienestar de su salud, luego de tanto tiempo de incertidumbres y desaciertos hospitalarios.

 

A María, operada del Síndrome del Tunel Carpiano, la pérdida del dolor y el poder recobrar la movilidad y fuerza en su mano derecha, le cambió el rostro en poco más de 30 minutos. Por otra parte a Rogelio, el retiro de tres implantes metálicos de su pierna izquierda, que durante más de siete años le habían consolidado su estructura ósea, ahora con sepsis por rechazo a dichos aditamentos, le devolvió la sonrisa. A sus 58 y 68 años de vida, respectivamente, es como si agradecieran volver al pasado, cuando nunca existió el dolor.

 

Al igual que los cinco otros casos de traumatología que fueron operados durante la mañana del 4 de mayo en el Hospital Comunitario de Salud Familiar Bulnes, en la región del Bio Bio,  María y Rogelio fueron beneficiarios – luego de casi diez años de interrupción de esos servicios en dicha instalación -- del acceso a las cirugías generales y traumatológicas. Desde el pasado 22 de marzo los especialistas cubanos las vienen  realizando, aún cuando ello signifique trasladarse cuatro veces por semana, desde el Hospital Clínico “Herminda Martín” de Chillán, a unos 25 kilómetros de esta instalación hospitalaria de baja complejidad. Hasta la fecha han sido operados unos 116 casos.

 

UN POCO DE HISTORIA.

 El Hospital Comunitario de Salud Familiar de Bulnes se encuentra a unos 88 kilómetros  al noreste de la capital regional Concepción y a 25 kilómetros al sureste de la capital provincial de Ñuble.  Sus orígenes se remontan al instante fundacional de la Villa de la Santa Cruz de Larqui, a partir de la creación de una Capilla a orillas del Río Larqui, en 1788, posteriormente devenido caserío del mismo nombre. No es hasta octubre de 1839, que se le denomina  Villa de la Santa Cruz de Bulnes, en honor al militar y Presidente de Chile, Manuel Bulnes Prieto. Su título de Ciudad lo adquiere en marzo de 1887, bajo el gobierno de José Manuel Balmaceda.

 Y fue allí donde se puso en funcionamiento un pequeño hospital a cargo de religiosas de la congregación “Madres del Sagrado Corazón”. A consecuencias de un terremoto en el año 1939, el edificio quedó transformado en  escombros, donde se levantó una instalación de emergencia que dio albergue al Hospital de Bulnes por más de 40 años. No fue hasta 1982, ante la imperiosa necesidad de erigir un nuevo centro hospitalario en la zona, que Bulnes es favorecido con lo que hoy conocemos como Hospital Comunitario de Salud Familiar.

Construido de hormigón armado, material antisísmico, térmico y aislante acústico, la instalación posee una capacidad de 86 camas, un personal de 154 trabajadores, y servicios de Cirugía, Ginecología, Medicina Interna, Radiología, Oftalmología, Dermatología, Traumatología y Otorrinolaringología, entre otros. Una instalación que no sufrió daños con el terremoto del 27 de febrero último, y está integrada a la red de centros de salud públicos, teniendo como centro de referencia al Hospital Herminda Martín de Chillán, por ser este último un establecimiento de alta complejidad.

 Hasta allí llegan los cirujanos y traumatólogos cubanos, luego que colapsaran las capacidades hospitalarias del Hospital de San Carlos y el Herminda Martín de Chillán. “Nos dimos cuenta que podíamos utilizar la red hospitalaria de la provincia Ñuble, no obstante haber estado paralizado el sistema de atención quirúrgico de nuestra institución. Aquí no podíamos operar por el impedimento que establece la categoría de complejidad de este hospital ---afirma Mauricio Contreras Párraga, Enfermero Jefe del Servicio Médico Quirúrgico del Hospital de Bulnes--. Fue así que llegan ustedes  y se realiza la planificación de la cirugías”.

 Durante diez años, lo que fuera el Salón de operaciones de ese hospital, se había transformado en Pabellón Docente, para preparar a especialistas en ginecología. Sumado a ello, la carencia de anestesistas, prolongó esa situación por mucho tiempo. 

“En realidad --argumentó Luis Rivera Madariaga, Director del Hospital--,  la Brigada en general ha sido muy positiva para Chile, particularmente para Chillán y especialmente para Bulnes. Por el nivel de complejidad de nuestro hospital, al no poder operar porque no disponemos de los especialistas,  ellos han venido a suplir una falencia grande.” 

“Con la llegada de los cubanos, la logística también nos favoreció-- apuntó Mauricio Contreras--. El estar  nuestro hospital ubicado a 20 ó 30 minutos del “Herminda Martín” de Chillán, eso facilitó el traslado de los casos con rapidez hasta Bulnes. (…) Yo siento que, de alguna manera, se puso fin al proceso de burocratización que existía con el acceso a las intervenciones quirúrgicas, y se agilizó en beneficio del usuario, sin por eso disminuir la calidad de la atención a los pacientes.”

 “En los mismos pacientes, al minuto de otorgarles el acta médica, uno aprecia que se marchan con muchas expectativas cubiertas, satisfechos y muy agradecidos. Son los mismos que tuvieron que esperar más de cinco años por una cirugía  y hoy los médicos cubanos resuelven esas situaciones en una semana. Esto ha generado un enorme impacto en la salud y en la población. Nosotros como hospital no hubiésemos podido asumirlo y jamás hubiéramos podido hacer la cantidad de operaciones en ese tiempo, como lo hacen los cubanos” --expresó el Enfermero Jefe del Servicio Médico Quirúrgico del Hospital de Bulnes.

 Mauricio Contreras Párraga no escatimó argumentos a la hora de definir la labor de los especialistas cubanos: “Espectacular, altamente resolutivos, muy eficientes y han venido a solucionar un problema tanto comunal como provincial, que era satisfacer una necesidad enorme de cirugías traumatológicas y abdominales que nosotros teníamos pendientes, por no tener  los especialistas necesarios en nuestra zona. Así que una eterna gratitud a los hermanos cubanos, por lo que siempre han hecho con nosotros, como país…!De todo corazón, gracias!”

 “Lo otro que valoramos mucho --apuntó Rivera Madariaga— es el espíritu fraterno para atender a nuestros pacientes, o sea, la calidez que han mostrado tanto con los funcionarios como con sus pacientes. Eso es impagable. Tanto es así, que la gente viene mucho a preguntar: ¿qué pasa con los médicos cubanos, cuándo vienen otra vez? (…) Y profesionalmente son excelentes, excelentes. Los resultados hasta ahora han sido impecables, por las informaciones que nos llegan de nuestros propios especialistas. No hay ninguna incompatibilidad entre el trabajo de la Brigada Médica Cubana y el de los médicos chilenos”.

 Otra de las entrevistadas, Soledad Roa Solo, en calidad de funcionaria del Hospital de Bulnes y también paciente de la Brigada Médica cubana, se sumó al criterio de su colega Mauricio Contreras Párraga y del Director de esa institución al confirmar: “Ustedes son unos aperrados[1], en realidad, son todo terrenos”.

 Pie de amigos

 

                  

Foto 1.-                                                          Foto 2.-                                                           Foto 3.-

            

      Foto 4.-                                                             Foto 5.-                                                                        Foto 6.-

Foto 1.- El equipo médico cubano, en plena intervención del Síndrome del Tunel Carpiano: De izquierda a derecha: Carlos Marcial Menejías, (sentado) Traumatólogo; Odalys Camacho, Enfermera Instrumentista; Marlén Aracelis Mena, Técnica en Anestesia; Miguel Muñoz, Anestesiólogo; (sentado) Juan Carlos Valle, Traumatólogo.

 Foto 2.- Todo el equipo cubano, una vez culminada la intervención del Síndrome del Tunel Carpiano en María Valenzuela, acompañados de Verónica y María Eugenia, enfermeras del Hospital de Bulnes.

 Foto 3.- Enfermeras de ambos equipos preparan a Rogelio Arredondo, para la extracción de los implantes metálicos, por parte de los traumatólogos cubanos.

 Foto 4.- Mauricio Contreras Párraga, Enfermero Jefe del Servicio Médico Quirúrgico del Hospital de Bulnes, comenta a este reportero, junto a su colega Soledad Roa Solo, funcionaria del Hospital de Bulnes y también paciente de la Brigada Médica cubana.

 Foto 5.- Luis Rivera Madariaga, Director del Hospital de Bulnes, dialoga con Miguel Muñoz, Anestesiólogo cubano del la Brigada Médica “Henry Reeve”.

 Foto 6.- Directivos y enfermeras del Hospital de Bulnes, comparten la alegría de otra paciente operada  y otro éxito profesional del Equipo médico de Cuba en Chile.

 

[1] Modismo chileno de arraigo popular, para definir a quienes se involucran en todo, pese a las condiciones adversas, y que están donde sean necesarios, con una actitud positiva, independientemente del trabajo y los obstáculos que se puedan presentar.

 

 

 


 

En portada: ALIANZA - CHILLÁN Y CUBA SE UNEN EN TORNO
AL MEJOR ARTE.

 

Lazos culturales crea presencia médica cubana en Chillán

 

www.ladiscusion.cl

Domingo, 02 de Mayo de 2010 19:40

Carolina Marcos

El pueblo de Cuba no sólo es reconocido por su medicina de calidad y sus profesionales con dedicación exclusiva a sus pacientes. Esta cualidad ha sido un factor reconocido en todo el mundo y nuestro país ya ha sido testigo directo de las bondades de la medicina que ellos proponen, debido a la tragedia que azotó la nación.

En Chillán han demostrado su humanidad con creces, al aceptar el desafío de montar un exitoso hospital de campaña producto del terremoto del 27 de febrero y, a pesar del gran esfuerzo de mantenerse alejados de sus familias sin una fecha establecida para el retorno, han participado activamente en otras actividades de índole cultural.

Es así como hace unas semanas estuvieron presentes en la inauguración de las obras del Simposio Marta Colvin, que adornan los espacios del Hospital Clínico Herminda Martín, ocasión que sirvió de excusa para brindarles un sentido homenaje de reconocimiento por la labor que han desempeñado desinteresadamente en la ciudad.

Junto a ellos, se encuentra el consejero cultural de la Embajada de Cuba en Chile, Rubén Pino, quien hace unos días participó de la inauguración del año escolar en el Liceo Politécnico Víctor Jara de Quiriquina. El mismo personero se ha encargado de velar por la instalación en la ciudad la Asociación de Solidaridad con Cuba (que está funcionando en otras ciudades del país) y, de paso, anunció hace algunos días la realización en Chillán de un ciclo de cine cubano, como una forma de hacer un aporte en materia cultural a la ciudad que los ha acogido durante estas últimas semanas.

“La idea es presentar los días martes y jueves, durante tres semanas consecutivas, seis filmes de nuestra cinematografía, entre los que se integrarán títulos de la más reciente producción del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos”, precisó el personero.

Según indicó, la actividad partirá el 25 de mayo con el film “El cuerno de la abundancia” y continuará con otras películas como “Clandestinos”, “Vampiros en La Habana”, “Viva Cuba”, “Páginas del diario de Mauricio” y “Los dioses rotos”.

Rubén Pino ofrecerá en Chillán una charla sobre los 50 años de la cinematografía cubana, en la jornada inaugural de este ciclo en la Primera Sala del Centro Cultural Municipal. Todas las exhibiciones tendrán entrada gratuita.


VÍNCULOS


La presidenta del Centro Cultural Víctor Jara, Estrella Monroy, valoró el gesto de los profesionales cubanos y aplaudió las iniciativas en materia cultural que sus representantes han traído luego del megasismo del 27 de febrero. “Como Centro Cultural hemos tenido la maravillosa oportunidad de compartir con los profesionales y se han generado instancias para proyectar distintas actividades culturales en beneficio de nuestra ciudad”.

En este sentido, Estrella valoró el nacimiento en Chillán de la Asociación de Solidaridad con Cuba, pues dijo, “esta es una instancia tremenda para forjar lazos de cooperación con este país. Ellos han levantado esta nueva entidad y han preparado un ciclo de cine con lo mejor de Cuba. Podemos decir que se han forjado lazos muy estrechos con nuestro centro cultural, lo que nos tiene muy contentos”, puntualizó.

 

 

 

 


Hospital de Campaña Médico Cubano es homenajeado
en ceremonia por el “Día Internacional de la Mujer”

Por: Comité de Solidaridad con Cuba de Rancagua

Con la presencia de autoridades regionales, dirigentes sociales -mayoritariamente mujeres- y el Concejo Municipal en pleno, homenajearon el día de ayer al Hospital de Campaña Médico Cubano en ceremonia por el “Día Internacional de la Mujer”, acto que fuera suspendido en su oportunidad a consecuencia del terremoto del pasado 27 de febrero.

El alcalde de Rancagua, sr. Eduardo Soto, destacó la valiosa ayuda y la calidad humana que ha mostrado la Brigada Médica Cubana, señaló que en el pasado mes de febrero se habría reunido con la Embajadora de Cuba en Chile, a propósito de una serie de actividades desarrolladas por el Comité de Solidaridad con Cuba de Rancagua y el Concejal Danilo Jorquera.

La comunidad ovacionó a los integrantes de la Brigada Médica que asistieron a dicha ceremonia, junto con expresarles sus agradecimientos por la hermosa labor solidaria que realizan.
 

 

 


 

BASTA EL BUEN SENTIDO DEL AMOR INMENSO

“NO HACEN FALTA ALAS
PARA HACER UN SUEÑO
BASTA CON LAS MANOS
BASTA CON EL PECHO
BASTA CON LAS PIERNAS
Y CON EL EMPEÑO”

Silvio Rodríguez (Cuba).



Por Rubén Pino Martínez
Fotos: autor.


Chillan, 27 de abril 2010. El invierno y sus crudas condiciones en el sur de Chile, ponen a prueba una vez más la hermandad entre sureños y cubanos. Afrontar las lluvias y las bajas temperaturas en Chillán, dejó de ser un reto para la Brigada Médica de la isla, asentada en condiciones de campaña en la Provincia de Ñuble, desde el 17 de marzo último.

Una realidad que, no por el azar y sí por los designios de la naturaleza, ha debido modificar, en el menor tiempo posible, el escenario de trabajo cotidiano de esos galenos, en sus instalaciones del “Hospital Clínico Herminda Martín”, de Chillán.

Como necesidad, trasladar, entre otras, todas las instalaciones de consultas, el quirófano, dos carpas de hospitalización, la de cuidados intensivos y los medios diagnósticos, para áreas techadas y a buen recaudo. Ni la lluvia ni las bajas temperaturas permitirían proseguir con la atención esmerada que hoy brinda el personal médico de la isla
a la población chillaneja, así como a otras comunas vecinas.


“RECOJO CUANTO HAYA DE BIEN EN LO QUE ESCONDE TU CAMISA”

Bastó una convocatoria de apoyo hecha por los amigos del Comité de Solidaridad con Cuba “Frank País”, de la hermana ciudad de Talca, para que doce maestros “pobres de amistad y de sonrisa” se presentaran ipso facto ante los anfitriones de Caribe. En su generalidad, carpinteros, operarios, agricultores y obreros del poblado de Colbún y el Liceo Comercial “Simón Molina”, viajaron 150 kilómetros hasta Chillán y por más de dos horas, para intentar “compartir ese sueño ancho, largo y hondo” con los médicos cubanos, --del que escribiera nuestro Silvio.

Y es que José, Jorge, Antonio, David, Claudio, Juan Carlos, Héctor, Enrique y los hermanos Sepúlveda (Pedro, Gustavo, Jesús y Ángel) no midieron límites ni esfuerzos. Junto a ellos, Karel Fonseca y Carlos Ordax, talquinos por añadidura, cubanos por nacimiento y sentido de pertenencia. Todos, de conjunto con los “batas blancas” de la isla, desarmaron y recompusieron en nueve horas, lo que habría estado previsto reconstruir en tres jornadas laborales.

Desmontar en tiempo record cuatro carpas, trasladar todo el mobiliario de sus salas hospitalarias, Consulta de Psicología y el Salón de Operaciones, y replantear sus diseño y montaje al interno del Gimnasio del hospital, demandó algo más que ingenio y fortaleza física.

“Fue algo muy importante para mi –confiesa Pedro Sepúlveda—saber que personas extranjeras vinieran a ayudar a nuestra gente a Chile. Cuando hablé con mis hermanos, no hubo uno que dudara un segundo en echarles una mano (…) Ustedes los cubanos, más allá de su música y su trova, tienen como nación, una historia digna de admirar. Lo que ha hecho Cuba en este último siglo con su historia, eso, eso también nos mueve.”

“Para mi –afirma Antonio Nuñez— la razón es muy personal. Yo siempre he tenido el sueño de visitar Cuba. Creo que algún día lo voy a cumplir” (…)“ Yo vine a compartir una causa común de mi pueblo. Comparto el sentimiento cubano de libertad, los admiro y ese sentir de independencia y orgullo nacional que ustedes tienen, está muy apegado a mi pensar.”

“Ese deseo de compartir con los médicos cubanos –reitera Nuñez--, gente sencilla, simpática, buenos para la talla (se refiere al chistoso y bromista por excelencia) lo quise experimentar. Y ese sentimiento es de corazón. Hoy estuve en Cuba”.

David Cáceres, uno de los más jóvenes operarios, auxiliar del Colegio Católico “Juan Piamarta” de Talca, no dudó en afirmar: “Fidel, Fidel Castro me hizo venir aquí. Ante esta catástrofe, el sentido de hermandad y el querer tratar de colaborar con toda esta gente, me trajo aquí. Y si tuviéramos que regresar, ahí estaremos.”


BASTA EL BUEN SENTIDO DEL AMOR INMENSO

Hoy, ante lo que fue uno de los peores símbolos de catástrofe natural en toda la historia de esta nación, cuando aún no hay horizontes ni fronteras demarcadas para la labor que realizan los médicos cubanos por estas tierras australes, la certeza de compartir con los rancagüinos, talquinos o chillanejos ese sueño ancho, largo y hondo desde el amor, la entrega, la profesionalidad y la ética, esta obra eminentemente humana arma el espíritu y la confianza de sus treinta y seis integrantes.

Atrás quedan, más bien junto a ellos, familias enteras que en la patria toda, reviven al detalle cada gota de su gloria y humanismo, y tejen junto a ellos sus victorias, muchas veces cotidianas, extraordinarias e inimaginables, y otras tantas anónimas, pero siempre amparadas por la dicha de otros pobres de amistad y de sonrisa.
 

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Foto 1,- Catorce talquinos que viajaron a Chillán, para echarle una mano a la Brigada Médica Cubana,
en sus labores de mudanza dentro del hospital

Foto 2, 3, 4, 5.- Talquinos, chillanejos y cubanos, comparten las labores de mudanza y reubicación de
las Carpas y Servicios hospitalarios, al interno del Gimnasio del Hospital Clínico.

Foto 6 y 7.- Leonel Simón Martínez y Miriam Sánchez Albuerne, de la Brigada Médica Cubana,
agradecen a los amigos chilenos el apoyo y solidaridad manifiestas.

Foto 8.- Todo el colectivo decidió compartir una foto como recuerdo de la jornada.

Foto 9.- Maritza Piovert Sasso, Enfermera cubana, ya aplica al interno de la nueva instalación, los
estudios de electrocardiogramas.


 

 

 


 

RINDEN TRABAJADORES DE LA FENPRUS HOMENAJE A BRIGADA MÉDICA CUBANA “HENRY REEVE”


Chillán, 20 de abril 2010. Representantes de la Federación Nacional de Profesionales de la Salud (FENPRUS), en su filial del Hospital Clínico “Herminda Martín”, rindieron homenaje a la Brigada Médica Cubana “Henry Reeve”, que desde el pasado 17 de marzo brindan su ayuda solidaria al pueblo chillanejo, en la octava región.

“No es más que una prueba de gratitud y de amistad hacia ustedes, que nos han ofrecido una valiosa lección de vida y entrega”, comentó en el conversatorio Yolanda Leal Leal, representante de la FENPRUS de la institución médica local.

El encuentro fue organizado a petición de los socios de la institución médica provincial, quienes --en representación de los 150 integrantes voluntarios que integran la FENPRUS en el “Herminda Martín”, solicitaron organizar ese homenaje, también a título de otros profesionales chilenos que han cursado estudios y pasantías en Cuba, en períodos anteriores, y hoy deciden reciprocar su gratitud a los profesionales de la salud de la mayor de las Antillas.

“Ustedes han venido hasta acá – afirmó Leal Leal-- en condiciones de emergencia, y lo han dado todo a cambio de nada. Hoy los conocemos un poco más, hemos visto progresivamente cómo se manifiestan, y esto es lo menos que podemos hacer en reciprocidad a la entrega y el apoyo de ustedes. Mucho más, si estamos todos por un mismo objetivo”.

Por su parte, Juan Carlos Andux, Director del Hospital de Campaña, agradeció el homenaje a nombre de los profesionales y técnicos de la salud cubanos, a la par de reconocer las muestras recíprocas de profesionalidad, entrega y hermandad que enriquecen el día a día entre los profesionales de ambos países. “Es una prueba –expresó Andux— de que un mundo mejor y más humano, es posible.”

Por Rubén Pino
Fotos: Autor.

 

                

Foto 1 y 2. Yolanda Leal Leal, se dirige a la Brigada Médica Cubana e integrantes de la FENPRUS, de Chillán.

 


Foto 3.- Profesionales de la salud de Cuba y Chillán.
 

 


 

INAUGURAN PARQUE DE LA SOLIDARIDAD EN RECONOCIMIENTO A LA BRIGADA MÉDICA CUBANA “HENRY REEVE”

 

Chillán, Chile, 16 de abril.- Con la inauguración de un “Parque de la Solidaridad” en áreas del Hospital Clínico “Herminda Martín” de Chillán, esa institución anfitriona y la Municipalidad chillaneja, tributaron un sentido reconocimiento al Hospital de Campaña de Cuba y su Brigada Médica “Henry Reeve”, quienes brindan su ayuda solidaria al hermano pueblo chileno, desde el 17 marzo último.

En el acto también se develó una tarja que rinde homenaje al personal médico de ambas naciones, en su empeño y accionar conjunto por afrontar las consecuencias del devastador terremoto de febrero pasado.

Acompañados por el Sr. Sergio Zarzar, Alcalde de Chillán, Iván Paul, Director de los Servicios de Salud de Ñuble, Rodrigo Avendaño, Director de la institución anfitriona y muchas de las principales autoridades de la ciudad, la tarja quedó inaugurada por una Licenciada en Farmacia del Hospital de Campaña Cubano y un Paramédico del Sistema de Atención Médica de Urgencia (SAMU), del Hospital Herminda Martín. Desde entonces, perdura ya para las futuras generaciones de chilenos el “reconocimiento a la entrega y vocación de la Brigada Médica Cubana “Herny Reeve” y a los funcionarios del Hospital Clínico “Herminda Martín”, tras el terremoto del 27 de febrero de 2010”

En los respectivos discursos del Alcalde de Chillán, del Director del Hospital Clínico “Herminda Martín” y el Director de Salud de la Provincia Ñuble, quedaron explícitas y sensibles palabras de agradecimiento hacia el personal médico cubano.

En representación de la Embajada Cubana en Chile, Rubén Pino Martínez, Consejero Cultural de la misión, trasmitió el saludo de agradecimiento de la Embajadora de Cuba, Ileana Díaz Argüelles, en nombre del gobierno y la Brigada Médica de la isla, a la par de reiterar el sentir de este colectivo de continuar apoyando al hermano pueblo chileno.

En tal sentido, Pino Martínez enfatizó que ha sido el principio humanista asumido siempre por la Revolución Cubana y sus médicos, el que les ha permitido compartir no lo que les sobra y sí lo que modestamente atesoran como pueblo. En tal sentido precisó: “La medicina cubana que hoy representamos, tiene tras de sí una cultura de nación y un sentido de pertenencia, forjados en la transparencia, la ética y la dignidad de once millones de cubanos, la misma que hoy ejercemos desde hace más de cincuenta años, y en más de setenta países de todos los continentes.”

En ese contexto, el Dr. Juan Carlos Andux, Director del Hospital de Campaña Cubano y de la Brigada Médica “Henry Reeve”, recibió un galvano en madera y metal, que resume el sentir de esta comunidad chilena hacia los galenos cubanos, de manos del Sr. Sergio Zarzar Andonie, Alcalde de Chillán. La misma lleva grabado: “La municipalidad de Chillán, en reconocimiento a la solidaridad del equipo médico cubano con nuestra ciudad, afectada por el terremoto del 27 de febrero. 15 de abril del 2010”.
Entre las autoridades e invitados al reconocimiento, estaban presentes también el Jefe del Regimiento de Chillán, Comandante Juan José Díaz, los Concejales de la Municipalidad, Jorge Vacaro Collao, Cristian Quiroz Reyes y Juan López Cruz. Asimismo, el Consejero Político de la Embajada de Cuba en Chile, Fernando García Bielsa, así como el Abogado y ex-alcalde de Chillán, Eduardo Contreras.

Con la inauguración del Parque de la Solidaridad, quedaron expuestas dos obras, “Simbiosis” e “Hija de la Tierra”, de las artistas plásticas Nora Tapia Daza y Olga O. de Rojas, respectivamente, premiadas en el 1er Simposio Internacional de Escultura “Marta Colvín” de la Municipalidad de Chillán. Dichas obras fueron donadas por la Alcaldía a la Dirección del Herminda Marín, para configurar un espacio de descanso y comunión entre los funcionarios de esa institución, como parte del Programa de Mejoramiento del Entorno Laboral.

La jornada de homenaje contempló, además, una velada artística que incluyó un miniconcierto de boleros cubanos, a cargo del chillanejo agradecido Enrique San Martín, los acordes y voces del Conjunto “Campo Lindo” y las interpretaciones de la agrupación teatral La Murga de Capraluna.

Por: Rubén Pino
Fotos: Felo.
 


                                  

Foto 1.-                                                                                                         Foto 2.-

                                              
Foto 3.-                                                                                                                                                    Foto 4.-

                                   
Foto 5.-                                                                                                                             Foto 6.-

                                             
Foto 7.-                                                                                                                                       Foto 8.-
 


Pie de fotos:

1. Dr. Rodrigo Avendaño, Director del Hospital “Herminda Martín”, de Chillán.
2. Asistentes en áreas del Parque de la Solidaridad.
3. Dr. Juan Carlos Andux, recibe el galvano de manos de la máxima autoridad de la Municipalidad.
4. Rubén Pino Martínez, Consejero Cultural de la Embajada de Cuba, trasmite el saludo y agradecimiento de la misión cubana y del colectivo médico.
5. Principales autoridades acompañan a los representantes de cada colectivo médico, quienes debelaron la tarja.
6. Autoridades con una amplia representación de la Brigada Médica Cubana.
7. Una representación del Conjunto teatral La Murga de Capraluna.
8. Grupo folklórico chillanejo, acompañado del Conjunto “Campo Lindo”.
 

 

 



Y LOS UNIÓ LA PROFESIÓN

Por Rubén Pino
Fotos: Autor.


Rancagua, Chile, 14 de marzo

 

Un mes atrás, esta crónica pudo haberse contado de una manera diferente. El 6 de febrero último, Concepción y Villa Clara eran, a juzgar por los recuerdos de sus protagonistas, puntos de referencia, solamente, de sus respectivas procedencias geográficas desde Chile y Cuba. Hoy, para Katherine y Faife, son dos ciudades hermanadas en el tiempo y el espacio.

Katherine Rivera, 29 años, original de Concepción. Doctora chilena, cursa actualmente su especialidad en Medicina General Integral. Titulada desde julio del 2009, en la última graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana. Con amplio desempeño como Ayudante en Cirugía, Medicina Interna y Cirugía Reconstructiva y Quemados, graduada con Título de Oro, cursó estudios en el Instituto de Ciencias Médicas Serafín Ruiz de Zárate Ruiz, de Villa Clara.

Luis Alberto del Río Faife, 44 años, oriundo de Villa Clara, Cuba. Licenciado en Medicina, Especialista en Cirugía General y Máster en Urgencia Médica, con notoria experiencia como Docente y Cirujano en misiones anteriores en Ghana y Bolivia.

El destino los hizo coexistir en la mayor de las Antillas, y hoy les permite reencontrarse en este punto austral de la geografía chilena.

 

Ambos, posaron a este reportero, como recuerdo del vínculo

 profesional y solidario que hoy cultivan.

Y ASÍ FUERON “PRESENTADOS”

“Faife, tienes un caso grave acá, preséntate de inmediato”, le solicitaba por teléfono el Director del Hospital de Campaña, Juan Carlos Andux, al cirujano de la tropa. Mientras, este último pasaba visitas por el postoperatorio de la instalación.

Andux acababa de recibir a la joven chilena, quien ya se había presentado ante el colectivo, dispuesta a hacer lo que hiciera falta como apoyo en Hospital de Campaña. Al conocer sus generales y asociarla como Alumna Ayudante del Instituto de Ciencias Médicas Serafín Ruiz de Zárate Ruiz, de Villa Clara, Andux le comenta que “el cirujano nuestro es Profesor del ICM de Villa Clara, así que seguramente deben conocerse”. Pero --de común acuerdo y complicidad con la Doctora Rivera— prefirió que fuera el “destino” el que se encargara de presentarlos.

Lejos estaba de imaginar Faife que el “caso” que aguardaba por él, portara consigo tantos recuerdos y vivencias comunes al terruño villaclareño. Horas de estudios, círculos de amigos, clases, metodologías y prácticas docentes se agolparon en un abrir y cerrar de ojos, luego que un abrazo fundiera a profesor y alumna, en el más de los insospechados de los entornos, donde ambos nunca imaginarían algún día volver a reencontrarse.

“Se acuerda, Profe, --le comentó Katherine, como procurando no olvidar los más mínimos detalles de aquella conversación— cuando nos vimos el 6 de febrero (…) Usted me comentó que se estaba preparando para viajar a Haití, como parte de una brigada médica cubana que se alistaba para partir a ese país, con el Contingente “Henry Reeve”, con amplia experiencia en la atención médica ante situaciones de desastres naturales o catástrofes”.


“¿Te acuerdas lo que me respondiste en ese entonces –inquirió el Cirujano Faife— cuando ni siquiera podrías imaginar esto que hoy estamos compartiendo? Me preguntaste, ¿Profe, por qué no lo mandan para Chile?, ¿No habría la más mínima posibilidad de que lo ubiquen allí?.


LAS CASUALIDADES NO ESTÁN ESCRITAS…

No supo Katherine si fue nuevamente el destino, lo casual o el inmenso orgullo que sintió como discípula, lo que le llevó a responder. En su afán de querer compartir desde su patria esta experiencia médica, con uno de sus tantos maestros de carrera, ahora en su condición de “colega” de profesión y de la vida, la Doctora Rivera insistió ingenuamente y sin el menor sentido de la premonición: “Como único, Profe, que ocurriera algún fenómeno o desastre natural en mi país, ¡y ojalá nunca suceda!, sólo así podríamos compartir como profesionales en Chile”.

Veintiuna jornadas después, la naturaleza le jugaba una mala pasada a Katherine y a su nación. El terremoto del 27 de febrero último, con 8,8 grados de intensidad, junto a la devastación y el desasosiego, sembró el caos en varias regiones del país, y dejó un saldo de víctimas que aún los medios de prensa ni las autoridades correspondientes aciertan a definir, en medio de tanta dispersión estadística.

Katherine y Faife, hoy forman parte de un binomio de atención médica, fruto de la solidaridad y el humanismo de un proyecto que un día les unió, y hoy les permite compartir desvelos y voluntades, sin distinción de edades, razas, poderes adquisitivos ni títulos profesionales de toda clase. El Hospital de Campaña Cubano, enclavado en el Complejo Deportivo “Patricio Mekis” de Rancagua, se les “antoja” patria común.


ESENCIAS COMPARTIDAS

En medio del empeño del país por restablecer el orden público y los servicios básicos, y mejorar los suministros y atención médica en torno al epicentro de la zona de catástrofe y otras regiones dañadas en Chile, Katherine y Faife, continúan “tejiendo” una historia común.
Junto a ellos, otros 76 cooperantes que conforman la Brigada Médica Cubana en Chile, junto a tantos otros galenos de esta hermana nación, graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina en Cuba, acumulan horas de desvelo, entrega y altruismo, en escenarios tan disímiles como la provincia de Cachapoal, en la VI Región del Libertador General Bernardo O´Higgins, y la comuna de Chillán, capital de la Provincia de Ñuble, en la VIII Región del Biobío.
Justo cuando ha transcurrido un mes y once jornadas por estas latitudes, este colectivo tiene ya a su haber 14508 casos atendidos, 412 cirugías, 1501 personas investigadas por ultrasonido, 647 por Rayos “X”, 1051 personas investigadas en laboratorio clínico, 750 electrocardiogramas aplicados. Asimismo, han sido hospitalizadas 325 pacientes, se han practicado 11502 procedimientos de enfermería y 651 consultas de Psicología.

Son estadísticas tangibles, pero impensables por Katherine ni Faife en su diálogo del 6 de febrero último. Por ese entonces, el centro de Cuba les acogía en medio del calor tropical, añorado ahora por ambos en esta austral geografía, donde ambos confirman cuan necesario e imprescindible resulta ese otro calor , el humano, en medio de tanta tragedia, también compartida.


Por Rubén Pino

 


 

Con el poeta chileno Gonzalo Rojas


CUBA, CUBA, CUBA…”

Por Rubén Pino Martínez
Fotos del autor.

Chillán, Chile, 3 de abril.- Parecería que el mundo se concentrara en apenas una sala de cinco metros de largo por dos de año. Entre libros, tapices, máscaras, figuras, platos de cobre, porcelana o vidrio, reminiscencias de múltiples culturas que acompañan al gran poeta, en su casa de Chillán, transcurre este diálogo con la historia y el recuerdo.

Objetos que le llevan y traen en la memoria y le “transportan” a una isla cercana, y que se le antoja muy propia en medio de su planeta imaginado, sazonan este encuentro con la Embajadora de Cuba en Chile, Ileana Díaz-Argüelles Alasá, de visita en Chillán.

El encuentro se produjo luego de que la diplomática cubana compartiera con los 34 médicos y personal de la salud, integrantes de la Brigada Médica de la isla “Henry Reeve”, quienes apoyan con sus servicios en la región, pocos días después del terremoto del 27 de febrero último.

“Gran tarea la que hacen”, comentaba Rojas, al conocer las peculiaridades del Hospital de Campaña cubano, su tecnología y experiencias precedentes.

“Usted me honra con su visita, Embajadora. Apreciamos mucho los servicios que ustedes prestan a nuestro país, con terremoto o sin terremoto, sabemos que son muchos. A ustedes de les quiere…¡Ah, mi Cuba grande!. Allí siempre ha habido un apego mayor a la labor humana. Allí viví, y ustedes me dieron un techo y de comer, cuando sobrevino la muerte de Salvador Allende. Yo quedé anclado en La Habana!”

Y lo dice, conciente de quien deposita --con su entonación-- una cuota mayor de gratitud a la que pudiera interpretarse de su verbo explícito: “Fue en 1973, yo estaba como Encargado de Negocios del Gobierno de la Unidad Popular, en la Embajada chilena en La Habana, y cuando mataron a Allende, no obstante la negativa en el Senado, asumí como Jefe de Misión en la isla (….) Y como lo dije a mis 90 años, la última vez que estuve en Cuba, ¡yo soy Fidelista y Allendero!”.

“Al cabo de 37 años sin volver, hace dos que estuve en La Habana. En cinco días me hicieron un libro, sin una sola errata. (Se refiere a su antología poética Contra la muerte y otras visiones, editada por el Fondo Editorial de la Casa y presentada durante su visita)…¿Habría posibilidad de tener un ejemplar de ese libro? –preguntó con modestia y sencillez indescriptibles--. ¡Esa Cuba mágica! ¡Que linda! Muchas veces había viajado a Cuba, invitado por mis amigos de Casa de las Américas”.

En la última vez que lo hizo, de conjunto con los veinte jurados que conformaron la cuarenta y nueve edición del Premio Literario Casa de las Américas, el 21 de enero del 2008, se prestigiaba este certamen con la presencia del poeta chileno, como invitado de honor para la velada de inauguración. En ese entonces, igualmente, su modestia afloró: “Siempre habrá otros para hablar del libro, del portento del libro, del futuro del libro, esa especie de arcángel que vino del papiro y que ya empieza a ser proscrito del planeta por obra de la hibridez, la malversación del pensamiento, de la plata y la muerte”, --dijo entonces el Premio Cervantes de las Letras y Premio Nacional de Literatura en Chile--.

CUBA ES CUBA

Ávido por conocer sobre Cuba, sus relaciones con la nueva administración estadounidense y el Gobierno español, el diálogo de Rojas con la Embajadora cubana trascendió estos tópicos, a la par de retomar otros igual de actuales y definitorios. Díaz-Arguelles le explicó acerca del llamamiento promovido por la Red Mexicana en Defensa de la Humanidad, y asumido internacionalmente por muchas personalidades de la cultura y el pensamiento crítico, académicos y luchadores sociales de decenas de países, que continúan denunciando --con su adhesión pública a ese llamado--, el acoso mediático a la isla, como un atentado contra los derechos humanos y políticos del pueblo cubano.

“Cuba es Cuba” – apuntó Gonzalo Rojas. “Y si no, pregunte a todos los escritores de la década del cincuenta, del sesenta, del setenta, los grandes escritores de la tierra, que iban todos a Cuba. Yo entré la primera vez, ni muy tarde ni muy temprano, como seis meses después del triunfo de la Revolución.”

“Recuerdo que el triunfo me sorprendió en Roma. Estaba con mi hijo mayor, Rodrigo Tomas, quien estudiaba por ese entonces en Italia. Ambos leíamos el periódico. El diario publicaba dos titulares importantes: uno relacionado con las novedades de los rusos y sus incursiones en la Luna, y el otro, Fidel entró en La Habana. De inmediato le pregunté a mi hijo Rodrigo, ¿cuál de los dos titulares le gustaba más? Indiscutiblemente, el segundo –me respondió”-. Y parecería que al narrarlo, su sonrisa le iluminara el rostro.

“¡Ahí estoy yo no más! Yo suscribo, Embajadora, todo lo que sea el reconocimiento a una tarea mayor en el mundo, el ejercicio de pensar y pararnos limpiamente en el mundo, como lo hacen los cubanos”, --declaró el poeta.

”Será muy grato estar siempre en una proximidad e inmediatez con ustedes los cubanos. ¡Encantado!”

Con ese proverbial sentido del humor que le caracteriza, no sólo nos mostró su casa, su biblioteca y jardín ambientado. Procuró adueñarse del tiempo y el espacio a la hora de hacer planes de visita a la isla: “Ahora que estoy un poquito doliente y enfermillo, tengo que cuidarme. Pero cuando empiece a padecer el frío acá, en los meses de junio y agosto, ¿cómo estaría el clima por Cuba? ¿Puedo vivir tres meses en Cuba?” –se preguntó el maestro--. “Tres meses en La Habana y se resuelven todos mis problemas”.

¡ME ILUMINA QUE HAYAN VENIDO!

Cuando la Sociedad de Escritores de Chile premiaba en 1946 la aparición de su libro La miseria del hombre, y por entonces distinguían ese hecho como una “explosión de vitalidad poética”; en aquel entonces, la modestia de este bardo chillanejo le hacía definir su apego con la palabra de la manera más singular: "… en realidad sé muy poco sobre poesía. Tal vez podría examinar el simbolismo de algunos poemas, las vivencias correspondientes, el primer estallido, las determinaciones en la palabra, lo que falta, lo que sobra, pero siempre estaría empezando a explicar cosas que a nadie sino a mí pertenecen."

Y fue su sentido de pertenencia lo que puso punto final a este encuentro-entrevista. Invitado a definir este singular coloquio con la palabra, en tres palabras, Gonzalo Rojas -- como que huyendo instintivamente del juego de ellas, y procurando un mayor esfuerzo por reducirlas al mínimo, como que buscando una “poesía hecha de hechos y no de combinaciones o figuras literarias”, al decir de Nicanor Parra,-- decidió abrazarnos con su verbo nonagenario: “Cuba, Cuba , Cuba.”

 

 

Foto 1 y 2: En diálogo con la Embajadora de Cuba, Ileana Díaz-Argüelles Alasá.

Foto 3.- Gonzalo recibe a toda la delegación cubana que acompaña a la Embajadora cubana en Chile.

Foto 4.y 5.-Desde su jardín, uno de los rincones preferidos de su casa, el poeta chillanejo acoge a los visitantes cubanos con entera familiaridad.

Foto 6.-Una despedida muy cálida desde la biblioteca de Gonzalo Rojas.


 

 


 

No era Comala y tampoco Macondo

(Relato de la visita al Hospital Cubano Nº2 en Chile)


La travesía comenzó a medio día del sábado pasado, cuando un grupo de jóvenes de la Asociación Cultural José Martí o, sencillamente, “la Martí” (como preferimos llamarla) decidimos visitar a los compañeros internacionalistas cubanos que trabajan en el Hospital Cubano Nº2 en Chile.


Confieso que para mi esta visita preveía fuertes emociones ya que inevitablemente me arrastraría a las esquinas de los recuerdos de mi infancia; a las subidas del Shangrilá con mis viejos, a algún que otro fin de semana en Las Trancas jugueteando con mi perro Tequila, a mis centelleantes pupilas al divisar por vez primera la nieve, a mi yo que ya dejé de ser.

El viaje desde Concepción se hizo corto y llegando a la terminal, tras años de ausencia de Chillán, sentí que de inmediato una rara atmósfera me cubría, eran las cuatro y veinticinco de la tarde.


Por mis recurrentes y ancestrales despistes caminé en dirección equivocada y sólo al llegar a la estación pude acceder a la calle Libertad.
Chillán no era Comala ni Tuxcacuesco pero ¡ay! del que me discuta que en ese momento no parecía salida de una hornera rulfiana. El sol calcinante y las gentes vigilando atentamente mi andar tras los visillos me hacían sentir como caminando por mundos extraños. De forma espectral apareció mi propio Abundio quien con un dedo en dirección al levante indicó el camino que me llevaría al Hospital Herminda Martín.


Al llegar a la Av. Argentina la tierra del gran Bernardo dio una tregua y pareció cambiar de color. El bullicio de los autos y alguna que otra caída de botellas en uno de los bares contiguos me devolvieron el alma al cuerpo y el agónico ánimo para seguir caminando en busca del sanatorio.


A los pocos minutos entrába al hospital y, luego, era recibido por Rodrigo, Lucy y los compañeros de Talca. Al mismo tiempo, afectuosamente, Rubén daba la bienvenida y sonriente ofrecía un reponedor almuerzo. Explica que la risa se debe a que toda la mañana lo amenazaron con que uno de los comensales sería el Yoyo.


La tarde se pasó en una productiva reunión donde participaron los compañeros de Talca, la Martí, los brigadistas, Rubén y tres jóvenes médicos chilenos graduados en la ELAM.
Uno de los instantes más fecundos se produjo cuando el doctor Juan Carlos, director de la brigada médica cubana en Chile, hiciera una pormenorizada charla sobre el objetivo de la misión, ofreciendo una visita guiada a las distintas instalaciones del hospital de campaña. Los sucesos vividos en ese instante son numerosos y sólo dos me limitaré a brevemente tratar.


El primero de ellos dice relación con una madre que emocionada hace el relato de como su hijo de apenas veinte años había sido derivado desde el Hospital Herminda Martín al Hospital Cubano con diagnóstico de riñón perforado rectificando, al instante, que el sufría de una peritonitis que obligó al personal médico isleño a operarlo de urgencia para salvar su vida. De eso hacía dos días. El muchacho se recupera satisfactoriamente.


El segundo episodio digno de Macondo o, si se prefiere, Aracataca, tuvo lugar a escasos segundos del anterior y trata sobre una pintoresca discusión de una parte de la brigada cubana en que toman partido mujeres versus hombres, motivo: el compañero Juan había instalado una antena satelital que permitiría ver los canales cubanos por lo cual había que resolver un problema fundamental, la teleserie brasileña o el juego de pelota. Indescriptible la escena, en especial la cara de los chilenos que perplejos no entendían nada.


Por la noche la riqueza de una exquisita cena cubana y las palabras de extrema adulación de Miguel para el compañero de la cocina quien de forma fulminante contesta: si usted cocina y practica puede aprender y quedarle igual. El resto de nuestra tropa queda atónita al ver como los cubanos comen arroz, frijoles, carnes y plátano a la vez.


El sueño se mata en un gimnasio donde duermen todos juntos. Las bromas se suceden una y otra vez, y hay quienes platican, duermen, ven televisor, leen, se abrigan, desabrigan, etc. Todos, sin embargo, reservándose unos minutos de la noche para soltar unas líneas frente a la computadora y enterarse del último acontecer de los suyos.


La mañana del domingo para mi fue exámenes (rayos X en un pié), visita al ortopédico y trabajar durante horas junto a Rubén, Jorge, Yoyo, Raúl y otros compañeros en la colocación del lienzo de presentación del querido hospital, el cual si mal no recuerdo señala algo como: Brigada Médica Cubana. Hospital Nº2. Desde el 17 de marzo.


Tras otro sabroso almuerzo y presenciar frente a la TV los primeros tres ining del quinto juego de la final de pelota que enfrentaba a Industriales y Villa Clara, representados ambos por ardorosos hinchas en el comedor del gimnasio, emprendimos nuestro viaje de regreso, comprometidos, sí, con un pronto regreso.

Mientras pensaba cuales eran los momentos a destacar en este honesto aunque tímido relato, venían una y otra vez a mi mente tres frases de cubanos “nuestroamericanos” que en algún remoto tiempo de mi vida habría leído en algún texto. La primera era del compañero Fidel, quien señalaba que: “El revolucionario se compone de dos partes: el arma y el alma.” La segunda pertenece a nuestro querido Che, quien escribiera el 8 de agosto de 1967 que: “[el ser revolucionario implica] el escalón más alto de la especie humana.” La tercera y última es del Apóstol, que agudamente apuntaba: “Admirar hace bien y da salud.”


Basta estar unos breves minutos en Chillán que, como advertí, no es Comala y tampoco Macondo, para apreciar en toda su magnitud la justeza de las palabras del doctor Juan Carlos cuando de entrada nos advertía que los cubanos no daban lo que les sobraba sino que compartían lo que tenían.


Chillán hoy se tiñe de internacionalismo, de hombres y mujeres nuevas, de revolucionarios y hay que contárselo a todo quien pueda escucharlo. Chillán hoy nos demuestra que un mundo mejor es posible. Chillán hoy nos invita, para citar a la querida Violeta, a cantar a la chillaneja, a la diferencia que hay de lo cierto a lo falso. Lo cierto es que tendremos que seguir caminando hasta la victoria siempre, ¿lo falso? que no estemos decididos a con los pobres de la tierra nuestra suerte echar.

Javier Larraín Parada


Concepción, 1 de abril de 2010.-
12:05 a.m.
 

 


 

AGRADECE ALCALDE DE CHILLÁN AYUDA MÉDICA CUBANA

Chillán, 26 de marzo 2010.- “Quisiéramos agradecer al gobierno cubano por venir a ayudarnos en este momento, en que estamos tratando de salir adelante, de una catástrofe”, afirmó el Sr. Sergio Zarzar Andonié, Alcalde de la ciudad de Chillán, luego de recorrer esta mañana las instalaciones del Hospital de Campaña de Cuba, ubicado en áreas del Clínico “Herminia Martín”, desde el pasado 16 de marzo.

Acompañado, además, por Rodrigo Avendaño , Director de la institución médica anfitriona, el Alcalde fue recibido en las instalaciones de campaña por Juan Carlos Andux, Director de la Brigada Médica Cubana “Henry Reeve”. Luego de conocer las condiciones y peculiaridades con que trabaja el personal de la isla, Zarzar Ardonié reiteró su gratitud por todo lo visto: “De verdad –afirmó— que hay mucha gente con las que he compartido, incluso, algunos que han intervenido quirúrgicamente, y están muy, muy agradecidos.

“Y agradecer esa voluntad –apuntó—, esa decisión de tantos, 36 profesionales, que han venido desde Cuba para darnos una mano en algo que es tan sensible como es la salud. Así que un reconocimiento para ellos y la gratitud por este gesto que lo resalto en todo lo que corresponde, porque en verdad que nos hace muy bien, para atender a más personas que lo necesitan. Y no solamente de la salud corporal, porque en la parte psicológica, son muchas las personas y los vecinos que están viviendo difíciles momentos después del terremoto.”

“Este gesto – concluyó el Alcalde-- se trasmite también al Gobierno de Cuba por este hecho tan concreto y tan necesario para nosotros, de venir y ayudarnos en un momento tan complejo y difícil para nosotros.”

Hasta la fecha y luego de una semana hábil de atención directa a la comunidad, se han atendido unos 881 pacientes, se han realizado 25 intervenciones quirúrgicas, se han practicado 61 ultrasonidos, 112 Rayos “X”, unos 106 electrocardiogramas, unos 1340 procedimientos de enfermería y unas 45 consultas en Psicología.



Por:Rubén Pino Martínez

 

 


 

ENTRE TEMBLORES… SOBREVIVE LA ÉTICA MÉDICA CUBANA


Por Rubén Pino Martínez
Fotos: autor.

Chillán, Chile. 24 de marzo 2010.- Para nadie es un secreto: desde que sobrevino el último terremoto de 8,8 grados de magnitud en la escala de Richter, el pasado 27 de febrero, nunca ha dejado de temblar en esta zona del sur de Chile.

Si bien en el último mes se han espaciado los movimientos telúricos y su intensidad varía de acuerdo con los epicentros donde se originan, no es menos cierto que los que habitan estas regiones, han aprendido a convivir durante centurias, entre el sosiego y el sobresalto.

El ciudadano común, magnitudes más, magnitudes menos, ya responde ante cada nueva sacudida con el susto de siempre y su proverbial manera de compartir y comentar, durante casi toda la jornada, cómo sintió cada quien el movimiento del día, dónde se encontraba y cuáles reacciones les conmovieron entre sus más cercanos conciudadanos.

Indescriptibles han sido las desgracias y pérdidas que hoy día se registran en esta nación austral, tanto en vidas humanas como en daños estructurales de carreteras, viviendas y otros inmuebles, en las regiones más afectadas.

En el mundo hoy se dispone de equipamiento y tecnologías capaces de medir las relaciones de la tierra con el universo, la fuerza de gravedad y las variaciones de la superficie terrestre por atracción de otros cuerpos, entre otros indicadores. Chile coexistirá siempre con el peligro de que sus ciudadanos vivan en una zona altamente generadora de terremotos de grandes proporciones, conocido en la literatura científica como subducción de la Placa de Nazca bajo la Placa Sudamericana: deslizamiento del borde de una placa de la corteza terrestre por debajo de otra.

Una revisión de la prensa sobre el tema, aporta elementos a la memoria colectiva: Concepción, Chillán, Cauquenes, Curicó, Talca y Valdivia, han sido nombres de comunidades o asentamientos poblacionales ya emblemáticos en la historiografía de esta nación, indisolublemente ligados a las grandes contingencias que generan los terremotos.

Basta desempolvar un par de cuartillas para repasar las estadísticas de los gigantes terremotos ocurridos, al menos, uno en cada siglo, y que han signado de tragedia y pánico a esta porción de la geografía chilena, ubicada en el Cinturón del fuego del Pacífico.

“El 8 de Febrero de 1570, alrededor de las nueve de la mañana, la celebración del miércoles de ceniza fue interrumpida en Concepción por un fuerte terremoto que derrumbó la mayor parte de la ciudad, a sólo veinte años de su fundación. Las crónicas relatan que la tierra se habría abierto en varios lugares emanando desde su interior un agua negra con olor a azufre. Un violento maremoto destruyó, al cabo de algunos momentos, lo poco que quedaba en pie. No se reportaron víctimas fatales”[1].

Un 15 de mayo de 1657 un violento terremoto sacudió y derrumbó todas las edificaciones de Concepción y las zonas entre los ríos Maule y Cautín, a la par de generar un maremoto. En 1751 está fechado uno de los más desastrosos de la zona central del país, también en Concepción, y extendido a Chillán, Cauquenes, Curicó y Talca. Un siglo después, un 20 de febrero de 1835, otro movimiento similar causó incosteables daños a la ciudad de Concepción. El 24 de enero de 1939, cerca de 30 000 personas perdieron sus vidas entre esta localidad (Chillán) y Concepción, a causa del terremoto que enlutó a toda una ciudad dormida (11:35 pm), con 7,8 grados de intensidad en la escala de Richter. El más grande registrado en la historia reciente de Chile, tuvo lugar en las cercanías de la ciudad de Valdivia, con una magnitud de 9,5 grados, el 22 de mayo de 1960.

En realidad, los sitios especializados sólo registran los principales terremotos que han azotado al país. En Chile se considera como "terremoto" a los eventos sísmicos que superan los 7,0 grados en la escala sismológica de Richter. Por lo general, no se alistan todos los que han alcanzado dicha magnitud, puesto que muchos son réplicas de eventos mayores.

MÉDICOS CUBANOS EN CHILLÁN

Hasta esta ciudad llegó el pasado 16 de marzo la segunda Brigada Médica Cubana con 34 integrantes, entre especialistas y personal médico, como parte de una unidad de campaña de apoyo a la infraestructura hospitalaria de la Región Bío Bio, (el primero ya se había establecido en Rancagua, desde el 3 de marzo último).


Esta instalación ya tiene a su haber unos 502 casos en consultas, 13 hospitalizados y la aplicación de 20 cirugías, 944 procedimientos de enfermería, 30 consultas psicológicas, 10 ultrasonidos, 75 electrocardiogramas y 109 estudios de Rayos “X”, entre otras estadísticas, con amplias potencialidades de crecimiento, de acuerdo con la caracterización actual de salud en las comunas vecinas y en la propia ciudad de Chillán.

UN TERREMOTO DE CARIÑO

A Aymara Chirino le sobrecogen algunas imágenes de lo sucedido acá en Chile. En Pakistán vivió su última experiencia asociada al tema, como parte de la Brigada Médica Cubana que brindó su apoyo en esa nación, en el año 2006. Ahora esta Enfermera General, pinareña de nacimiento y graduada hace 22 años en el Hospital Docente Clínico-Quirúrgico “Dr. Salvador Allende” de Ciudad Habana, tuvo el “privilegio de atender a la primera paciente chilena de esta institución de campaña”—apuntó la enfermera Chirino--, quien había sido remitida por una lipotimia (desmayo por descenso brusco de las cifras normales en su hemoglobina), posterior a una operación de cáncer de mamas.

Durante su ingreso y posterior intervención quirúrgica en el Hospital Clínico “Herminda Martín” de Chillán, a María Cristina Salinas Contreras le habían comentado acerca de “un grupo de cubanos muy bonitos, grandotes, simpáticos y morenitos… y quería conocerlos”. Natural de Cato, un pequeño poblado a 8 kilómetros de Chillán, María nunca imaginó “que podría recibir en tan corto tiempo tanto desvelo y cariño de los médicos de la isla, ellos que dejaron atrás familia, hijos y su vida, para venir a asistirnos acá en Chile”.

La situación en que han quedado Concepción y Talcahuano, días después del terremoto, echan por tierra toda posibilidad para que esta chilena pueda emprender en esas ciudades su posterior tratamiento de quimioterapia. “Allí todo está destruido –comentó María Cristina, atada a las manos de la enfermera cubana--, y como tendría que pagármelo todo en Santiago o en Chillán, incluso, acá no hay Oncólogos (…) y como los mejores profesionales de la medicina están en Cuba, pues yo me quiero ir a la isla.”

Sin faltar a la verdad, este reportero presenció un diálogo que jamás hubiera sido estructurado entre dos personas amigas o conocidas de toda la vida. Aunque fue emitido en una lengua común, lo inusual radicó en que fue “construido” apenas sin palabras, por mil y una razones que no podría explicar. Digamos…que a golpe de piel y corazón.

Cuando en Pinar del Río puedan leer este relato, quizás el único hijo de Aymara no logre entender muchas ideas ni cuánta complicidad emocional ha entregado su madre en esta historia. Antonio Jesús (quien hoy cursa su enseñanza preuniversitaria en una escuela de deportes) podrá --por ahora-- no despertar a diario con la madre que le vio nacer, pero dormirá tranquilo. Otros concilian el sueño y recobran esperanzas de vida, atados al aliento, las manos y el beso de su ser más querido.

Mientras el tiempo pasa, la ciudad de Chillán comienza a tornarse algo distinta. El ir y venir de batas verdes y blancas, no habituales en la zona, traducen en hechos la concepción martiana de que Patria es Humanidad.

 

 

 


 

TÍTERES AYUDAN A SUPERAR SECUELAS DEL TERREMOTO



El jueves una agrupación de títeres entregó alegría a los niños y también adultos que se encontraban en el campamento médico de Cuba “Henry Reeve”.

Las historias se cuentan por cientos en el campamento cubano Henry Reeve con base en el complejo deportivo Patricio Mekis, y es que la solidaridad que han prestado clínicamente los cubanos, no sólo ha sido médica, sino también humana.

Así personas ajenas a cualquier consideración, han venido a ofrecer sus servicios gratuitamente, ayudantes de cocina, peluqueras, masajistas, masoterapeutas, entre otros, han querido devolver en parte con sus servicios, todo lo que han entregado los cubanos que, en ocasiones, han llegado ha atender por sobre los 400 pacientes al día.

La tarde del pasado jueves la entrega vino de parte de la corporación Opción, que junto al grupo de “Títeres Olmos”, llegaron al campamento gracias a una coordinación de las concejalías de Danilo Jorquera y Silvia Santelices, y el Comité de Solidaridad por Cuba de Rancagua.

El sol ya comenzaba a caer cuando un escenario de un terciopelo azul fue montado en la pista de atletismo continua a las carpas de atención. Fue un momento mágico, que en medio de la vorágine de la atención a los pacientes permitió no sólo a los niños, sino también a los adultos y doctores cubanos, retroceder a la época de la infancia.

Las emociones afloraron en medio de la risa nerviosa en un principio de los niños y adultos, que dio paso luego a carcajadas que ayudaron a botar un estrés -en algunos concientes y en otros no- acumulado desde el 27 de febrero.

Fue poco más de una hora, quizás poco para algunos, pero que sin duda ayudaron a refugiarse en la infancia, esa niñez feliz que nos permite decir que estamos vivos y que no importa lo que suceda, la alegría es y debe estar siempre presente… pese a todo.

 

Denisse Campos - "Comité de Solidaridad con Cuba y los pueblos latinoamericanos de Rancagua"
 

 


 

SOLIDARIDAD CUBANA PRESENTE EN CHILE

Chillán, 24 marzo 2010

 

 Hospital de campaña en Chillán: Llegaron silenciosamente, en el momento oportuno. Hoy son el centro de los agradecimientos del pueblo chileno que sufre tras el terremoto.

Las víctimas del terremoto que azotó Chile el pasado 27 de febrero expresan su agradecimiento con una sonrisa. El pueblo en general les agradece con manifestaciones de aprecio y afecto de muchísimas formas. Son los médicos cubanos que llegaron casi silenciosamente a la ciudad de Chillán, una de las afectadas por el terremoto, hace sólo unos días. Montaron un hospital de campaña con 40 camas y la brigada de 34 trabajadores de la salud se pusieron de inmediato a trabajar. En un par de días, ya son el centro de los agradecimientos generalizados de la población.

Chillán es una ciudad de 170.000 habitantes, ubicada a 400 kilómetros al sur de Santiago, la capital. Es cabeza de zona agrícola que ha sufrido cuatro grandes terremotos en su historia. En el siglo XVIII, en el XIX, en 1939 y ahora, ha sido afectada por sismos tan violentos que la han hecho desaparecer…volviéndose a reconstruir entre los escombros. Este último megasismo no ocurrió ni hay muertos, porque los sistemas constructivos han sido adaptados a esta contingencia de la naturaleza. Sin embargo, 4.000 casas se han derrumbado por la fuerza de los elementos, dejando a 16.000 personas damnificadas. La mitad de su Hospital Clínico “Herminda Martin”, ha quedado sin posibilidades de atender a la población. Por eso se ha recibido la ayuda solidaria cubana con gran esperanza y agradecimiento.
“Estamos cumpliendo con nuestro trabajo y nuestro deber internacionalista con un gran pueblo, como lo es el chileno”, señala con orgullo el doctor Juan Carlos Andux, líder de la brigada solidaria. “Permaneceremos aquí todo el tiempo que las autoridades chilenas consideren necesario”, agrega con una sonrisa.
Esta es una brigada “doctorada” ya en internacionalismo solidario: ha estado en Haití antes de venir a Chile. Pero, además, ha recorrido otros países, como Perú, Indonesia, Pakistán…compartiendo con los sufrientes lo que Cuba tiene y que todos sabemos que no le sobra.
En la sureña ciudad chilena ya han comenzado con hospitalizaciones y con intervenciones quirúrgicas de diverso nivel, trabajando coordinadamente con la jefatura provincial de salud, que encabeza el doctor Iván Paul, y con el director del centro asistencial chillanejo, Rodrigo Avendaño. Y la gente acude al campamento cubano con la sonrisa en los labios, llena de esperanzas de que van a recibir una atención excelente y, por qué no decirlo, simpática.
“Estoy siendo muy bien atendido por los cubanitos”, dice con una sonrisa Marcelo Enrique Escalona, un herido internado en el hospital de campaña. “Dígale al pueblo cubano que estamos muy agradecidos por esta ayuda a Chile en un momento tan crítico”, agrega en voz alta.


“Mi hijo llegó muy mal anoche, con un asma que no se le quita desde el terremoto, pero los doctores cubanos ya lo han estabilizado y mi niño vuelve a sonreir”, dice con lágrimas en los ojos una mujer campesina que desea guardar su nombre en el anonimato. “Estoy muy bien”, señala Jonathan Troncoso, otro ingresado en el Hospital de Campaña, “porque he recibido una atención muy buena. Me siento muchísimo mejor y quiero agradecérselo a los médicos cubanos”, agrega emocionado.
“Esta es una ayuda importante y ejemplar”, dice con énfasis el doctor Carlos Hernández, Concejal de la Municipalidad de Chillán. “Han llegado en el momento oportuno, cuando nuestro hospital ha perdido la mitad de sus camas. Y lo han hecho con un alto nivel profesional y una enorme humildad, digna de ser imitada. Sin duda que están dando una gran lección a todos”, agregó.
Mientras tanto, en el seno de la sociedad chillaneja comienza a levantarse una ola agradecida que se va a concretar, dentro de unos días, en forma de un gran evento folclórico en homenaje a esta brigada solidaria cubana.
 

 


 

¡A CUBA LE DEBO MUCHO, HUEVÓN…!

Rancagua, Chile, 11 de marzo 2010: A Chile se le quiere también desde adentro. En cuestiones de gratitud y respeto, los pueblos –en condiciones extremas o de suma gravedad-- no escatiman acciones ni argumentos para hacerse sentir y demostrar cuán singular o imprescindibles resultamos los unos para los otros, sin importar ideologías, credos, edades o el punto de la geografía terrestre que nos ha visto nacer.

Esa sería una verdad irrebatible para los especialistas y el personal médico cubanos que desde el pasado 3 de marzo a diario se “adueñan” de un manantial de corazones, en su afán de atender –no importa la hora ni el momento en que se produzca— a todas las personas que aquí llegan, procurando ser vistos o atendidos por los médicos cubanos.

Ayer, cuando fueron atendidos 182 pacientes en las consultas del Hospital de Campaña No. 16 “Henry Reeve”, el campo de fútbol del Centro Deportivo “Patricio Mekis”, de Rancagua, iba resultando pequeño ante la afluencia de politraumatizados o enfermos provenientes de múltiples ciudades (vecinas o no), muchos remitidos desde los servicios de urgencia del principal hospital de la VI Región O’Higgins, ante sus reales limitaciones de camas y luego del terremoto que azotó a Chile el pasado 27 de febrero.

Quizás gratitud no sea la palabra más apropiada para definir la actitud de jóvenes como Pamela, Juan, Fabiola, Emilio, Kathy, Nadia, Magdalena o Ulises, entre tantos otros, todos profesionales de la salud graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, quienes no dudaron un segundo en acampar con sus batas blancas y casas de campaña propias, junto a sus colegas de la isla. Hoy, un terremoto de 8,8 grados los hermanó, en el único empeño común de salvar vidas.

 

 

Pilar y Ulises, con el también Dr. Juan Carlos Andux, Jefe del Hospital de Campaña en Rancagua.

¡EL COMPROMISO, HUEVÓN, …EL COMPROMISO!

Lo Prado es una Comuna de Santiago de Chile de 300 000 habitantes. En uno de sus Consultorios de Atención Primaria, un joven chileno se desempeña como Subdirector del Programa de Enfermedades Respiratorias de Adultos (ERA), en esa localidad. Vivía allí y regresó a sus orígenes en al año 2007, una vez que culminó sus estudios de Medicina en Cuba. Seis años y medio de convivencia y apego a la gente de la isla, le hizo ganarse el cariño de sus anfitriones, y finalizar con creces sus estudios como parte de la tercera graduación de la ELAM.

Cuando se supo que desde la isla un avión trasladaba un Hospital de Campaña hacia Santiago de Chile, con personal especializado en desastres, catástrofes y terremotos, bastó un correo electrónico circulado entre sus coterráneos desde y hacia toda la geografía chilena, como para ponerse las pilas y enrumbarse hacia Cachapoal. Ni corto ni perezoso, aprovechó la oportunidad para “convidar a su polola (novia) chilena, también graduada de Medicina pero en la Universidad de Santiago de Chile, con tal de que le acompañara en la experiencia.

Cuando estudiaba en la Facultad de Medicina “Celia Sánchez Manduley”, de Manzanillo, Ulises González lejos estaría de imaginar que el destino le depararía, tres años después, el privilegio de reencontrarse y compartir en su propio terruño, con los suyos de la isla.

Los hechos, su seriedad y entrega con los pacientes, el trato familiar y respetuoso con sus homólogos, asumidos como principios básicos de la instalación hospitalaria cubana de campaña, hablaron y mucho de los valores compartidos por chilenos y cubanos. ¿Motivaciones, Ulises?: “El compromiso, huevón, el compromiso. Yo a Cuba le debo mucho, huevón” – nos confiaba este Doctor al concluir la entrevista, a la par de confirmar su retorno al campamento la próxima semana.

Antes de abandonar momentáneamente Rancagua, como si fuera poco el tiempo convivido, a Pilar Maldonado (su novia chilena) le resultaban insuficientes los minutos que aún le restaban por compartir con los colegas cubanos. Ya Ulises había recogido todas sus pertenencias, pero ella permanecía en el área de consulta, aún apegada a sus pacientes. No podía menos que garantizar aquellas fotos que en un futuro cercano le hablasen o, al menos, no faltasen al olvido. Parecía como si Pilar tratara de sortear el inevitable adiós a ese “otro reino de este mundo”, posible.

El retorno de ambos a la Brigada Médica Cubana en Rancagua, aún por escribir, se me antoja motivación para otra historia de campaña.

 


 

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Réplica de 6,9 grados en Rancagua sacude la sede cubana del Hospital de Campaña “Henry Reeve”.

TEMBLÓ LA TIERRA, PERO EL HOSPITAL SIGUE EN PIE

Por Rubén Pino Martínez
Fotos: Brigada Médica Cubana y autor.

Rancagua, Chile, 10 de marzo: Mario, Alba, Conrado y María Caridad jamás podrán olvidarlo. Todos operaban un caso de fractura de olécrano, en un paciente epiléptico de la localidad, cuando la incertidumbre se adueñó del Campo Deportivo “Patricio Mekis” de Rancagua. En ese enclave, la fuerte sacudida de 6,9 grados estremeció la unidad quirúrgica del Hospital Cubano de Campaña “Henry Reeve”, ubicado en la capital provincial de Cachapoal.

Ninguno de los especialistas ni el personal que conforman la Brigada Médica Cubana había experimentado algo similar. Ni siquiera las réplicas de días anteriores podrían compararse con la vivida hoy día, como fenómenos asociados al terremoto del pasado día 27.

Alba Abela, Especialista en Anestesiología, no se ruboriza al hablar de la sensación que experimentó: “Como yo no tenía experiencias previas y se estaban haciendo ajustes en los pisos de madera de las carpas aledañas, pensé que se trataba de algo más de la reconstrucción. Del equipo, yo fui la primera del grupo en percibirlo. Pegunté con dudas, ¿está temblando? Miré a mis colegas y todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo(…) ¡Y es fuerte, es de más de 6 grados, seguramente! Comencé a llamar por teléfono y al no lograr comunicación con nadie, me eché a llorar.

Retoma la Dra. Alba Abela que “la preocupación fundamental de todos en ese instante fue el paciente. Por su reacción y el estado convulsivo, evaluamos de inmediato el modo de sacarlo del salón, a la par de quedarnos tranquilos hasta tanto ver qué pasaba.”

 

Los doctores Mario del Jesús Bernal y Conrado Oliveras, en plena intervención quirúrgica

Conrado Oliveras, Médico General Integral, quien prestaba servicios en el salón, procuró aplacar el nerviosismo en el quirófano, y sacó ecuanimidad desde donde ni el mismo se lo imagina, para calmar la alteración y la sorpresa de sus colegas: “Le dije a las muchachos y muchachas, esto ya pasó, tranquilos y fue entonces que se relajaron, pues estaban muy tensos.”

“En verdad, no sentí ningún temor –apunta Conrado--. Yo estaba aguantando un codo del paciente en el momento en que el ortopédico aseguraba un fijador interno, cuando comenzó a temblar.”

María Caridad Ramos, enfermera anestesista, nos comenta: “Estaba el movimiento sísmico en su punto y él no dudó un minuto, por el contrario, nos trasladó ecuanimidad y confianza (se refiere al MGI Conrado Oliveras). “Con una suavidad y tranquilidad envidiables, nos alentó mucho y sosegó, y recabó de todos nosotros mucha calma, al decirnos que todo pasaría”.

“Estábamos fajados con la operación, y recuerdo que en medio de la colocación de la barrena, los pies me temblaban, pero mis manos se mantuvieron seguras. Yo estaba con mis botas de salón, y comencé a sentir el estremecimiento en la medida que cobraba mayor intensidad. Las mujeres nos miraron, y como les trasladamos ánimos, supieron mantener la calma. Fue entonces que aceleramos el proceso de la operación”, explica el traumatólogo Mario del Jesús Bernal.

“Casi al final de nuestra intervención, le digo a mis colegas: ¡Está temblando de nuevo!” --apunta Conrado, el médico ayudante. Pero la médico anestesista rectificó a todos: “¡Temblando no, es el paciente que está convulsionando!” Algo desorientó a nuestro equipo. El enfermo entró en un estado convulsivo casi incontrolable que por instantes nos ubicó en un estado similar al de otro movimiento sísmico. Fue entonces que asumimos una asistencia médica especializada con nuestro enfermo. La operación concluyó muy bien, sin contratiempos mayores.

La experiencia colocó en estado de alerta adicional a todos los integrantes de la Brigada. Chile es y siempre ha sido un territorio propenso a este tipo de fenómenos sísmicos. Por fortuna, no hubo accidentes, ni daños, ni pérdidas de vidas humanas en el colectivo del Hospital de Campaña cubano.

Ante las nuevas condiciones, según nos asegura Juan Carlos Andux, Jefe de la Brigada Médica Cubana, se ha instrumentado un mecanismo adicional de localización, organización y control, ajustado a las nuevas condiciones.

“Hemos adecuado el Hospital (que ha estado funcionando en un ambiente de relativa tranquilidad) a un proceso de recepción y clasificación de pacientes, en condiciones de emergencia, en estrecha coordinación con el Hospital Regional O’Higgins de Rancagua. Ahora se evalúan integralmente todos aquellos detalles que puedan interrumpir el flujo organizacional de nuestra institución de campaña y que permitan enfrentar la emergencia: sillones de ruedas, combustible, disponibilidad de camas, alimentos y cajas botiquines, entre otros insumos y requerimientos necesarios”, declaró Andux a este reportero.

 

                                                            
Dr. Juan Carlos Andux, Jefe de la Brigada Médica Cubana, coordina con autoridades regionales de Salud de Rancagua.                                                      Equipo médico: Doctores Mario del Jesús Bernal, Alba Abela, Conrado Oliveras, y la Enfermera anestesista, María Caridad Ramos.

 

 

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ABRIENDO CAMINO AL ANDAR…

Por Rubén Pino.
(Fotos del autor)

Rancagua, Chile. 11 de marzo: No habían transcurrido 48 horas de haber tocado suelo chileno, y estos especialistas cubanos ya practicaban diversas intervenciones quirúrgicas en la vecina Comuna de San Fernando, a unos 50 kilómetros al sur de Rancagua.

Hasta esta capital de la provincia de Cachapoal viajaron Joel Hernández, Elder Fosado, Justina Galárraga y Maria Caridad Ramos, conjuntamente con otros 32 integrantes del Hospital de Campaña cubano que arribó a esta nación el pasado 3 de marzo, ubicado a unos 85 kilómetros al sur de Santiago.

Las serias afectaciones sufridas por el Hospital Regional de O'higgins y otros 15 rurales, han puesto a prueba la capacidad de respuesta y de apoyo solidario de la nación caribeña, justo en el momento preciso en que más lo necesitaba Chile. Los cubanos respondieron así a la solicitud de ayuda realizada por el Gobierno chileno, apenas pocas horas después del devastador terremoto de 8,8 grados que asoló al centro sur de esa nación austral.

Cienfueguero, avileño, matancera y pinareña, a todos les identifica la experiencia y el prestigio bien ganado en sus especialidades de traumatología, anestesia, y como enfermeras circulantes e instrumentista, respectivamente. Hoy, integrantes del Contingente “Henry Reeve”, probado en disímiles desastres y epidemias, en las más diversas latitudes.

Sin dudas, los mismos en romper la inercia del cansancio generado por el vuelo hasta Santiago de Chile, que no les impidió continuar por carretera rumbo a la VI Región, ni viajar en la mañana del día siguiente para ocupar los cuatro salones principales de la Unidad Quirúrgica del Hospital de San Fernando.

Y dentro de la Brigada, fueron ellos, sin apenas quitarse el polvo del camino, los primeros en constatar las experiencias quirúrgicas de la región, y en asumir los casos originados por desastres o politraumatizados, en las zonas aledañas a San Fernando.

Allí aguardaban por ellos, entre otros servicios, los de cirugía pediátrica, ginecológica, endoscópica y traumatológica. Una primera cirugía fue compartida con paramédicos, anestesistas y técnicos chilenos, las restantes, asumidas completamente solos, como se dice por acá, “como si fuéramos los dueños de casa”, nos comenta Elder Fosado, anestesista del grupo.

“Nos aceptaron muy rápido como colectivo –explica María Caridad Ramos, enfermera instrumentista--, aún cuando nosotros no nos conocíamos, porque procedíamos de diferentes provincias en Cuba. Pero primó el trabajo de consenso y equipo. Depositaron una enorme confianza en nuestro team médico.

“Disponían –comenta Maria Calidad— de muy buena tecnología y equipamientos, eso nos facilitó mucho el trabajo, a tal punto, que no habíamos concluido nuestras intervenciones del día y ya nos estaban invitando para acompañarles en la mañana siguiente.”

“Es cierto que acumulan un amplio listado de intervenciones pendientes —apunta el traumatólogo Joel Hernández de León--, por las limitaciones de personal médico y capacidades de hospitalización, que no dan abasto en medio de las circunstancias actuales, de ahí que nuestro apoyo resulte tan importante, y eso te lo hacen notar de múltiples maneras.”

“Llegamos a recibir por Lista de Espera –precisó Justina Galárraga, enfermera circulante— cerca de 10 a 12 casos en ortopedia, que todos querían verse con nuestro equipo. Fue muy estimulante sentir como los profesionales del Hospital nos cedían su espacio e instrumental, y operamos con entera libertad”

Ha sido esa una de las mejores cartas de presentación de este Ejército cubano de batas blancas que ha dejado bien definida su decisión de ofrecer su ayuda incondicional al pueblo chileno el tiempo que sea necesario y continuar abriendo camino al andar por estas tierras hermanas.
 

Equipo médico cubano evalúa la jornada en Hospital de San Fernando.

 

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